Hay algo seguro: habrá anuncio. Ayer lo confirmó el vocero presidencial Manuel Adorni: “Esperemos las palabras del Presidente. Seguramente será un discurso que estará en la tapa y en los medio de todos ustedes”, señaló el portavoz durante una conferencia de prensa.
Adorni ratificó que la eliminación de las retenciones “es uno de los grandes próximos objetivos”, del Gobierno.
Vale recordar que la Nación había dispuesto una baja de retenciones para los principales cultivos a partir de fines de enero y hasta el 30 de junio. Vencido ese plazo se especuló con que se podría prorrogar o ratificarlo de manera definitiva. Sin embargo, el Gobierno cumplió con los plazos y a partir del 1° de julio todo volvió como estaba: la soja al 33% y el maíz y sorgo al 12%; mientras el girasol retornó al 7%. Sólo continuó la baja para trigo y cebada, que quedaron con el 9,5%.
Eso generó varias consecuencias. Primero una tensión con los productores que endurecieron su reclamo en las últimas semanas en favor de una baja de retenciones ante un escenario en el que la ecuación económica no cierra para los agricultores, especialmente cuanto más alejados de los puertos se encuentran. Después, provocó una aceleración de liquidaciones sobre finales de junio y luego vino un parate exportador de granos. A pocos días del inicio de agosto, el anuncio de mañana será clave para definir la nueva campaña gruesa que empieza a resolverse en cada región del país. De lo que se diga, dependerá qué se siembra, cuánto, cuándo, cómo y quiénes.
Hoy hay provincias que son inviables económicamente para el cultivo de soja, por lo cual una baja podría alentar a que haya miles de hectáreas sembradas en lugares donde no hay expectativas para la próxima campaña. Vale recordar que un informe de CREA mostró que el 80% del área agrícola tendría pérdida con el actual nivel de derechos de exportación.
Eso también reviste un interés político de los gobernadores de provincias alejadas de los puertos: mejora la actividad económica en esos distritos, la circulación de dinero, trabajo y finalmente inversiones.
Lo cierto es que con la ratificación de un anuncio en puertas, los productores agropecuarios ya unificaron su posición: que haya baja de retenciones para los granos y que sea de manera permanente, al tiempo que se fije un calendario con plazos definidos para la eliminación definitiva del impuesto. Ayer se lo reiteraron algunos dirigentes al propio ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, que recorrió el predio ruralista y mantuvo un encuentro con la Mesa de Enlace y luego almorzó con autoridades de la Sociedad Rural Argentina.