El recurso será acompañado por Rosa Sabena, la abogada querellante que fue la primera en poner el grito en el cielo cuando el fiscal que investigó el hecho, Javier Di Santo, lo encuadró como un homicidio simple. Así lo anticipó a Puntal, aun antes de conocer los fundamentos de Rivero.
“No conozco los argumentos, de modo que no sé si agregaré o no otros motivos por los que sostenemos que lo que le hicieron a Camila fue un femicidio”, confió.
Los veinte años de prisión que la noche del 8 de noviembre recibió Juan Ramón Villar no alcanzaron a aplacar la impotencia de quienes esperaban una condena ejemplar para el peón correntino de 30 años.
Aunque ese día, en su alegato, el fiscal de Cámara Julio Rivero había pedido la pena máxima por el crimen de Camila Carletti, la bronca contenida de las mujeres apiñadas en la vereda frente a tribunales hizo blanco en él: todavía persistía en el recuerdo de quienes asistieron al juicio que se celebró en la Cámara Primera del Crimen la postura inicial de Rivero, quien no había acompañado el pedido de la abogada Rosa Sabena para que a Villar se lo juzgue por femicidio.
Tampoco en la presentación que hizo frente a los jurados populares, Rivero se mostró proclive a encuadrar como femicidio la salvaje agresión que sufrió Carletti la tarde del 2 de septiembre de 2016.
“Eso se definirá en este juicio”, aclaró ante la mirada incendiaria de Sabena, aquella mañana de noviembre.
Sin embargo, días después en su encendido alegato, el fiscal de Cámara coincidió con la postura de la abogada de Graciela Carletti, la madre de la víctima, y pidió perpetua para Villar por homicidio con violencia de género.
“Te callo para siempre”
Ahora, en el recurso de casación, el fiscal de Cámara ratificó su parecer de que a Villar le corresponde prisión perpetua por haber actuado con violencia de género.
Rivero criticó que en la sentencia se haya caracterizado a la prostitución como “una actividad” o “trabajo” en lugar de una forma de explotación y de violencia hacia la mujer. “La prostitución es una institución patriarcal que fortalece desigualdades”, sostuvo y agregó: “Preocupa a este fiscal que para descartar la violencia de género propiciada por este Ministerio Público, en cierta medida se procure contemplar (por no decir justificar) el accionar de Villar respecto a los motivos que lo llevaran a aniquilar la vida de Camila Carletti”.
Según el fiscal, la percepción del homicida tuvo un fuerte componente de “violencia de género reactiva”, es decir: “Yo te pago y no espero otra cosa de vos que no sea lo que pagué. Yo tengo familia y vos no me la vas a arruinar contándole a mi mujer, por eso te callo para siempre y te mato”.
En el escrito, el fiscal reforzó la idea de que hubo violencia de género porque, a su criterio, Villar no mató a Carletti “por ser prostituta, adicta, migrante o pobre, sino ante la inminente frustración que le significaría no lograr que Camila no haya adecuado su conducta a las expectativas que él tenía de ella”.
Si el TSJ avala el pedido de Rivero, Villar recibirá la máxima pena prevista en el Código Penal.
Alejandro Fara. Redacción Puntal