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De la tensión de la protesta al dolor del último adiós; todo, en un día

Los remiseros cortaron los puentes desde primera hora de la mañana en reclamo de mayor seguridad y lo recordaron como una “muy buena persona”. Luego, familiares, amigos y compañeros participaron del sepelio

En un día convulsionado tras el homicidio de Facundo Pereyra, la ciudad aunó ayer la tensión de la protesta de los remiseros y el máximo dolor en el último adiós al hombre de 46 años, padre de tres hijos y víctima de un asalto letal a manos de un grupo de adolescentes. Hubo cortes intermitentes en el tránsito vehicular de la mayoría de los puentes y una movilización por el centro, entre otras acciones.

Justamente, los lugares donde se desarrolló la manifestación se convirtieron en escenario de discusiones y encontronazos entre los vecinos que querían circular y los manifestantes.

"¡Vamos las balas, hay que darle balas!", exclamaba uno de los ciudadanos.

En el Puente Carretero, el móvil de Puntal AM dialogó con los remiseros, que pedían más controles: "Trabajamos de noche y no sabés a quién levantás, necesitamos que por lo menos te paren y controlen a los pasajeros", decían.

Los puentes Abella y Filloy tuvieron varios minutos de corte total, pero en el Carretero y el Obregón Cano fueron intermitentes.

Según expresó uno de los manifestantes, la medida de protesta busca no solo justicia para Pereyra, sino también mayor seguridad para todos los ciudadanos: "Hoy es un remisero, pero mañana le puede tocar a cualquiera", afirmó un trabajador del volante.

Una extra para llegar a fin de mes

En el acceso sur del Puente Carretero, Marcelo Cáceres, amigo de larga data y compañero de trabajo del remisero Facundo Pereyra, lo recordó como como un compañero solidario y una “muy buena persona”.

Además, comentó que, si bien hacía años que trabajaba con viajes especiales y algunos días como operador en la central de Remises Ya, el pasado era apenas el segundo fin de semana que salía a la calle como chofer.

En el mismo sentido, explicó que, aunque habitualmente desempeñaba otras tareas, últimamente se había buscado ese “extra” para poder llegar con algo de dinero a fin de mes.

Más tarde, desde media mañana los trabajadores del volante levantaron los cortes y acompañaron a la familia en el sepelio de Facundo Pereyra en el Cementerio.

El último adiós al remisero de 46 años, asesinado la madrugada del domingo en un asalto en las 400 Viviendas, marcó quizá el punto más alto del dolor por el crimen.

"Él era una persona llena de vida, muy amable con la gente, todos decían qué bien que atiende, qué buen muchacho y muy buen compañero", expresó un colega de la víctima al móvil de Puntal AM.

El crimen de Pereyra dejó sin un padre a sus tres jóvenes. “Se llevó toda la vida de una familia completa”, lamentó un allegado a la familia de Pereyra.