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Desde la Policía señalan que los homicidios tienen el trasfondo de la justicia por mano propia

Para el jefe de la Departamental Río Cuarto, Agustín Torres, es difícil la prevención porque no se denuncian los delitos previos. "Nos toca intervenir directamente con situaciones graves como las del fin de semana", dijo. Destacó que en los dos casos evitaron las represalias

Después de la seguidilla de dos homicidios durante el viernes y sábado pasado, desde la Policía indicaron que ambos hechos tienen el trasfondo de la justicia por mano propia y que son casos en los que los protagonistas no denuncian, sino que buscan resolverlos al margen de la ley. “Nos toca intervenir directamente con situaciones graves como las del fin de semana”, expresó el jefe de la Departamental Río Cuarto, comisario mayor Agustín Torres. Por otro lado, destacó que al menos lograron evitar que en ambos casos se produjeran represalias hacia los agresores o sus familias.

Tras los homicidios de Juan Pablo Funes, de 53 años de edad, y de Darío Tolosa, de 42 (en Avenida Argentina y barrio Alberdi, respectivamente), desde la fuerza indicaron que los conflictos interpersonales serían el móvil de sendos homicidios.

¿Cómo se explica esta sucesión de homicidios en tan poco tiempo en la ciudad?

Tenemos el antecedente de que enero y febrero suelen ser los meses en los que tenemos este tipo de situaciones. Son problemas que no se canalizan a través de la Policía ni de la Justicia, y eso hace que queden latentes y optan por la justicia por mano propia.

¿Cómo se puede prevenir este tipo de hechos violentos?

A diferencia de cómo se manejan los hechos contra la propiedad, en los que tenemos que hacer una marcada actividad preventiva, en estas oportunidades se nos escapan un poco, porque son relaciones las que están en juego. En este caso, tanto agresor como víctima arrastraban evidentemente un problema interpersonal. En eso, nosotros intercedemos cuando hay una denuncia, cuando hay un llamado al 101 por alguna disputa. O cuando nos llega de alguna manera la información y esto nos permite tener un abordaje sobre la situación. Nosotros contamos con la Policía Barrial, que trabaja en la proximidad con el vecino, para tratar de conocer las problemáticas de la vecindad e intentar dialogar sobre cuestiones que necesiten un abordaje. Lo que ocurre es que se dirimen estos problemas de una forma que no es la legal, no se le da intervención a la Justicia para que resuelva y tampoco se recurre al diálogo, sino que se resuelven de esta forma.

Empiezan con delitos menores, pero no se denuncian

¿La Policía y la Justicia pueden darle un corte a estas espirales de violencia?

Cuando se realiza una denuncia, la Justicia empieza a trabajar y se generan medidas que pueden evitar este tipo de consecuencias. Muchos de estos hechos empiezan con una lesión menor, o con una amenaza, pero muchas veces no nos llegan estas denuncias, y nos toca intervenir cuando ya hay una situación grave como las hubo el fin de semana. Tal vez si esas situaciones se denunciaran para que podamos trabajar con la Justicia, esto se podría evitar.

¿En estos casos, se pudo al menos cortar este ciclo de violencia y de venganzas?

En el caso del homicidio de Banda Norte, tuvimos que adoptar una participación preventiva en el sentido de que hubo familiares de la víctima que intentaron atacar la casa del agresor. Después hubo que realizar un trabajo para que las familias no se lastimaran. O que hubiera otro homicidio. Y en el segundo hecho de sangre, hubo un trabajo con unidades especiales para que hicieran prevención en el lugar, para evitar que se haga justicia por mano propia.

Una preocupación colateral es el riesgo que representan estos ataques con armas de fuego en la vía pública para terceros y ajenos a los conflictos.

En ambos casos, la forma fue similar. Tanto en Banda Norte como en Alberdi, los agresores atacaron desde arriba de la moto y efectuando disparos en la vía pública. Esto podría haber traído como consecuencia una víctima ajena a toda la disputa.

¿Es más peligroso aún que se hayan usado armas de fuego en los dos homicidios?

En el primer homicidio que tuvimos, el de esta mujer que a su pareja se le dispara el arma y le pega a ella, se trataba de un arma reformada. Era un rifle modificado, en el que se usó una bala calibre 22, y esto marca que era un peligro para la propia familia. También ocurre bastante que se fabriquen las armas tumberas. En este sentido, hemos hecho un trabajo importante con los secuestros de armas de fuego, porque es un elemento que agrava los delitos. Por ejemplo, corremos riesgo de que a un joven que se resiste a un robo le terminen disparando. Nos enfocamos mucho en sacarlas de circulación y, en lo que va del mes de enero, hemos secuestrado 23 armas de fuego y 22 armas blancas.