Opinión | Presidencia | De Rivas | conflictos

Los nuevos conflictos y las prioridades

De Rivas asumió como intendente en medio de una realidad económica y social más compleja. Se comprometió a mejorar el transporte y la seguridad en medio de una crisis del sistema urbano e interurbano y de un crecimiento de los delitos

Los conflictos han empezado a cambiar su ADN. Ahora son una mezcla que contiene elementos antiguos, de otra realidad, con otros nuevos, asociados al esquema económico que llegó de la mano de Javier Milei. Inflación y recesión profunda, con una caída del nivel de actividad con características de shock.

Hasta no hace demasiado, el motivo excluyente de preocupación y conflicto era la inflación. Los reclamos salariales, por ejemplo, se centraban casi exclusivamente en ese aspecto. Hoy eso cambió. Mutó a una situación distinta, más compleja:porque persisten los planteos para que los sueldos no pierdan contra los precios pero, a la vez, empieza a emerger con más fuerza otro elemento:hay empresas que, por la caída de la actividad, no sólo dicen que no están en condiciones de pagar nuevos aumentos sino que ni siquiera pueden afrontar los salarios en sí, más allá del nivel en que se encuentren. Sólo hay que repasar algunos datos recientes para entender el origen del problema:la construcción se desplomó el 32,6% en mayo, la industria cayó el 14,8% y la producción de autos bajó más del 40%.

Por si fuera poco, no hay indicios de que la recuperación en V que prometió Milei se esté produciendo. Nadie la ve. Y sin mejora en el nivel de actividad, las complejidades en el día a día seguirán multiplicándose e intensificándose.

Córdoba vive por estas horas dos conflictos que son exponentes de esa realidad mixta que depara la economía:los docentes anunciaron que irán a un paro por 48 horas después de las vacaciones porque sus sueldos quedaron atrasados con respecto a la inflación;el transporte interurbano está semiparalizado no ya porque los salarios sean bajos sino porque las empresas no pagaron el aguinaldo y parte de los sueldos.

Con respecto a los docentes, el gobierno de Martín Llaryora cambió la actitud en las últimas horas y pasó a la ofensiva:anunció que no presentará una nueva oferta porque el sector más radicalizado de la Uepc -la capital está comandada por el trotskismo- imposibilita cualquier acuerdo.

El transporte es un caso distinto, tal vez más trabajoso de resolver. La Provincia intimó a las empresas para que retomen el servicio inmediatamente pero el recurso difícilmente solucione la cuestión de fondo:¿cómo obligar a los empleados a trabajar si no cobraron?¿cómo hacer que las empresas paguen si, según alegan, no tienen los recursos?

Hay en el transporte ya no una complicación puntual sino sistémica. Será un desafío para todos los gobiernos:para los provinciales y los municipales, ya que el nacional decidió desentenderse.

Ese ha sido el primer problema con que se encontró entre manos el nuevo intendente, GuillermoDe Rivas. A pocas horas de asumir, se topó con la posibilidad cierta de que los colectivos urbanos no salieran a la calle.El Municipio lo evitó con la promesa de que pagará los subsidios en los próximos días;la empresa SAT pudo pagar los sueldos con un descubierto, a la espera de que los fondos estatales aparezcan en sus cuentas.

El transporte no será un tema menor para la nueva gestión. No lo habría sido en un contexto normal, y menos lo será en este, porque además el propio De Rivas se comprometió en su discurso inaugural a mejorar el servicio. Es decir, asumió la obligación de elevar la calidad en un rubro que viene cuesta abajo.

La empresa y el nuevo gobierno ya tuvieron una primera reunión pero fue apenas de aproximación. No parece que vaya a ser una negociación fácil. Principalmente, porque parten de diagnósticos diferentes. De Rivas dijo en la campaña y en su asunción que hay que eliminar los trasbordos y la SAT asegura que ahí no existen inconvenientes, que la cuestión de fondo que debe discutirse es la sostenibilidad del servicio, aquejado por la pérdida de pasajeros que acarrea la crisis económica.

