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La Maleza, taller online de Poesía 

Mañana comienza la segunda etapa del taller que coordinan Melisa Gnesutta y Camila Vazquez

Mañana jueves a las 16.30hs. comienza la segunda etapa de La Maleza, taller online de Poesía.

Melisa Gnesutta y Camila Vazquez, dos poetas y docentes de Letras que actualmente residen en Río Cuarto, ofrecen esta propuesta porque en ella se reúnen un deseo, una insistencia de lectura, una pregunta en torno a la escritura. Piensan en la maleza como una zona de la lengua, lo que sobra de ella, lo que debe arrancarse. Piensan en la maleza como un núcleo de sentidos y procedimientos en torno a la palabra poética: qué vive y qué muere en el inmenso fango de la poesía. Hasta dónde la corrección no es un gesto de extirpación de los gestos únicos de una lengua; hasta dónde el desborde, el enmalezamiento, no es una guerra campal de especies frondosas en busca de la luz.

Y piensan en el taller como un formato amable para acercarse a ejercitar la poesía: su lectura y su escritura. También lo reivindican como un espacio que permite que los saberes que forman parte del oficio de les poetas -leer, leer, corregir, escribir- se reúnan y garanticen una forma del trabajo en torno a esos saberes. Melisa y Camila encuentran en la autogestión una forma de organización posible para que pulsión vital y trabajo puedan convivir juntas por un instante.

Sobre la organización del taller

Esta es la segunda edición de este taller que, durante esta parte del año, se encuentra cursando su segunda etapa. Esta etapa, dividida en dos módulos, está dirigida a cualquier persona mayor de 18 de años que se encuentre interesada en la escritura y la lectura de poesía. Estos dos módulos se dictarán entre los meses de agosto y septiembre. En los mismos, los ejes de trabajo serán los siguientes:

El cuerpo del poema: nadie sabe lo que puede un cuerpo en el poema, ¿cómo ingresar con piel o tripas al poema?, ¿cuándo un poema “tiene cuerpo”? Se dice del buen vino: tiene cuerpo. Hay formas fantasmáticas de estar en la lengua, incorpóreas: el estereotipo, la palabra sin pulso. A veces, también nos dejamos decir por los fantasmas.

Los consejos newage auguran: cuando no sepas qué hacer, cuerpo. ¿Cómo codificar lo que necesita un cuerpo?, ¿Cómo traducir cobijo, desesperación, tembladeral del cuerpo a la lengua?, ¿cómo escribirlo?, ¿cómo decir esa dimensión corporal que nos enferma, nos enloquece y nos desespera: el deseo?, ¿cómo escribir el daño, el yugo, la sumisión?

El poema como un cuerpo: con extremidades truncas y tentáculos que crecen: ¿pide algo el texto como organismo vivo?, ¿aire, comida, agua, escanseado, pasión, tiempo?, ¿muerte?

El cuerpo como eje, como procedimiento, como organización de un texto.

La clínica de los cuerpos: la palabra clínica no es amable, no dice cosas hermosas o adornadas como hierbas o animales exóticos. Suena a hospital pero es, además, una forma codificada para refernirnos al trabajo sobre el poema. ¿Por qué llevamos nuestros textos a una clínica?, ¿por qué no podemos solxs con la opacidad del texto?, ¿cómo es que, para ver la propia escritura, necesitamos de otrxs?, ¿por qué duele tanto en el ego esa falta? Dice la psicoanalista Constanza Michelson: “¿Y si para ciertos asuntos, antes que la crítica, hacemos una clínica?(...) La palabra clínica viene de cama, kline. Algunas acepciones dicen que es “quien visita al que guarda cama”, lo que implica inclinarse para escuchar (el corazón). Auscultar: escuchar con el oído inclinado. ¿Podría haber una práctica de apertura e “inclinación”, un “pensar con” y no solo sobre o contra las cosas? Tal como se escuchan los sueños, con más afectación, experimentación y menos juicio moral.” Nosotras no somos ni pretendemos ser psiconalistas, pero estamos atentas a los modos de nombrar. Se dice: “hice clínica con tal poeta”. Así, esto es una invitación a pensar juntxs sus textualidades, no a descubrir los sentidos ocultos, sino a asociar sobre aquella superficie todo lo que podamos: lecturas, mecanismos, ajustes, manías, incoherencias, detalles sutiles.

Más info: lamalezataller@gmail.com o instagram @melignesutta o @camilavazquezrc.

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