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Tras optimizar el sistema de hidroponía, un moldense logra cultivos récord de lechuga

José Roggero es herrero y tiene pasión por hacer invenciones. Así con materiales reciclables y de bajo costos, incorporó elementos para su producción orgánica. El resultado superó las expectativas

José Roggero es herrero de profesión y un autodidacta en la fabricación de distintos elementos. Entre sus últimos inventos, asegura haber perfeccionado y creado un sistema alternativo que optimiza y mejora sustancialmente el cultivo de lechuga por hidroponía, además de abaratar los costos.

En su casa de Coronel Moldes cuenta con un amplio espacio, donde la producción de lechuga se multiplica sin parar. De forma totalmente ecológica y sin utilizar ningún tipo de aditivo, Roggero logra cultivar verduras no sólo para consumo familiar, sino además para compartir con vecinos.

“Todo comenzó cuando decidimos con mi familia empezar a comer sano”,  precisó José a Puntal. Posterior a esa decisión, participó de un curso de hidroponía realizado en la ciudad y fue a partir de ese momento que comenzó a experimentar con distintas alternativas para mejorar el  sistema de cultivo utilizando elementos más económicos, que redundaron en perfeccionar la producción.

“Me encontré con problemas técnicos que tenía la canasta hidropónica, que era totalmente rígida. Entonces decidí rediseñar y buscar un material que fuera más útil. Dí con el silobolsa, que es un material flexible y capaz de detener por completo la radiación solar. Sólo tenía que pensar cómo adaptarlo. Y me puse a ver la forma natural de las plantas de hoja”, contó.

Así creó pequeños conos que contienen a la planta y que, tras su crecimiento, se abren y así le permiten seguir creciendo sin sufrir estrés.

También Roggero asegura que mejoró el sistema de distribución uniforme de la sustancia hidropónica en todos los caños, lo que generó a su vez un sistema de bypass entre los caños para permitir que el sedimento desprendido de las plantas caiga en pequeños contenedores hechos con piezas de cloacas y retazos de botellas de soda.

Lo interesante del sistema desarrollado por este moldense autodidacta es que en todas las estructuras que desarrolló utiliza materiales fáciles de conseguir, algunos reciclados y otros que bajo costo.

Las instalaciones que creó muestran un nivel de detallismo profesional y esto se ve en el resultado final con una producción de lechuga de óptima calidad y cantidad.

Roggero sostiene que su curiosidad lo llevó a mejorar el sistema y hoy su objetivo es lograr que muchas familias se animen a esta experiencia y lleguen a convertirse en microemprendedores o encuentren en esta actividad una salida laboral. “También pueden hacerlo en las instituciones educativas; que se animen a copiar este sistema para darles una nueva forma de ver la huerta y así tener formas más amigables con el medioambiente y nosotros mismos al tener verduras libre de agroquímicos y frescas en casa con un mínimo espacio y un gran beneficio económico”, detalló.

Las ganas de experimentar e innovar también llevaron a Roggero a fabricar otros dispositivos mecánicos, como un elevador para motos y un original utilitario y en etapa desarrollo, un destilador solar con vidrios de autos viejos que, al ser curvos, amplificarían la radiación solar aumentando la producción de agua destilada, la cual tiene muchas aplicaciones.

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