Rostros y Rastros Pulqui XXI | luna | Franco Ruffini

Una nave pequeña, liviana y económica: de qué se trata el proyecto que podría hacer historia en la Luna

Un equipo de jóvenes de distintas universidades del país fue premiado en un concurso de innovación tecnológica en Dubái por desarrollar una nave espacial de 34 centímetros de altura

La aeronave pretende ser el vehículo más pequeño y económico de la historia en aterrizar en la Luna. Se trata de la misión Pulqui XXI que además aspira a convertirse en un transporte espacial de ultra bajo costo. Utiliza el estándar de diseño CubeSat, que refiere a nanosatélites conformados por cubos de 10 centímetros. Son tres unidades de cubitos, por lo que en total mide 10 x 10 x 34 centímetros de altura y sería el más pequeño en llegar a la superficie lunar. El grupo conformado por nueve profesionales recibió el segundo puesto en el concurso #T-TeC que se realizó el 16 de diciembre en Dubái.

Franco Ruffini tiene 23 años es ingeniero aeronáutico, recientemente egresado de la Universidad Nacional de La Plata y en diálogo con el programa radial Buen Día Río Cuarto que se emite por FM Digital 91.9, dijo que “es una nave de pequeñas dimensiones (10 x 10 x 34 centímetros) que sería la más económica y más chica en realizar un alunizaje, esta nave se realizó bajo un estándar de satélites que se llama CubeSat”. Además agregó: “lo que tiene como novedosos es que podríamos llegar a superficies de difícil acceso en la luna, con cráteres pozos, y otros accidentes geográficos, con muy bajo costo, con una tecnología novedosa llamada ‘Tensegrity’, desarrollada por un profesor también egresado de nuestra Universidad que se llama Julián Rímoli”.

Además es una nave liviana…

- Pesa unos 6 kg. En este tipo de esfera, como si fuera una pelota con motón de barritas, lo importante está adentro, tiene una especie de cajita donde se puede llevar el instrumento científico que quieras, por ejemplo dispositivos para relevar presencia de agua. Esta esfera llega a la superficie de la luna, rebota pero no mucho y queda ahí, una vez que aluniza transmite datos a la Tierra.

¿Qué datos podría recabar?

- Eso depende del instrumento científico que pongamos en esa cajita del centro. Tiene una dimensión de 7 x 7 x 7 centímetros. Hoy con el avance de la tecnología muchos instrumentos se fueron simplificando, hoy hay cámaras del tamaño de una moneda. Hay instrumentos científicos que ocupan muy poco espacio y se podría medir, por ejemplo, radiación, presencia de agua, composición del polvo lunar y muchas cosas más. Nosotros no decidimos qué instrumento colocar, sino que por ahora lo dejamos abierto para ver cuál es el interés que haya al momento de lanzarlo.

¿Cuánto cuesta esta nave?

- Al ser muy chica, y los instrumentos que requiere están en el mercado, algunos se consiguen en Argentina y otros no, los costos son mucho más bajos que cualquier misión lunar que se haya hecho. El costo total de este vehículo es de 120 mil dólares aproximadamente. Comparado con otras misiones, esto es prácticamente nada.

¿Cómo se formó el equipo de trabajo?

- El grupo se formó a raíz de una competencia anterior, hace un año y medio, y eso nos dio la excusa de poner en práctica lo que vimos en la carrera. Desde ese tiempo venimos desarrollando y analizando esta misión. En noviembre cuando ya había terminado la competencia anterior nos quedamos con un proyecto bastante avanzado, luego nos enteramos que viene esta competencia que se llama T-Tec en Dubái donde premian proyectos del área aeroespacial, mandamos nuestra presentación, completamos los formularios y el 29 de noviembre nos avisan que nuestro proyecto estaba entre los tres primeros. Fuimos invitados para ir a Dubái y ahí nos enteramos que obtuvimos el segundo puesto, fue todo muy rápido. Ganamos dinero que vamos a utilizar para el desarrollo de la misión.

¿Cómo sigue la misión a futuro?

- Venimos desarrollando prototipos con la ayuda del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), vamos a tratar de avanzar ahí lo más que podamos. Además estamos tratando de lograr algún lazo con alguna empresa del extranjero porque allá en Dubái muchas demostraron interés en lo que estamos desarrollando y en colaborar con nosotros.

Más datos sobre la misión

La nave tiene dos partes: un satélite y una sonda que simplemente se posa sobre la superficie lunar y es capaz de aguantar el impacto. Hasta ahora siempre que se aterrizó en la Luna fue con un cohete controlado. Otra característica para destacar de la esfera son las velocidades de impacto que durante las pruebas fueron de 25 y 50 kilómetros por hora.

Si bien su misión no es tripulada, puede colaborar en establecer bases para instalar a futuro una colonia de astronautas en la Luna, este satélite natural tiene gran importancia porque suele utilizarse como ‘escala’ para ir a Marte.

El equipo de la misión Pulqui XXI reúne a profesionales de distintas disciplinas: Franco Ruffini, Facundo Gavino, Sonia Botta, Frida Alfaro, Tomás Boschetto y Byron Escobar Benítez son ingenieros aeronáuticos por la UNLP; mientras que Santiago Manuel Labayen es ingeniero informático por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE); Lucila Hermida es estudiante de diseño industrial en la Universidad de Buenos Aires; y María del Pilar Oubiña es estudiante de publicidad en la Universidad de Palermo.

El nombre de la misión hace referencia al primer avión a reacción de Argentina, y el octavo en todo el mundo, bautizado como Pulqui I que en lengua mapuche significa "flecha" y realizó su vuelo inaugural el 9 de agosto de 1947, marcando un hito histórico en la industria aeronáutica nacional.

Por Fernanda Bireni