En los últimos días, la publicación del Coeficiente Gini mostró una distancia creciente de ingresos entre el decil más alto y el más bajo de los argentinos. La distancia alcanzó las 15 veces. Otro dato relevante de ese estudio fue que el 80% de la población tiene un ingreso per cápita familiar menor a un millón de pesos. Eso explica mucho de por qué hay una sensación generalizada de restricción en el gasto de los hogares, y una necesidad de financiar algunas erogaciones, especialmente aquellas que no son parte de la rutina y que pueden sorprender a una familia. A su vez, ese escaso margen también permite comprender el elevado nivel de endeudamiento y morosidad.
Pero un paso más adelante del análisis, algunos economistas especialistas en estadísticas de pobreza, distribución del ingreso y trabajo, advierten que entre el segundo semestre de 2025 y los 6 meses transcurridos entre octubre de 2025 y marzo de este año, la pobreza se incrementó, rompiendo la tendencia que el Gobierno celebró de baja en ese sensible índice. Vale aclarar que como ese indicador se publica semestralmente, el próximo se conocerá en septiembre y corresponderá al período enero-junio. “En el primer trimestre del año 2026 la pobreza habría sido entre 3,5 y 4 puntos porcentuales más alta que en el tercer trimestre del año 2025”, adelantó el economista Leopoldo Tornarolli, uno de los máximos referentes nacionales en estadísticas sociales, ni bien se conoció el Coeficiente Gini. De lo que ocurra entre abril y junio dependerá finalmente el dato que se conocerá cerca de la primavera y que dará la foto de pobreza del primer semestre, pero el arranque del año no deja de ser complejo.
En ese marco, la buena noticia de los últimos días fue el dato salarial de abril, que finalmente logró romper la tendencia de pérdida contra la inflación. En el cuarto mes hubo una recomposición, según el Indec, del 3,7% en términos generales en el ingreso de los trabajadores, pero con una mejor performance del sector privado registrado, al alcanzar el 4%. Vale recordar que la inflación de ese mes fue del 2,6%. Visto en perspectiva, ningún trabajador habrá sentido un alivio significativo en sus bolsillos, pero la expectativa está puesta en que sea el primero de una nueva tendencia. Es el paso que sigue figurando en el haber del Gobierno y su equipo económico. De la mano de mejoras en los ingresos puede esperarse una caída en la mora, un mayor consumo y finalmente un nivel más amplio de actividad en recuperación. Para eso, el primer paso será consolidar la baja inflacionaria y en eso es posible que junio colabore, al ubicarse un escalón por debajo de mayo, que fue menor que abril. El ministro Luis Caputo lograría así encadenar un trimestre a la baja, luego de 10 meses en alza.
El clima social es algo que no tiene centralidad en el Gobierno, pero que claramente irá ganando protagonismo a medida que transcurra el tiempo y, pasado el mundial de fútbol, empiecen a acelerarse los tiempos electorales.
En ese contexto, la última encuesta de la Universidad de San Andrés reveló los principales temas de preocupación en la población: la falta de trabajo (40%), la corrupción (34%) y los bajos salarios (33%) lideran el sondeo. Además, la falta de trabajo aumentó 3 puntos como preocupación respecto al sondeo previo.
Pero allí hay un punto inevitable por lo que el Gobierno definió como premisa de gestión: la lucha contra la casta y los hechos de corrupción, además de promover la moral como vector de la gestión. Frente a esa declamación, que el segundo tema de preocupación de los argentinos sea la corrupción es un llamado de atención resonante que muestra las secuelas que dejaron las causas Andis, Libra y ahora Adorni, el expulsado jefe de Gabinete. Ya es el tercer designado en ese puesto que salió eyectado de la gestión, a dos años y medio de la asunción del presidente Milei. El Gobierno se consume un jefe de Gabinete cada 10 meses.
Siguiendo con la encuesta de la Udesa, retrospectivamente, el 58% considera que la situación del país empeoró y solo el 19% cree que mejoró. A futuro, el 28% considera que mejorará, mientras que el 43% cree que empeorará. Es decir, la valoración hacia atrás y la expectativa hacia adelante no son las mejores.
Es que el ordenamiento en las cuentas públicas, el crecimiento de las exportaciones, la promoción de actividades petroleras y mineras y el control del dólar, que son logros inocultables del Gobierno, no son suficientes para el grueso de la población, que sigue con restricciones y dificultades a diario; en su metro cuadrado. Eso además potencia las flaquezas en el campo político, como la extensa novela Adorni, que se consumió 100 días de gestión y dejó traslucir las dificultades enormes para cerrar un episodio que estaba terminado desde el primer minuto.