A menos de un mes para que los estudiantes de todos los grados y años vuelvan a las aulas, el protocolo sanitario empieza a jugar un papel significativo en los debates.
Puntualmente una pregunta surge como la principal incógnita: ¿eué sucede en el colegio si un estudiante se contagia o es sospechoso de Covid?
En diálogo con Puntal, Horacio Madini, inspector de la Cuarta Región Escolar, comenta que “en caso de que un niño tenga síntomas, va haber en la escuela un espacio habilitado para aislarlo hasta que llegue personal de sanidad y definir qué hay que hacer e informar a la familia”.
“Si hay un caso de Covid o sospechoso se va a a aislar esa burbuja, no toda la institución. No vamos a cerrar la escuela”, agrega.
También detalla que los docentes van a rotar de burbujas, mientras que los alumnos no se van a mover. El docente deberá usar barbijo y mascarilla; los niños y niñas, barbijo o tapabocas.
Cabe decir que, tal como nos enseñó la propia pandemia, habrá que analizar paso por paso cada situación y aún más si los contagios se multiplican en una misma escuela.
En términos generales, Madini afirma que “el protocolo va a dar el encuadre mediante el cual se va a desarrollar la actividad presencial para mantener constantes ciertas variables, los roles, los límites, los lugares, los horarios”.
Para que quede aún más claro, añade con firmeza: “El protocolo no va a ser negociable, ni con los papás ni con la escuela. Eso se debe cumplir, es una normativa que establece cómo se debe actuar en ciertos procedimientos”.
Otros puntos imprescindibles del protocolo refieren al uso de tapabocas, distanciamiento de un metro y medio entre alumnos y de dos metros entre docente y estudiante, higiene de manos, señalética en las instituciones, sobre todo en el ingreso y en espacios como pasillos, baños, lugares donde circula gran cantidad de gente y uso del termómetro digital para tomar la temperatura al entrar.
También hay un registro de cada integrante de cada burbuja. Respecto a esto, Madini explica que “cada grado se va a separar en burbujas”.
Éstas, a priori, estarían integradas por no más de diez alumnos cada una, aunque dependerá del espacio físico del aula si ese número se puede ampliar.
“Las burbujas van a ser inamovibles, los chicos no se pueden cambiar de burbuja durante todo el período de presencialidad. No es que uno viene hoy y va a un turno, y al otro día se quiere cambiar, no”, aclara el inspector.
Por último, en virtud de lo visto estos días en el marco del programa “Acompañar”, asegura que “los chicos cumplen más que los adultos”.
“Se cuidan, se controlan, se dicen entre ellos. Es crear un hábito y el docente con el director van a tener que garantizar que esto ocurra. Por eso no queremos tener toda la población escolar en un turno. Hay padres que piden que vuelvan todos, ¿quién va a controlar eso? Es imposible, no hay recursos humanos ni espacio físico. Además, el riesgo está, el coronavirus existe, no es que se frenó la pandemia”, concluye.

