Olarán, el hombre de Alejandro Roca que quedó en la historia grande de Racing
Carlos Isidro Olarán en enero de 1978, con 17 años, dejó su Alejandro Roca natal con el sueño de ser jugador profesional. Argentinos Juniors fue el club que le abrió las puertas y Racing el que le permitió "tocar el cielo con las manos".
El defensor fue titular del Racing que se consagró de la primera edición de la Supercopa en 1988 (la jugaron todos los campeones de América), también jugó en Chacarita Juniors, siete años en el fútbol de Israel, el All Boys y El Porvenir.
Hoy vive en Domselaar al que de-finió como "un pueblo que me en-canta y que me hace acordar a Alejandro". Desde el 2001 trabaja como entrenador de fútbol de categorías juveniles y de una división mayor en el country Saint Thomas de Canning. Como entrenador también estuvo cuatro años en las juveniles de Racing y tuvo entre sus dirigidos a Ricardo Centurión Zuculini y Zaracho.
Si bien dirige, sigue jugando y desde el año pasado integra la se-lección argentina seniors. "Soy el capitán y es un honor. El año pa-sado estuvimos jugando en Río Cuarto, en el torneo que organizó Ranqueles", señaló.
Sus recuerdos de Alejandro
"De Alejandro Roca me acuerdo de todo. Desde chico, en la sodería de mi papá, en mi casa, yendo al río o a jugar al fútbol. De cuando fuimos campeones provinciales con el equipo municipal, la cara-vana que se hizo desde el cruce. En ese momento el Gaucho Manzino era el técnico, después mi papá. Íbamos a todos los torneos en distintos pueblos", expresó el exdefensor.
También recordó su pasó por Pabellón Argentino. "Abel Constan-tino me puso en un clásico en la cancha de Colonia, en los últimos veinte minutos para marcar al Chino Campos. Esa fue mi única vez en la primera, en tercera jugué un montón".
"Sigo en contacto con los amigos. Del pueblo tengo miles de anécdotas. Los picnics y los bailes en Colonia, la confitería el Bambi, los carnavales, miles de recuerdos que nunca voy a olvidar porque uno nunca debe renunciar a sus orígenes. El fútbol en el barrio Avellaneda que nos hicieron la cancha chica y después la grande. Siempre jugando a la pelota, la verdad es que es alguno muy lindo y siempre recuerdo a Alejandro. Nunca lo voy a olvidar", resaltó.
El inicio de la ilusión
"Un tío de Bell Ville, que era campeón de bochas pero no sabía nada de fútbol, fue el que me dijo que conocía gente de Argentinos Juniors. 'Tu papá me dijo que jugás bien, si te dejan hablo, a través de los contactos que tengo por las bochas, y te podés probar'. Hablamos con mi papá y mi mamá y así arrancó todo a fines del 77", relató.
"En enero del 78 viajamos con mi papá a Buenos Aires, en un viaje interminable en el que no dormí en toda la noche. Me quedé en la casa de otro tío y mi papá se volvió a trabajar. Fui un martes a probarme y de casi cuatrocientos que éramos quedamos cuatro. Me citaron para el jueves y ahí queda-mos dos. Me dijeron que sí, que me buscara colegio pero no me daban pensión, pero no era pro-blema porque me quedaba de mis tíos. Conseguí el pase de colegio ya que mi mamá me había pedido que por favor terminara cuarto y quinto año y lo hice. Tenía edad de sexta, pero al tres de la cuarta le tocó el servicio militar y como yo tenía estatura y caja grande de-buté regalando dos años en cuarta. El primer partido fue contra Boca en La Candela y empata-mos 1 a 1", rememora.
Cuando se le consultó si en algún momento pensó en volver dijo: "No se hizo difícil quedarme, soy un agradecido de todo esto. Si se puso muy bravo cuando falleció mi mamá. En ese momento a lo mejor pude haber dudado. Pero no porque siempre que yo me des-pedía de mamá ella me hacía la seña con el pulgar para arriba, que triunfara y terminara el estudio en-tonces no la podía deshonrar. Volví y en cada partid siempre le agrade-cía a ella la fuerza que me daba para seguir adelante. Siempre me ayudó y me con la ayuda de ella lle-gué tener una historia en el fútbol grande".
El debut en el Bicho
Debutó en Argentinos Juniores en un partido especial. "Fue en el 80 contra el Cosmos de Estados Uni-das en cancha de Vélez. El técnico era el Zurdo (Miguel) López y me puso en lugar de Abel Caravelli. Me acuerdo que llovía y la cancha estaba difícil".
