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Calefacción: ¿cuánto cuestan los equipos y cómo aprovecharlos?

A leña, gas o eléctricos. El mercado ofrece distintos artefactos de calefacción y con el desembarco del frío en la región central del país que se notó especialmente esta semana muchos salieron a buscar un aliado para cotrarrestar las bajas temperaturas. Y se toparon con distintas presentaciones y una amplia gama de precios.

Y es una realidad que aquellos sistemas más costos son los que a la larga nos permitirán ahorrar más en cuanto al consumo de energía que requieran para su funcionamiento, pero al momento de tener que efectuar una inversión muchas veces decidimos sobre lo emergente.

Una recorrida por casas de artículos electrónicos de la ciudad permitió aproximarnos a los valores que en esta temporada de invierno se ofrecen distintos artefactos para calefacción, en las puertas de un invierno que ya se adelantó esta semana.

Una de las alternativas que desde hace varios años volvió a recuperar el auge que otrora tuviera está representada por las estufas a leña. En este tipo de sistema de calefacción podemos encontrar artefactos de primera marca que van desde los 65 mil pesos en adelante, y varían según su capacidad y las calorías que el usuario requiera.

En materia de calefacción eléctrica, una de las alternativas son las placas radiantes, que se ofrecen en distintos formatos y colores, y que además de aportar calor al ambiente pueden ser utilizadas como objeto decorativo. Este tipo de artefactos también se comercializa según distintas prestaciones y su valor promedio ronda los 18 mil pesos.

Una de las opciones más comunes en cuanto a artefactos de calefacción eléctrica está representada por los caloventores, que pueden adquirirse en sus versiones más pequeñas desde los 4 mil pesos en adelante. También las estufas eléctricas verticales representan otra alternativa muy demandada y pueden conseguirse en valores que arrancan desde los 15 mil pesos, o los Split eléctricos, cuyo valor más bajo puede ubicarse en los 20 mil pesos.

Una erogación económica mayor implica invertir en equipos de aire acondicionado, aunque ese artefacto nos brindará soluciones tanto en invierno como para mitigar las altas temperaturas de verano. Actualmente, un equipo de aire acondicionado base, de unas 3 mil frigocalorías arranca en los 70 mil pesos promedio.

Un artefacto de estas características pero dotado de sistema inverter permitirá al usuario tener un ahorro en el consumo de energía. Asimismo, el costo será proporcionalmente mayor al del sistema tradicional.

Equipos a gas

La “estufa garrafera” vuelve a convertirse en la vedette de los artefactos buscados por los consumidores para paliar las bajas temperaturas de invierno. Es una de las más requeridas en los comercios locales y su valor promedia los 26 mil pesos.

En tanto, los calefactores a gas se comercializan desde los 20 mil pesos en adelante en función de su capacidad y si tienen o no salida al exterior. Para exteriores, pueden adquirirse hongos de patio en el orden de los 65 mil pesos o en presentaciones similares, tipo pirámides.

Aprovechar el rendimiento

Tomando ciertas medidas en el hogar podemos hacer un uso eficiente del calor que cualquier tipo de artefacto antes mencionado realice dentro de nuestros ambientes. A continuación, una serie de recomendaciones pueden ayudarnos a aprovechar ese rendimiento:

-Colocar burletes en puertas y ventanas para reducir las infiltraciones de aire, o cambiar los que estén gastados.

-Usar persianas, cortinas o postigos de madera: cerrarlos bien de noche para evitar pérdidas de calor; y abrirlos de día para aprovechar el sol.

-Sellar ventanas que no se abren con frecuencia usando polietileno transparente y cinta de carpintero, lo que genera el mismo efecto aislante de un doble vidrio.

-No sobrecalefaccionar: usar termómetros y termostatos para no excederse de los 18 o 20 grados, que resultan suficientes para el confort. Por cada grado que se aumenta, el consumo crece un 15%.

-Prender el ventilador al mínimo: sin un gasto relevante de energía, eso evita que el aire caliente (que tiende a subir) se concentre contra el techo, dejando fría la zona en la que están las personas.