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"Era amable y lo mataron como a un perro ", dijo el padre del policía asesinado

Desde Berrotarán, Daniel Mansicidor, el papá de Santiago, sostuvo que el joven intentó disuadir a sus atacantes y no usó la fuerza. "La ley y la Justicia no protegen a los agentes", señaló. Dijo que el autor de los disparos fue un mayor de edad detenido

Daniel Mansicidor está convencido de que Santiago, su hijo policía, al que ultimaron de dos balazos el sábado en pleno centro de Berrotarán, pagó con su vida por no haber utilizado el arma reglamentaria para defenderse. “Él era amable, y lo mataron como a un perro”, sentenció el hombre, que sirvió en la Policía y está retirado. Además, dijo que la familia tiene información de que el autor de los disparos es uno de los mayores de edad que están detenidos. Por otro lado, explicó que, como agente de una fuerza de seguridad, está obligado a portar el arma, y por eso la llevaba encima. Además, detalló que el mismo grupo de jóvenes ya lo había atacado tiempo atrás, y le habían producido una fractura en la pierna.

“A mi hijo lo agredieron, él se quiso escapar, lo siguieron, le pegaron, le quitaron el arma y lo mataron. Después, no estaba tratando de defenderse, sino de que se retiraran. Esta gente le siguió pegando, hasta que lo tiran al piso y entonces, aparentemente, se escapa un disparo que roza a uno de ellos. Luego, le pegan patadas en el piso, le sacan el arma y le pegan dos tiros”, relata Daniel Mansicidor.

¿Tienen información de quién le habría efectuado los disparos?

Según lo que nosotros sabemos, sería uno de los mayores de edad. Uno de los que estaban detenidos en Río Cuarto.

¿Habían tenido algún tipo de problema anteriormente?

Sí. Este grupo de chicos se han cansado de golpear a gente, acá en el pueblo. A mi hijo, hace dos años, lo agarraron cruzando la plaza y lo reventaron a palos y a patadas. A tal punto de que le quebraron una pierna, por el hecho de que estaba en la Escuela de Oficiales de la Policía en ese momento.

¿Por los golpes recibidos había terminado con la fractura en una de sus piernas?

Sí. En el tobillo derecho.

¿Todo esto fue denunciado?

Sí. Todo. Por el movimiento propio de la Policía, para saber si él había tenido algún tipo de injerencia en lo que había pasado. Él siguió en la escuela hasta que se recibió, y después se fue a prestar servicios a Río Cuarto, en la Comisaría Primera.

¿Cree que se podría haber evitado la agresión que le costó la vida a su hijo?

Lo que pasa es que, hoy en día, las leyes apañan a los agresores, porque son menores de edad o porque son lesiones leves y es un delito excarcelable. Esto es a nivel general. Y lo que se produce es que este tipo de personas se envalentonan cada vez más. Cada vez se sienten más poderosos, y no respetan a nadie, al que pueden agarrar y golpear –por ejemplo, para sacarle un celular- simplemente lo hacen. Se creen los matones del pueblo.

¿Al momento del hecho, su hijo estaba de licencia?

Exacto, estaba de licencia.

Y tenía el arma reglamentaria, que usted dice se le habría caído.

Sí, él la agarró y la llevaba en la mano para evitar que se le cayera. Mucha gente no sabe que el policía tiene la obligación de ir armado, porque no pierde el estado policial por más que esté de franco, y tiene la obligación de actuar en cualquier hecho que ocurriera si él está cerca. La obligación legal es que debe estar armado, sea dentro o fuera de servicio. Si no lo hiciera y pasara algo que ameritara su participación, se expone a que le apliquen una sanción por falta al deber de funcionario público. Y hasta podría perder su trabajo.

Da la impresión de que su hijo intentaba disuadir a los atacantes, ¿cree que él usó la fuerza?

No hemos tenido acceso al expediente, pero por lo que yo pude hablar con los testigos, con aquellos que vieron lo que pasó, mi hijo trató de disuadirlos en todo momento. Es más; cada vez que ellos lo cruzaban, que lo provocaban, él terminaba yéndose para evitar algo mayor. Y desgraciadamente no lo logró, y terminó como terminó.

