En el último relevamiento, realizado entre el 27 de junio y el 9 de julio, se obtuvieron 1.467 respuestas. La evolución de este indicador a través del tiempo permite cuantificar la percepción y expectativas de los empresarios del sector agropecuario.
Desagregando en los distintos subíndices, se observa que todos aumentaron pero el que más lo hizo fue el de la situación económica del país que creció casi el doble que el resto y, en una situación poco frecuente, se sitúa por encima del subíndice que capta la situación económica y financiera de la empresa.
Más en detalle, el subíndice de situación económica y financiera de la empresa se encuentra 9,5 puntos por debajo de igual mes de 2016 en el anterior cambio de guardia política. Sin embargo, el componente de condiciones presentes se encuentra 12,2 puntos por debajo mientras que las expectativas, solo 6,7 puntos por debajo.
Así, el ICEA continúa recuperándose y las expectativas de los productores agropecuarios respecto a la nueva administración son favorables. Sin embargo, en el marco de la crítica situación heredada, el esquema económico es todavía de transición e impone costos sobre el sector exportador en general y sobre el sector agropecuario en particular. En efecto, el tipo de cambio se aprecia como una de las anclas antiinflacionarias al mismo tiempo que siguen vigentes tributos sumamente distorsivos como los derechos de exportación o el Impuesto PAIS. Adicionalmente, por fuera del control del Gobierno, también tuvieron bajas importantes.
“Probablemente, es la suma de todos estos factores lo que explica que, pese a la fuerte mejora que hubo desde noviembre, el presente de las empresas agropecuarias aún no se perciba tan favorable como en periodos comparables”, indicó el informe de CREA.
Vale aclarar que el cálculo del ICEA se basa en la metodología desarrollada por la Universidad de Michigan. Los índices se construyen tomando una muestra aleatoria, estadísticamente representativa para el Movimiento CREA, que permite alcanzar un nivel de confianza del 99%.