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Un joven fue baleado y a su amiga le robaron el teléfono en plaza Racedo

Se trata de dos venezolanos que viven a menos de 50 metros del lugar del asalto. "En un primer momento pensé que me moría", relató el herido

Un joven de 21 años fue baleado al resistirse a un asalto cuando estaba junto a una amiga de 19 años en la noche del lunes, en plaza Racedo. Ambos son oriundos de Venezuela y viven a menos de 50 metros del lugar del violento hecho.

Ángel Omaña relató que alrededor de las 20 del lunes habían ido hasta la plaza con Margarita Araujo, de 19 años, a pasear sus dos perros, cuando fueron sorprendidos por un joven que se bajó de una moto de color negro, mientras otro se quedó a esperarlo.

Ángel Omaña: Fue baleado al resistirse a un asalto

Ambos son venezolanos y hace un tiempo que están radicados en nuestra ciudad. En el caso de Ángel hace un par de años llegó al país, mientras Margarita hace cuatro.

“Nos amenazó con un arma pidiendo el celular, por lo que reaccioné y me avalancé hacia él; cuando caímos al piso, me disparó en la pierna derecha, pero pensé que me había dado en la zona del abdomen”, relató Ángel.

Comentó que luego escuchó al menos otras dos detonaciones, por lo que “en un primer momento pensé que me moría”. “Después le apuntó a Margarita y con el arma le rompió la campera para sacarle un teléfono que hacía un día que lo tenía y algo de dinero”, afirmó.

En la continuidad de su relato, Ángel señaló que estando tirado en el piso observó que la lesión no era tan grave y sólo había un poco de sangre en la pierna derecha.

Tras el robo del aparato móvil que le costó algo más de 30 mil pesos a la joven de 19 años, los delincuentes se dieron a la fuga en una moto que carecía de los plásticos del frente.

El violento asalto fue en la esquina de Vélez Sarsfield y San Lorenzo, en la coqueta plaza Racedo.

Casualidad

El padre de la joven, que es remisero, estaba a metros del lugar del hecho y fue uno de los testigos del asalto, aunque -por la oscuridad de la noche- no sabía que las víctimas eran su hija y Àngel.

“El papá de ella nos auxilió y me llevó hasta el Hospital en el remís”, dijo.

La bala se alojó en un sector que no alcanzó a tocar el hueso ni el músculo, por lo que los médicos decidieron no extraer el proyectil. “Me dijeron que si hacían una cirugía me podrían tocar algunos músculos y con el paso de los años tener alguna consecuencia grave, afirmó Ángel.

“Con mucho sacrificio, ella se había comprado el celular de los ahorros de los últimos dos años con el trabajo de niñera”, comentó.

A partir de la denuncia y por directivas del Ministerio Público Fiscal se constituyó en la plaza Racedo personal de Policía judicial. Con los datos aportados por los damnificados y testigos, y el aporte de las cámaras de seguridad, el personal de Investigaciones de la Unidad Departamental había avanzado en la pesquisa para dar con los sujetos que intervinieron en el violento asalto.