Para Córdoba, un plan ganadero exige liberar las exportaciones
El cierre de las exportaciones de carne vacuna generó un rápido rechazo de dos distritos centrales en la producción ganadera como Córdoba y Santa Fe, con muchos eslabones de esa larga cadena productiva presentes en sus territorios.
Junto con la restricción a embarcar carne vacuna a los destinos del mundo, el Gobierno anunció un plan ganadero que en realidad no estaba en construcción, sino que empezó a dar sus primeros pasos en la etapa embrionaria al abrir el debate con las provincias. Fue el ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, el que se encontró con sus pares provinciales en reuniones regionales y prometió “un plan federal e inclusivo”.
Córdoba participó de la región centro en la reunión realizada en Rosario. Allí estuvo el titular de la cartera provincial, Sergio Busso. Allí el funcionario cordobés planteó que no es posible un plan ganadero con las exportaciones cerradas y que esa medida tomada por la Nación va en el sentido contrario a las necesidades del país. Junto con eso, pidió incluir a los productores y a sus representaciones en el debate.
“Fui a Rosario por invitación de Basterra y nos encontramos ahí con otros colegas de las provincias del Centro del país como Buenos Aires, SantaFe, Entre Ríos y La Pampa. Y ahí le planteamos que no hay posibilidad de un plan ganadero si no se resuelven las restricciones a las exportaciones. Uno puede teorizar sobre un plan ganadero, pero la factibilidad de la confianza que uno puede generar es limitada. El que tiene que llevar adelante la inversión en ganadería debe tener reglas de juego clara en la economía; no se las puede cambiar de un día para el otro. Por eso que esta medida es absolutamente desacertada y negativa, y eso se lo planteamos al ministro Basterra. Y no sólo lo hizo Córdoba, sino recordemos que el mismo gobernador de Santa Fé -Omar Perotti- había expresado su rechazo el mismo día que se conoció el cierre. Hay que ir por mayor producción y no por cerrar las exportaciones”, explicó Busso a TranqueraAbierta.
El Gobierno anunció esto para mejorar los precios al consumidor que habían subido mucho...
Si se toma esta decisión para generar mejores precios para el consumidor, eso no sucedió antes ni ahora. Al contrario, tenemos los mismos precios o más altos con una situación de desconfianza en el sector productivo porque aquel que se animó a invertir, emprender, se encuentra con esto. Por eso un plan ganadero requiere una macroeconomía y reglas de juego muy claras en el tiempo porque los planes ganaderos no son coyunturales.
¿Cómo se debería dar la discusión?
Estamos dispuestos a discutir y aportar para un plan ganadero que debe construirse desde abajo hacia arriba; tiene que nacer de los productores y las provincias. Y por eso los productores, en este caso con la Mesa de Enlace, deben estar presentes en la mesa. Y no se requiere tampoco de una biblioteca de medidas para llevarlo adelante; más bien se trata de pequeñas acciones que incentiven y estimulen. Y esto se puede dar sólo en un país en el que haya decisión política de impulsar al sector, que haya confianza y reglas de juego claras en el tiempo.
¿Un plan ganadero requiere de exportaciones abiertas?
Al menos hay que sentarse a discutirlas. Si no hay suficiente cantidad de stock para el abastecimiento interno, supongamos, lo que debe ocurrir es sentarse con el sector y analizar acciones y políticas para revertirlo. Debe ser parte de una discusión en la que estén las provincias y la parte fundamental que son los productores a través de sus representaciones genuinas. Ahí sí nos pondremos de acuerdo en qué hacer y si tenemos que abrir todas las exportaciones o no. Pero debe ser fruto del consenso, no de una decisión que ya sucedió anteriormente, que tuvo errores no deseados y generó la pérdida de casi 12 millones de cabezas de ganado. Y ese stock se estaba recuperando, aunque aún no del todo. Y algo que no se dice es que el más perjudicado es el productor pequeño porque el 80% de los productores que hacen ganadería tiene menos de 100 vacas y ahí el impacto es muy fuerte, especialmente por el freno de la venta de la vaca a China. La vaca pasó de valer 100 pesos el kilo vivo a 50.
Otro tema que genera críticas en Córdoba es el de los biocombustibles, ¿cómo lo analiza?
Es un despropósito que no se entiende. En octubre el Senado aprobó por unanimidad una prórroga por 4 años y en Diputados eso durmió 6 meses hasta que surgió un nuevo proyecto sin argumentaciones coherentes, serias, cuando había compromisos explícitos de aprobar la prórroga hasta por parte del presidente de la Cámara Baja. El nuevo proyecto involuciona lo construido en todo este tiempo, porque propone bajar el corte de biodiésel a la mitad y al del etanol de maíz también de la mano de una posibilidad en manos de la autoridad de aplicación. Ahora el Senado la aprueba, cuando el Ejecutivo volvió a extender la vieja norma esta misma semana. Es todo muy engorroso y difícil de explicar. Todo esto sucede por intereses muy poderosos que impactan en la decisión de los dirigentes, no tengo dudas. Sino, no se entiende tanta contradicción.
Tanto en carnes como en biocombustibles parece que vamos a un escenario de menor producción, ¿ve alguna conexión en eso?
Creo que es consecuencia de algún desconocimiento, de actuar en la coyuntura electoral, de hablarle a la tribuna. Creo que tiene que ver con eso porque no encuentro otra explicación a tantas decisiones desacertadas. Si uno conoce un poco la realidad productiva de las provincias, con solo venir y hablar con los productores, con la gente, se observa que las medidas van en un camino equivocado. Además, en un momento en el que el país necesita mucho del sector productivo. Lo dijimos muchas veces, de la pandemia van a salir muchos motores averiados como el turismo, la énergía, la minería; y si hay un sector que está intacto es el agroindustrial y agroalimentario, y en lugar de cuidarlo e incentivarlo, sumamos medidas para desalentarlo. Es absolutamente innecesario y en el sentido contrario a lo que necesita el país.