"En la Copa de Oro en Mar del Plata fui titular y ahí arranqué. Después de ser campeones con Ro-berto Saporitti (1985) vino José Yudica y me dijo que el titular iba a ser Adrián Domenech. Como yo quería jugar me fui a Chacarita donde había un plantel bárbaro con un buen técnico como el uruguayo Basílico. Estuvimos a punto de entrar en la liguilla Pre Liberta-dores. Los dirigentes no pagaban y se desmanteló el plantel", explicó.
Racing y la Supercopa
Al contar como se dio su arribo a Racing, el alejandrino expresó: "Chacarita nunca pagó mi pase y volví a Argentinos. Me quería Bel-grano de Córdoba cuando surge lo de Racing. Álvarez, el preparador físico que había estado con Saporitti, me recomienda. Me citaron y pasé a Racing. Fui en el momento justo. Racing volvía de haber sido prestado a Mendoza. Estaba con toda la energía para jugar en un equipo grande y de primera. Después se dio lo de la Supercopa y de jugar con monstruos del fútbol como el Pato Fillol, el uruguayo Rubén Paz, El Toti Iglesias. Un equipo bárbaro fue el de Racing de la Supercopa. Fue campeón y me permitió quedarme en la historia grande de Racing".
Olarán considera que el mejor partido de esa Supercopa fue el en-cuentro de vuelta con River por la semifinal. "Ese partido con River me marcó. Fue algo histórico, nin-gún director de película se hubiese imaginado ese final. En Racing ha-bíamos ganado 2 a 1".
"En la cancha de ellos perdíamos 1 a 0 y nos quedábamos afuera. Todo el equipo atacaba y atrás nos quedábamos con el Pato (Fillol). Le decía yo lo agarro a Caniggia y vos a Alzamendi, así hasta que volvieran los otros. Había que empatar. Tres cuartos del estadio eran hin-chas de River que estaban feste-jando. La hinchada de Racing estaba detrás del arco para el que atacábamos nosotros. Los tenía de frente y cuando (Néstor) Fabbri hizo el gol fue impresionante el silencio de los de River y ver como se levantaba nuestra tribuna. Hasta el día de hoy me emociono y se me eriza la piel cuando lo recuerdo. Pasamos a River que era un equipazo, con jugadores de selección. En ese momento nos dimos cuenta que estábamos para cosas grandes", afirmó.
Sobre la final con recordó: "Al Cruzeiro le ganamos en Avellaneda. No íbamos agrandados a Brasil, pero si con una fe enorme de conseguir el título. Nos hicieron de todo. Nos dejaron tres horas en el aeropuerto hasta que nos manda-ron el micro. En el hotel nos habían dados las habitaciones de adelante, con toda la batucada en la calle. El Coco (Basile) se plantó y dijo que si no nos daban las de atrás nos íbamos. Después en el estadio eran cien mil personas y un puñadito de Racing. Anímica-mente estábamos bien. Hizo el gol Catalán y nos empataron faltando diez minutos, pero sabíamos que estábamos sólidos. Fue tocar el cielo con las manos, algo muy lindo que hoy tengo imágenes en mi cabeza".
Destacó la unión del grupo. "Era un plantel divino, con miles de anécdotas. ¿Una? No nos pagaban, entrenábamos mañana y tarde y yo para no gastar me llevaba un par de bifes, unos churrascos y se los dejaba al utilero para comer ahí. Un día desaparecieron los churrascos. Fillol, Paz y Colombatti estuvieron involucrados. El quilombo que hice. Lo gracioso fue que Guillermo Franchella, fanático de Racing, hacía un pro-grama en el que tenía una carnicería, y uno de los squetch decía denme un par de bifes que se los tengo que llevar a Olarán.
Su estadía en Israel
Cuando dejó Racing emigró al fútbol de Israel. "Era muy poco lo que conocía. Tengo un lindo re-cuerdo. El presidente del club vino a Buenos Aires, arreglamos todo y me dieron los pasajes para Holanda que era donde estaban haciendo la pretemporada. Arranqué como marcador de punta, pero ser tiró el líbero y quedé en esa posición, que siempre me gustó. El club fue campeón después de 35 años, entramos a una copa europea. Estuve siete años y logramos dos títulos y dos subcampeonatos. Hace poco me hicieron un homenaje a la distancia. Estoy comunicado y hay un lindo recuerdo. Incluso en alguna oportunidad el técnico de la selección me quería convocar. Tramitamos la nacionalidad, pero no se pudo hacer. Igual eso fue un honor".
José Luis Debernardi. Redaccón Puntal