En el primer encuentro, la empresa se mostró predispuesta a aplicar cambios. Con una salvedad:cualquier modificación implicará mayores costos que no está en condiciones de afrontar. Si el sistema se modifica, el Estado debería aportar más recursos. Puede haber ahí un primer foco de rispidez en la relación.

¿El nuevo gobierno está dispuesto a sostener el aporte estatal al sistema de transporte urbano? ¿Incluso puede incrementarlo?A pesar de que hay una línea de continuidad entre la gestión de Juan Manuel Llamosas y la de De Rivas, en el manejo del transporte hay actores nuevos y un enfoque distinto. La decisión del Ejecutivo es revisar todo:trasbordos, frecuencias, recorridos, calidad del servicio, recursos. Aunque en el Palacio hay una definición que ya está tomada:la Municipalidad seguirá subsidiando al transporte urbano porque consideran que, de lo contrario, el servicio se tornará inviable.

La discusión está entonces en la magnitud del aporte. Y, además, en las exigencias que planteará el nuevo gobierno a la concesionaria del servicio.

En su primer discurso como intendente, De Rivas estableció otra prioridad para su gestión, además de la mejora en los servicios:dijo que como la seguridad es la principal preocupación de los riocuartenses, también lo será para su gobierno. Es lo que le marcan las encuestas: la gente quiere sentirse menos insegura.

Río Cuarto ha vivido en los últimos meses episodios sumamente violentos que tienen una particularidad:en dos de los casos más resonantes han participado menores de edad, chicos de 14, 15 o 16 años. En el gobierno municipal evalúan que los casos policiales están siguiendo el pulso de la realidad económica y social del país. “Lo que está pasando repercute claramente en la producción de delitos y violencia urbana;es notorio que la resolución de los conflictos de cualquier tipo es cada vez más violenta”, señalan en el Ejecutivo.

A De Rivas su asignación de prioridades le representa una obligación. En ese punto, intensifica un camino que ya había empezado a transitar Llamosas:la seguridad pasará a ser cada vez más una responsabilidad municipal y, por lo tanto, asumirá una mayor cuota de los costos políticos que suelen generar los delitos.

En sus primeros días como intendente, De Rivas no sólo trazó los principales lineamientos que tendrá su gestión sino que, además, aseguró que será un gobierno de diálogo, tanto con la sociedad como con la oposición.

Hacia adentro, en la conformación política de su gabinete trató de hacer equilibrio:puso en puestos clave a personas de su extrema confianza y también cumplió con los compromisos que surgieron del armado electoral.

De Rivas es un intendente en formación. Apenas comenzó a esbozar su discurso y también tendrá como misión la construcción de su liderazgo. Una de las incógnitas es cómo será su convivencia con Llamosas, más aún si se confirma que el exintendente será una especie de ministro del sur que operará desde el Centro Cívico.

Una de las primeras acciones políticas de De Rivas fue convocar a los intendentes del Gran Río Cuarto y postular además en su discurso que tendrá una mirada más regional y no tan centrada en la ciudad. Si a la vez Llamosas es ministro del sur, entonces puede haber ahí un solapamiento de territorios y de intenciones.

El interrogante, que se repite en cada etapa que se inicia, es qué tipo de intendente será De Rivas. En Río Cuarto, las últimas gestiones han estado centradas en realizaciones puntuales, muchas o pocas, pero que no están guiadas por una lógica común, por un concepto de gestión o de ciudad.

De Rivas aseguró en su discurso que pondrá el acento en el desarrollo económico y tecnológico de RíoCuarto, que convocará a todos los actores para definir un modelo. Suele ser una frase que aparece en los discursos inaugurales en la ciudad pero que después no se refleja en los hechos. ¿Pondrá el nuevo intendente en marcha un modelo, una idea de lo que Río Cuarto debe ser y una serie de acciones que la orienten en esa dirección?La respuesta sólo necesita tiempo.