¿Cuál es la importancia de ese nuevo ámbito? ¿Que se busca lograr en ese espacio que contendrá a actores gubernamentales, académicos y privados?
En el gobierno municipal señalan que el objetivo central del nuevo Polo Tecnológico es potenciar la economía del conocimiento y hacer que en Río Cuarto sea un factor central de desarrollo. No para reemplazar lo que actualmente se produce en la ciudad y la región sino para aportarle valor agregado, tecnología y desarrollar así nuevos productos e iniciativas.
Esteban Carranza, secretario de Desarrollo Económico, señaló que el mundo entendió que la economía del conocimiento es el camino y que, en esa línea, Río Cuarto tiene las condiciones necesarias para convertirse en un actor importante en la generación de nuevos desarrollos. “Tenemos ocho universidades, institutos terciarios, producción, empresas importantes. Tenemos ese talento que es esencial para la economía del conocimiento. Tenemos un gobierno municipal que está decidido a acompañar y a generar un nuevo perfil de ciudad. Y tenemos un gobierno provincial que apoya y tiene la misma visión. Ahora hay que hacer que las cosas sucedan”, planteó el funcionario.
“Desde hace un año estamos trabajando en instalar la importancia que tiene esta nueva industria de la economía del conocimiento. Y muchas veces se piensa que economía del conocimiento es sólo desarrollo de software y no es así. Hoy es la tercera economía a nivel nacional y provincial en ingreso de divisas; está detrás de la actividad agropecuaria y automotriz. El otro dato que marca la relevancia de potenciar ese concepto es global. Si mirás las compañías más exitosas a nivel internacional, las que más generan riqueza, tienen que ver con el procesamiento de datos, con tecnología, con conocimiento. Hoy las grandes riquezas no se generan como antes sino que tienen que ver con el conocimiento. Es Mercado Libre, por ejemplo. El mundo va por ahí. Córdoba ya está posicionado y Río Cuarto tiene todas las condiciones para hacerlo”, manifestó Carranza.
El secretario de Desarrollo escenificó el proceso que tuvo un cultivo fundamental en la cadena productiva riocuartense. “Hace 40 años hablábamos de si la siembra de maíz era eficiente, vendíamos a granel, decíamos que había que generarle valor agregado. Pero con el tiempo, a ese maíz se le agregó conocimiento y se transformó en biocombustible y tenemos una planta de bioetanol. Y se abren un montón de opciones para transformar ese producto agregándole conocimiento. Río Cuarto no se quedó sólo con producir bioetanol y entonces alguien pensó que se podía transformar en energía y apareció Bioeléctrica, que también le agregó conocimiento al maíz. Y también la energía eléctrica se está usando en Río Cuarto para hacer minería de datos. Y no fue un proceso de industrialización sino que se le inyectó conocimiento. Se termina vendiendo un servicio de altísimo valor agregado que nació en el maíz”, dijo Carranza.
La intención del Polo Tecnológico es que procesos similares se fomenten, que se multipliquen en ese ámbito para modernizar el perfil del desarrollo económico en Río Cuarto.
El funcionario indicó que el Polo está pensado como un ámbito con una dinámica que potencie ideas, nuevos proyectos y la conjunción de miradas y necesidades diferentes pero que pueden complementarse. El objetivo es que allí puedan encontrarse, por ejemplo, un empresario que necesita ayuda con el sector académico que piense y desarrolle una solución tecnológica y un Estado que genere las condiciones para que esos encuentros se produzcan.
“¿Cómo va a funcionar?Lo primero es generar oportunidades.Tenemos que sentar a hablar gente de distintas disciplinas, del sector académico, de la industria de la tecnología, un industrial que traiga un problema y decir qué solución se puede encontrar, encontrar la manera de que esa conversación se produzca. Uber, por ejemplo, es la oportunidad que apareció cuando alguien dijo que había un problema en el transporte y otro dijo que tenía las posibilidades tecnológicas de aplicar una solución. Nosotros vamos a interrelacionar lo público, lo privado y la academia y cada uno tendrá roles claros: el sector público va a tener que generar las condiciones para que las conversaciones se den y para crear un clima de negocios, la academia va a poner a disposición su vocación para encontrar soluciones, y la industria va a tener que tener la vocación de ir a la academia. Si ese ecosistema funciona van a aparecer nuevas aplicaciones y nuevas iniciativas. El Polo tiene que ser un gran contenedor del ecosistema del conocimiento. Un ecosistema implica una lista de intereses afines, una agenda en común, definir qué nos interesa. Además es fundamental reconocer y valorar los vínculos”, indicó el secretario de Desarrollo Económico.