Como cada 29 de octubre, fecha en que se conmemora el día mundial del ACV, se promueve la toma de conciencia sobre esta enfermedad y su impacto.
En diálogo con Salud & Ciencia, el doctor Gabriel Pauletti (MP N° 15.324 – ME N° 5602), jefe del Servicio de Neurocirugía del Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), explicó que el ACV puede ser de tipo isquémico, cuando se produce una interrupción súbita del flujo sanguíneo hacia el cerebro, o de tipo hemorrágico, cuando ocurre un sangrado en el cerebro.
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“En ambas situaciones, las células nerviosas comienzan a morir al quedarse sin oxígeno lo que genera efectos permanentes debido a que las neuronas no se reemplazan una vez que han muerto”, precisó.
Además, resaltó la importancia de identificar los signos de un ACV y buscar ayuda médica inmediata, como acciones que contribuyan a reducir el riesgo de muerte y de discapacidad en las personas que sufren esta condición.
“Si advertimos que tenemos una persona que tiene dificultad de un momento para otro, empieza con trastorno del lenguaje o pierde la visión, o tiene parálisis del brazo o un trastorno en el equilibrio, entonces serían los signos más importantes de un ACV”, sostuvo Pauletti.
Y sugirió: “Ante ello, lo primero que tiene que hacer es llamar un sistema de emergencia, segundo al paciente, lo acuesta, lo deja recostado para evitar que no tenga vómitos. Y no le aplique nada, no le dé agua, no le dé aspirina, no le tome la presión. Llame el sistema de emergencia lo más rápido posible”.
-¿Cómo se define un Accidente Cerebrovascular (ACV)?
-El ACV o ataque cerebral es una afección que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede ser isquémico (por bloqueo) o hemorrágico (por sangrado). Esta falta de oxígeno provoca la muerte de las neuronas, lo que lleva a secuelas permanentes en las áreas del cuerpo que esas neuronas controlan.
-¿Cómo se diagnostica un ACV?
-El diagnóstico requiere estudios de imágenes como la tomografía, resonancia y arteriografía cerebral para confirmar el tipo de ACV y su ubicación exacta.
-¿Puede revertirse un ACV si se trata a tiempo?
-Sí. En los ACV isquémicos, si el paciente llega al centro de salud en un plazo de 3 a 4 horas desde el inicio de los síntomas, podría recibir un medicamento trombolítico o hasta 24 horas un procedimiento de trombectomía para eliminar el coágulo. En casos de ACV hemorrágico, puede ser necesaria una intervención endovascular o quirúrgica.
-¿Por qué es fundamental la atención inmediata?
-Cada minuto sin atención médica durante un ACV implica la pérdida de hasta 2 millones de neuronas. Una respuesta rápida en centros de alta complejidad es esencial para evitar secuelas y reducir el riesgo de muerte.
Síntomas de un ataque cerebral
- Pérdida repentina de sensación o debilidad en el rostro, brazo o pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
- Confusión repentina o dificultad para hablar o entender.
- Problemas para ver con uno o ambos ojos.
- Dificultades para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación.
- Dolor de cabeza súbito e intenso.
¿Qué hacer?
- Colocar a la persona en una posición de reposo.
- Llamar al servicio de emergencias y reportar un posible ACV.
- No darle medicamentos al paciente.
- Registrar la hora de inicio de los síntomas, ya que esta información es crucial para el equipo médico.
Factores de riesgo del ACV
Los factores de riesgo pueden ser controlables y no controlables:
- Controlables: hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, abuso de alcohol y drogas, obesidad y sedentarismo.
- No controlables: edad (mayores de 55 años) y género (los hombres tienen mayor riesgo).
Prevención
Las enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, el sobrepeso, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, entre otros, pueden desencadenar un ACV. Por eso, para prevenirlo es fundamental sostener hábitos saludables.
Es importante llevar una alimentación equilibrada que incluya frutas y verduras a diario, y la reducción del consumo de sal, reduce el riesgo de hipertensión o colesterol, que son dos factores de riesgo importantes para los ACV.
Además, es clave realizar actividad física de manera regular, evitar el consumo de tabaco y reducir el de alcohol. Estos hábitos saludables contribuyen a un estilo de vida con niveles tolerables de estrés, otro factor que influye también en el desencadenamiento de accidentes cerebrovasculares. Asimismo, es fundamental realizarse controles médicos anuales para descartar cualquier indicador de riesgo.