Tranquera Abierta | Resolución 125

Rossi dijo que el atentado a Cristina tiene su raíz en 2008: hubo fuerte repudio del campo

Recordó el conflicto por la 125 para trazar una vinculación con el intento de homicidio sufrido por la vice. Le llovieron críticas del agro

El jefe de Gabinete de Ministros, Agustín Rossi.

 

“Lo que sucedió con Cristina (por el intento de asesinato que sufrió el año pasado) no es producto de la casualidad: para que haya existido alguien que le puso un revólver en la cabeza a Cristina, tuvieron que existir antes los discursos del odio. La violencia política en la Argentina está hace mucho, la violencia política empezó en 2008 con el conflicto agropecuario. Fue la primera vez que vi un cartel con la palabra yegua para referirse a Cristina”, señaló en el marco de su informe en la Cámara de Diputados el jefe de Gabinete de Ministros, Agustín Rossi.

El dirigente santafesino puso así el punto de partida de la escalada de tensión política en la protesta por la Resolución 125 de las retenciones móviles, lo que desató todo tipo de repudio por parte de productores y dirigentes agropecuarios.

Uno de los primeros en manifestarse fue Carlos Garetto, expresidente de Coninagro durante la protesta por la 125 que remarcó que “el inicio de todo fue una medida del Gobierno que intentó quedarse con la renta del campo”.

La Sociedad Rural de Jesús María remarcó que “no es momento de volver al pasado con chicanas y relatos mentirosos e inexactos!!”, al tiempo que Elbio Laucirica, presidente de Coninagro, pidió que “el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, debería pensar y trabajar en cuál es la estrategia del gobierno para mejorar la delicada situación que nos toca atravesar a todos los argentinos; nos parece más importante que mirar el pasado y alimentar la grieta”, dijo el dirigente cooperativo. “Confrontar no suma, no disminuye la pobreza, no baja la inflación. Lo invitamos a nuestra mesa de trabajo con productores de todo el país para que conozca lo que a diario producimos, alimentos: no grieta”.

Por su parte, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) cruzó al jefe de Gabinete al señalar que es “una descalificación grosera y falaz”.

“La afirmación del jefe de Gabinete, sosteniendo que la violencia política comenzó en 2008, con lo que denominó ‘conflicto agropecuario’, resulta una descalificación grosera y falaz, que elude la verdad histórica sobre la real violencia política y sus generadores”, indicó la entidad en un comunicado.

CRA afirmó: “Quienes tuvimos que asumir en 2008, la pretensión del Gobierno nacional de apoderarse de los ingresos y por ende del futuro de los productores agropecuarios, no hicimos más que reclamar de manera pública, el retorno a la institucionalidad en materia impositiva, que en aquel entonces se había quebrado”.

“Lo que Rossi llama violencia, debiera caberle a quienes ostentaban la máxima jerarquía en el Gobierno, que descalificaban día a día a los productores y a la producción, tratando de yuyo a la soja, producción, a la que paradójicamente, hoy recurren para sostener los ingresos fiscales”, insistió la entidad agropecuaria.

En esa línea, sostuvo que “sería útil a la verdad y a la historia que el ministro dejara de lado su prejuicio ideológico”.

El origen de la grieta

Hace dos semanas, Tranquera Abierta publicó un especial por cumplirse los 15 años de la Resolución 125 y allí recogió una serie de testimonios de protagonistas de aquel momento y analistas. Entre ellos, el politólogo Sergio Berensztein, autor del libro “La primera revuelta fiscal de la historia”, insistió en que aquel conflicto del Gobierno con el campo fue el origen de la grieta que actualmente rige en la Argentina. El politólogo también destacó que “hoy cuando uno habla con actores de distinta naturaleza siempre está flotando la idea de aquel conflicto, como que todo el mundo lo tiene en la cabeza. O mencionan la idea de ‘otra 125’ como referencia de un conflicto importante. La Cámpora como organización, la idea de la grieta, la diferencia cognitiva respecto del otro, todo eso surgió a partir de ese momento. Fue una divisoria de agua con consecuencias impredecibles. Y no sabemos si algún día se va a cerrar, si es que eso ocurre”.

Para Berensztein “fue un episodio con características políticas, simbólicas irreproducible, justamente porque fue un punto de inflexión a partir del cual surgieron valores e ideas distintas”, explicó en aquel momento.