Raly Barrionuevo, artista con carácter propio dentro de la música popular de raíz, continúa con la gira nacional de presentación de su duodécimo álbum “La niña de los andamios” y desembarcará en Río Cuarto el próximo viernes 16 de marzo desde las 22hs sobre el escenario de Elvis (Alvear y Colón). Entradas desde $430.
Barrionuevo comenzó esa gira en octubre pasado con una especial edición del encuentro colectivo de la Peña Trashumante en la plaza Próspero Molina de Cosquín.
“Yo siempre he tenido el sueño de generar un espacio de autogestión donde todo es generado por los propios participantes en un marco de horizontalidad que sirve para financiar las actividades educativas de la Universidad Trashumante”, destaca Barrionuevo.
Para el letrista, cantante y guitarrista “lo que proponemos con esta manera de encarar las cosas es un mensaje. Esté el gobierno que esté siempre ponemos mucho énfasis en la autonomía desligada de cualquier ámbito de poder”.
En el disco, a Raly se suman Lisandro Aristimuño, el baterista Demi Carabajal, el tucumano Ernesto Guevara, el riojano Ramiro González, el transerrano José Luis Aguirre, la pianista Elvira Ceballos, Micaela Vitta, Milena Salamanca, el trío cordobés Toch y DJ Flores, entre otros.
Con este repertorio, el oriundo de Frías confirma su pulso en la chacarera y el perfil testimonial de una obra con títulos poderosos como “Circo criollo”, “Ey, paisano”, “Noticias de mi alma” y “Rodar”, por citar solamente algunos de sus álbumes.
-¿Puede escucharse “La niña de los andamios” como su disco más intimista?
-Muchas de las canciones tienen que ver con cosas que me han pasado desde los sentimientos. De hecho, la partida de mi mamá (en 2013) alumbró el primer tema que se llama “Hijo de ayer” porque es como que me cayó la ficha de que ya no tenía el camino de regreso a la infancia como dice Peteco (Carabajal en “A mis viejos”). En cambio, “La niña de los andamios” es una canción con las cosas un poco más acomodadas con respecto a lo de mi madre y en el caso de “Mi esfera de cristal”, que compuse para mi padre, es como un documental en una historia de perdones a uno mismo y a la gente que hizo lo que pudo.
-¿Y qué se planteó desde el sonido?
-Busqué a un músico como Juan Pablo Toch para que me ayudara a acomodar las ideas y coincidimos en hacer un disco que no tuviera batería y sea más orgánico pero sin resignar un sonido moderno. Y en 30 horas armamos el esqueleto del disco con percusiones que en la mayoría de los casos toqué yo mismo y sumamos aportes de musicalidad y de amor de cada uno de los participantes.
-¿Qué significa “La niña de los andamios” en su camino artístico?
-Es un disco que representa fielmente lo que me viene pasando en estos últimos años, ya salió en cd y será también mi primer vinilo. Además siento que me despediría muy bien si tuviera que dejar de cantar.
-¿Pero no piensa en abandonar, no?
-¡No! (risas). De hecho tengo terminada la segunda parte de “Radio AM” (un disco de canciones clásicas criollas cuya primera entrega fue en 2009 y que lo unió, entre otros, con la pianista Elvira Ceballos y el guitarrista riojano Luis Chazarreta). Es un material que tenemos listo desde antes de hacer “La niña...” y cuando pase un poco de tiempo lo vamos a editar.
-¿Va a ser publicado a través de su sello Disco Trashumante?
-Sí, estamos encaminados totalmente hacia la producción y encontrar esa independencia artística es algo que siempre quise. Pero no lo pensamos como algo mega sino que cada paso y cada puerta que se abre tiene que darse de un modo natural.
“Yo siempre he tenido el sueño de generar un espacio de autogestión donde todo es generado por los propios participantes en un marco de horizontalidad que sirve para financiar las actividades educativas de la Universidad Trashumante”, destaca Barrionuevo.
Para el letrista, cantante y guitarrista “lo que proponemos con esta manera de encarar las cosas es un mensaje. Esté el gobierno que esté siempre ponemos mucho énfasis en la autonomía desligada de cualquier ámbito de poder”.
En el disco, a Raly se suman Lisandro Aristimuño, el baterista Demi Carabajal, el tucumano Ernesto Guevara, el riojano Ramiro González, el transerrano José Luis Aguirre, la pianista Elvira Ceballos, Micaela Vitta, Milena Salamanca, el trío cordobés Toch y DJ Flores, entre otros.
-¿Puede escucharse “La niña de los andamios” como su disco más intimista?
-Muchas de las canciones tienen que ver con cosas que me han pasado desde los sentimientos. De hecho, la partida de mi mamá (en 2013) alumbró el primer tema que se llama “Hijo de ayer” porque es como que me cayó la ficha de que ya no tenía el camino de regreso a la infancia como dice Peteco (Carabajal en “A mis viejos”). En cambio, “La niña de los andamios” es una canción con las cosas un poco más acomodadas con respecto a lo de mi madre y en el caso de “Mi esfera de cristal”, que compuse para mi padre, es como un documental en una historia de perdones a uno mismo y a la gente que hizo lo que pudo.
-¿Y qué se planteó desde el sonido?
-Busqué a un músico como Juan Pablo Toch para que me ayudara a acomodar las ideas y coincidimos en hacer un disco que no tuviera batería y sea más orgánico pero sin resignar un sonido moderno. Y en 30 horas armamos el esqueleto del disco con percusiones que en la mayoría de los casos toqué yo mismo y sumamos aportes de musicalidad y de amor de cada uno de los participantes.
-¿Qué significa “La niña de los andamios” en su camino artístico?
-Es un disco que representa fielmente lo que me viene pasando en estos últimos años, ya salió en cd y será también mi primer vinilo. Además siento que me despediría muy bien si tuviera que dejar de cantar.
-¿Pero no piensa en abandonar, no?
-¡No! (risas). De hecho tengo terminada la segunda parte de “Radio AM” (un disco de canciones clásicas criollas cuya primera entrega fue en 2009 y que lo unió, entre otros, con la pianista Elvira Ceballos y el guitarrista riojano Luis Chazarreta). Es un material que tenemos listo desde antes de hacer “La niña...” y cuando pase un poco de tiempo lo vamos a editar.
-¿Va a ser publicado a través de su sello Disco Trashumante?
-Sí, estamos encaminados totalmente hacia la producción y encontrar esa independencia artística es algo que siempre quise. Pero no lo pensamos como algo mega sino que cada paso y cada puerta que se abre tiene que darse de un modo natural.

