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Quieren regular por ordenanza las aplicaciones de delivery

Rappi, PedidosYa y Glovo utilizan el servicio de envíos a domicilio con bicicletas pero no están contempladas en ninguna ordenanza. Quieren que se controle la seguridad y modalidades de contratación

Las aplicaciones de delivery ya son una modalidad extendida de distribución en la ciudad Córdoba y sólo en Nueva Córdoba y barrio General Paz suman en una sola de las empresas a más de 200 ciclistas. 

La actual ordenanza contempla el trabajo con motos y determina el tipo de caja en la que se transportan los alimentos o el modo de contratación pero nada dice del uso de bicis para la misma actividad.

En las últimas semanas, algunas de estas empresas quedaron en el centro de la atención luego de un accidente de tránsito que sufrió en Buenos Aires un ciclista de Rappi y luego de que el periodista Emiliano Gullo trabajara 10 días como distribuidor y contara su experiencia y las prácticas de explotación laboral y magros ingresos. 

"En diez días entregué 40 pedidos; recorrí cerca de 250 kilómetros en bici, casi lo mismo que ir desde Buenos Aires a Rosario. Gané 2.300 pesos que todavía no me depositaron. Si alguno de la empresa está leyendo esto, apuren que tengo que pagar internet", contó el periodista.

Por eso, la concejala del Bloque Pensando Córdoba, Victoria Flores, propone que se regulen "medidas de seguridad, crear un registro y establecer cómo será la utilización de la vía pública". En los considerandos se fija como objetivo impedir la explotación laboral y garantizar la seguridad de los involucrados. "Queremos saber cómo se protege a los chicos porque actualmente no hay seguros que cubran a los ciclistas. Sí los alcanzan los daños de terceros pero no se los asegura directamente a ellos". 

La edila dijo que la regulación debe apuntar a prescribir medidas de seguridad concretas: "Llama la atención ver tantos chicos cargados con cajas y pedaleando largas cuadras por la ciudad" y agregó "queremos saber cuántas hay, qué empresas prestan el servicio, bajo qué modalidades, y asegurar las medidas de seguridad vial como ojos de gato, luz intermitente, casco, franja refractaria, identificación de las empresas". 

La primera empresa en desembarcar con esta modalidad fue PedidosYa, que desde hace unos años ofrece el servicio de delivery de comidas con cobro por tarjeta de crédito y distribución con biciletas. Los jóvenes están identificados con camperas con nombre y logo de la marca y una caja térmica tipo mochila. Según trascendió, se delimitan áreas donde operan los distribuidores y se establecen límites para no esforzar más de lo lógico a personas que reparten en base a la tracción a sangre. 

Pero en los últimos meses comenzaron a operar dos servicios de delivery de todo tipo bajo las marcas Rappi y Glovo, que ofrecen llevar además de comidas también bebidas, flores, objetos personales "y todo lo que se te ocurra", según reza la promoción de Glovo en la web y las redes sociales.

"En charlas informales el gerente en Córdoba de PedidosYa nos explicó que tienen todos los empleados en blanco, con aportes, obra social y ART pero no entiendo aun con qué código de habilitación están registrados. No sé si son delivery de sustancias alimenticias o en el rubro transporte", precisó Flores. 

Respecto de Glovo, que llegó a Córdoba con una fuerte campaña de promoción en vía pública, se sabe que es de origen catalán y Córdoba es su segunda escala en el país luego de Buenos Aires. Por el lado de Rappi se conoce que es de origen colombiano y sólo en CABA cuentan con más de 9.000 "rappitenderos", tal como autodefinen a sus empleados. 

Gullo contó en su relato vivencial en la revista Anfibia que los ciclistas son controlados con una aplicación que les marca los tiempos para las entregas; el joven debe poner su smartphone y la bici y no tiene ninguna relación de dependencia porque son monotributistas ya que definen a su fuerza de trabajo como "microempresarios que disponen de su tiempo", describió Gullo en su crudo relato de una nueva forma de precarización extrema.