¿Cuánto tiempo hacía que prestaba servicios dentro de la fuerza?

En marzo se cumplía un año de que se había recibido. No lo hizo al mismo tiempo que sus compañeros, a fin de año, a causa del incidente que había tenido con estas personas. Tuvo que retrasarlo unos meses, hasta que pudo rendir la parte física, porque no lo podía hacer por la quebradura en la pierna que había sufrido. De todos modos, apenas rindió, fue a la Comisaría Primera de Río Cuarto.

¿Cómo era Santiago?

Tenía vocación de servicio, era querido por todos, y era una persona amable, de buen humor. No era perfecto, pero siempre estaba sonriendo y haciendo bromas. Yo, después de que me jubilé de la Policía, puse un comercio, y él trabajó acá también. Es querido por todos. Es más; la misma gente del pueblo organizó la marcha, sin que participáramos nosotros como familia.

¿Qué sensación queda en la opinión de la gente después de lo que pasó?

La gente entiende que, al margen de ser policía, era un chico del pueblo, y que le podía haber tocado a cualquiera. Hubo muchos casos de chicos golpeados por este grupo de gente: chicos que quedaron golpeados y tirados en la calle, una persona que terminó con un ojo reventado, y muchos más con las mismas características. Lo que pasa es que la gente no quiere denunciar, pero a esta altura ya están cansados.

Es un golpe duro para su familia.

Sí. Es duro. Él viene de familia de policías, de bomberos, que siempre ha intentado servir a los demás. Él era una persona amable, que tenía siempre una sonrisa y una broma, que siempre ayudaba. Pero lo mataron como a un perro, por ser como era. Si –como pasa en otros países- él sacaba el arma y se defendía, en este momento estaría preso por gatillo fácil. Esto pasó porque no se sentía cubierto por las leyes, por eso no lo quiso hacer, y se tuvo que dejar matar él. Por no estar cubierto por las leyes como policía. Porque todos los policías tienen miedo de que los denuncien, de que los arresten, de perder el cargo. Lo digo con conocimiento de causa.

Trasladaron a los mayores detenidos a Bouwer

Los dos mayores de edad detenidos por el drimen del policía Santiago Mansicidor fueron derivados al Complejo Carcelario de Bouwer, después de haber pasado el fin de semana alojados en la Unidad Penitenciaria 6 de Río Cuarto. En tanto, los tres restantes -menores pero imputables- ya están en un centro de tratamiento de la Provincia. Estos últimos fueron puestos a disposición del Juzgado Penal Juvenil de la ciudad de Río Cuarto, quien los derivó en calidad de internados al Complejo Esperanza dependiente de la SeNAF.

El oficial de Policía Santiago Mancisidor falleció durante la madrugada del sábado pasado en la ciudad de Berrotarán, luego de que fuera alcanzado por disparos con un arma de fuego, que le habrían causado la muerte, pese a recibir asistencia inmediata por parte de transeúntes de la zona y servicios de emergencia.

Marchan para pedir justicia

Familiares de Santiago Mansicidor, el oficial de la policía provincial ultimado en una pelea callejera en la madrugada del sábado, han convocado para mañana a las 16.30 a una marcha popular, para pedir justicia y el esclarecimiento del caso. Estarán presentes el jefe de la Unidad Departamental de Río Cuarto, Gustavo Della Mea, y otros efectivos.

Los organizadores convocan a la concentración para mañana en la plaza Saturnina Berrotarán, donde ocurrió el homicidio, para la realización de una marcha en pedido de “Justicia y Seguridad para nuestro pueblo”.

“Queremos que se tome conciencia y a quien le corresponda que tome cartas en el asunto. ¡Basta de que nuestros padres y hermanos pasen sus noches sin dormir, por el miedo que provoca no saber si volvemos a casa o no, de que tengamos que salir los jóvenes con temor a que nos suceda algo, de que nadie haga algo ante los hechos de inseguridad y delincuencia en nuestro pueblo. Queremos salir y volver a casa vivos y sin miedo, queremos escuchar la voz de todos pidiendo justicia por Santiago y por todos aquellos que sufren violencia!”, declaran los organizadores en la convocatoria.