Los datos de pobreza que dio a conocer esta semana el Indec mostraron una sustancial merma respecto al relevamiento anterior. Concretamente, la cantidad de argentinos que no llegan con sus ingresos a cubrir la canasta total mensual pasó de 52,9% a 38,1% entre el primer y segundo semestre de 2024. Pero desde comienzos de 2020, cuando se ubicó en 40,9%, los niveles de pobreza fluctuaron entre un piso de 36,5% y un máximo de 41,7% que fue el cierre de 2023. A esos niveles regresaron ahora tras el estallido ocurrido por el salto devaluatorio y el fogonazo inflacionario de diciembre de 2023 y los meses siguientes. ¿Cómo seguir bajando esas cifras y continuar mejorando la situación social? La respuesta sugiere que será necesario implementar políticas de mediano y largo plazo junto con mejoras coyunturales. Y entre las políticas estructurales asoman dos con mayor fuerza: empleo de calidad y educación.
Para perforar los niveles de pobreza reclaman apuntalar el empleo formal y la educación
Un trabajo de la Fundación Mediterránea indica los dos pilares que son claves para romper con el piso de pobreza en torno al 35 por ciento

