Pruebas PISA: ningún país de América Latina mejoró en Lectura y Matemática
Referentes educativos de la región se reunieron para analizar los resultados. Plantearon su preocupación porque 3 de cada 4 estudiantes no pudieron alcanzar el nivel mínimo en Matemática. El desempeño, país por país
Los resultados de las Pruebas PISA de 2025 siguen teniendo repercusiones y generando preocupación. En general, la evolución del desempeño de los alumnos de 91 países se ha deteriorado en comparación con 2022. En América Latina, que participó con 13 países, no hubo mejoras en Lectura ni en Matemática, dos materias básicas y clave para la educación.
En las últimas horas, expertos de América Latina se reunieron para analizar los resultados y plantearon su preocupación porque tres de cada cuatro estudiantes de América Latina no pudieron alcanzar el nivel mínimo en Matemática. No consiguen, por ejemplo, resolver problemas sencillos como una regla de tres simple.
En PISA 2025 participaron 91 países y economías, de los cuales 38 son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y 13 pertenecen a América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. Los datos, publicados por la OCDE y analizados en el informe “¿Cómo le fue a América Latina en PISA 2025?” de la organización Argentinos por la Educación, mostraron que la región sufre fuertes contrastes: entre 2022 y 2025, donde 3 países mejoraron sus resultados en Ciencias, 3 empeoraron y 6 no mostraron variaciones estadísticamente significativas. En Lectura, ningún país mejoró y 6 empeoraron, mientras que en Matemática los puntajes no crecieron en ningún país y bajaron en 5. Es decir, el problema de los desempeños no es puntual sino de alcance más extendido.
En Ciencias, área foco de esta edición de PISA 2025, Uruguay (445), Chile (442) y Costa Rica (424) lideraron la región, frente a Guatemala (351), Paraguay (355) y República Dominicana (361) en el otro extremo; el promedio de la OCDE fue de 482 puntos. En Lectura, los mejores resultados correspondieron a Chile (436), Uruguay (423) y Costa Rica (416), mientras que Guatemala (337), República Dominicana (346) y Paraguay (352) registraron los puntajes más bajos, frente a un promedio OCDE de 461. En Matemática, Uruguay (405), Chile (403) y México (388) encabezaron la región, en contraste con Paraguay (334), Guatemala (334) y República Dominicana (339); el promedio de la OCDE fue de 463 puntos.
La proporción de estudiantes que no alcanzó los aprendizajes mínimos (nivel 2) continuó siendo uno de los principales desafíos de la región, señaló Argentinos por la Educación: varió entre 38% y 83% en Lectura, entre 57% y 92% en Matemática y entre 36% y 79% en Ciencias, frente a promedios de la OCDE de 31%, 35% y 26%, respectivamente. En los niveles más altos de desempeño (5 y 6), la presencia de estudiantes latinoamericanos fue prácticamente nula en las tres áreas evaluadas, muy por debajo de los promedios de la OCDE.
Al mirar la evolución respecto de 2022, ningún país de la región logró mejoras estadísticamente significativas en Lectura ni en Matemática. En Ciencias, en cambio, seis países registraron aumentos, tres de ellos significativos: Costa Rica (+13), El Salvador (+12) y Uruguay (+9). En el otro extremo, Guatemala, Argentina y Paraguay presentaron las caídas más pronunciadas en esa área, con retrocesos de 22, 13 y 13 puntos respectivamente.
Después de que se difundieran los datos, autoridades educativas, organismos internacionales y referentes de la sociedad civil de América Latina se reunieron en el Lanzamiento Regional de Resultados PISA 2025 para analizar los resultados de la última edición de la prueba. La conclusión principal es que es necesario sostener en la región las políticas orientadas a fortalecer los aprendizajes fundamentales.
El encuentro, organizado por Argentinos por la Educación y la Fundación Varkey, contó con la apertura a cargo de Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, y la participación de Luis Fernando Ramírez, ministro de Educación y Ciencias de Paraguay.
A lo largo del evento, los participantes coincidieron en que América Latina continúa enfrentando desafíos profundos en los aprendizajes fundamentales de Lectura, Matemática y Ciencias, y remarcaron que garantizar esos aprendizajes es una condición central para que los estudiantes puedan completar trayectorias escolares satisfactorias y, más adelante, insertarse con éxito en el mundo del trabajo y en los estudios superiores.
En ese sentido, se subrayó la importancia de sostener políticas educativas a largo plazo, más allá de los cambios de gestión, entendiendo que el desarrollo educativo es también una condición fundamental para el desarrollo económico y social de los países de la región.
Al dar la bienvenida al encuentro, Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, se refirió al contexto regional que dejaron los resultados de PISA 2025: “Los resultados son una noticia que muchos olvidarán pronto. Sin embargo nosotros queremos compartir el diagnóstico, pero también conocer qué se está haciendo y pensar juntos qué podemos hacer para mejorar. Por eso generamos este espacio de diálogo, con la mirada de gobiernos, organismos multilaterales, sociedad civil y academia, para generar nuevas ideas, preguntas y llamados a la acción que nos permitan lograr mejores resultados en el futuro”.
Por su parte, Agustín Porres, director regional de la Fundación Varkey, señaló: “Hoy reunimos distintas miradas y todos los sectores para analizar los resultados de PISA y, sobre todo, para mirar hacia adelante. Sabemos que detrás de cada dato hay una señal sobre lo que nuestros sistemas educativos están logrando y sobre aquello que todavía no consiguen resolver”.
Al presentar las principales lecciones de PISA 2025 para América Latina, Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, sostuvo: “Los resultados muestran que las desventajas sociales no tienen por qué definir el destino educativo de los estudiantes. Algunos países lograron avances notables a pesar de partir de situaciones especialmente difíciles. Esto demuestra que los sistemas educativos pueden encontrar formas de desarrollar el talento de los estudiantes más desfavorecidos”.