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Peluqueros se suman al proyecto de pelucas para pacientes oncológicos

Se trata del trabajo de la ONG “Ricitos de Ilusión”, a la que se incorporaron quienes desarrollaron la campaña “Un corte por un juguete”, para acompañar a los niños en su día. Convocan a donantes

La ONG local “Ricitos de Ilusión”, que trabaja por la elaboración de pelucas para pacientes oncológicos, avanzó en su proyecto con la capacitación de los peluqueros que se sumaron a la propuesta. Se trata de especialistas de la ciudad que ya han tenido experiencia con acciones solidarias como la realización de cortes de pelo a cambio de juguetes.

María Andrea Sarasqueta, impulsora del proyecto, consideró: “No puedo creer el modo en el que se están dando las cosas; antes de difundir nuestro trabajo ya habíamos tenido contacto con los miembros de Pelucas Solidarias de Baradero y ahora pudimos hacer el viaje para que nos enseñaran cómo trabajarlo”, explicó. 

Sarasqueta vio como algo muy positico que se sumaran a la ONG este grupo de peluqueros (Matías Alanis, Natalia Carranza, Leila Medina y Juliana Mor), que brindan sus conocimientos para la confección de las pelucas. “La propuesta avanza, ya hemos tenido muchas respuestas con la convocatoria para la donación de cabello, aunque nos gustaría que la gente que necesite las pelucas se anime a solicitarlas, sabiendo que nosotros vamos a trabajar con total discreción y apoyo emocional y psicológico”, explicó. 

Quienes deseen contactar a los miembros de la ONG pueden hacerlo a través del Facebook: “Ricitos de Ilusión”. Del mismo modo, han dispuesto una serie de horarios por peluquería (ver aparte), para quienes deseen hacer su colaboración con la donación de cabello. 

Sarasqueta destacó también la importancia de contar con la respuesta positiva de quienes se incorporaron a la agrupación desde sus conocimientos; “muchos lo hacen desde el anonimato y de manera desinteresada, para poder llevar adelante el proyecto”, señaló.

Aprender el trabajo

Por su parte, el peluquero Matías Alanis, que se sumó al proyecto, comentó que en Baradero, junto a los integrantes de la ONG “Pelucas Solidarias” tuvieron una muy buena experiencia: “Cumplimos el objetivo de aprender a hacer las pelucas desde su inicio. Nos lo enseñaron las chicas de la agrupación que desde hace 3 años hacen este tipo de trabajos”, explicó. 

- ¿Habían tenido experiencia en la confección de pelucas?

- Como peluqueros, más que en hacer extensiones o cortinas (es decir, las tiras de cabello que forman cada línea de la peluca), no teníamos experiencia. Para la confección de las pelucas completas en Río Cuarto no hay nadie que enseñe, por lo que no habíamos tenido la posibilidad de aprenderlo. Es un trabajo muy difícil, que implica varios días de desarrollo; de hecho una peluca medianamente bien hecha lleva entre 50 y 70 cortinas de cabello.

- ¿Los elementos para la fabricación, más allá del cabello, son costosos? ¿Se pueden conseguir?

- Son productos que no son caros, pero a veces es difícil conseguirlos, porque las pelucas llevan, por ejemplo, una tela hipoalergénica, considerando que quienes las usan son pacientes oncológicos.

- ¿Son todas las películas iguales las que se confeccionan?

- Se hacen del largo que quiera la persona, van de 30 centímetros a 80 o 90 centímetros. A eso después se le hace el corte de acuerdo a lo que quiera la persona, al igual que el color que le desee dar. Es un arte que implica muchas horas de trabajo.

El equipo de peluqueros que se sumó al proyecto de “Ricitos de Ilusión” es el mismo que llevó adelante la campaña de “Un Corte por un Juguete”, con la colecta de regalos que les darán a los niños del barrio Cola de Pato en su día. “Esta es una actividad 100% satisfactoria, nos ha sido muy grato hacerlo y nos brinda una felicidad inmensa, por la calidez de las personas que nos enseñaron y todo lo que nos brindaron”, indicó sobre la perspectiva que viene sobre el desarrollo del proyecto. 

Sostuvo que ahora evaluarán dónde será el lugar ideal para trabajar con el cabello y para guardar las pelucas, porque “debemos tenerlas en un lugar seco en el que no les dé mucha luz y que sea calefaccionado, por lo que estamos pensando en la casa de alguno de nosotros o en una de las peluquerías”, explicó Alanis.