Opinión | Ricardo López Murphy | Islas Malvinas | José Luis Espert

Cuando la audacia emprendedora va de la mano de un Estado presente

Ya se arreglará todo, cuando los melindrosos entiendan que terminar con los vicios de la vieja política no es precisamente barato, y a un amigo no se le pregunta de dónde saca los aviones que nos presta ni los dólares con que nos financia la vocación de cambiar las cosas

Lunes 26.- La detención de un empresario narco frenó el armado de las listas de candidatos del frente Republicanos Unidos.- Justo cuando estábamos pensando que minucias como la escasez de vacunas y oxígeno o el exceso de internados y de muertos de la segunda ola nos estaban haciendo perder de vista lo verdaderamente importante -es decir, la campaña electoral que se avecina-, nos venimos a enterar de que ese sector tradicionalmente tan fanático de las elecciones y demás rutinas de la democracia que constituye la derecha argentina se estaba moviendo para forjar un frente unido que se le plante al populismo tanto en su presente versión de malos modales como en la alternativa de buenos modales que tuvimos hasta 2019. Lamentablemente, nos desayunamos acerca de tan loable iniciativa justo cuando se armó bardo, porque un amigo de José Luis Espert que le prestaba su avión particular para que difundiera el ideario liberal por recónditos rincones del país fue detenido por la Policía Aeroportuaria a pedido de Interpol debido a ciertas exportaciones no tradicionales que hizo a los Estados Unidos. Parece que Ricardo López Murphy (cuya unión con Espert, suponemos, lo vendría a dejar como la cara amable y carismática de este tándem) y otros referentes del espacio consideran que su respaldo irrestricto al emprendedurismo y su rechazo a las interferencias del Estado en el libre comercio no son aplicables al narcotráfico, sobre todo cuando se trata de narcotraficantes que se dejan agarrar. En fin, ya se arreglará todo, cuando los melindrosos entiendan que terminar con los vicios de la vieja política no es precisamente barato, y a un amigo no se le pregunta de dónde saca los aviones que nos presta ni los dólares con que nos financia la vocación de cambiar las cosas.

Martes 27.- Patricia Bullrich, sobre la negociación con Pfizer:“Bueno, no sé, las Islas Malvinas se las podríamos haber dado”.- Lástima que intimidada (¡justamente ella!) por el bullying soberanista al que fue sometida apenas comunicó su ingeniosa propuesta para superar las dificultades de un mercado en el que la demanda supera a la oferta, Pato haya reculado, como queriendo convencer al público de que en lugar de una audaz estadista que no escatima originalidad para la provocación es en realidad simplemente chambona para las ironías. Debería haber redoblado la apuesta, como para desmentir las críticas oficialistas que todavía acusan a la oposición de antivacunas y de modo más general de pasársela criticando sin proponer nunca nada. Eso sí, habría que asegurarse de que Pfizer nos entregue las vacunas antes de firmar los papeles (no como con esas de AstraZeneca que Alberto pagó por adelantado y ahí seguimos, antes con Ginés y ahora con Carla, pidiendo explicaciones que nunca nos dan), cosa que cuando se encuentren con que en Malvinas hay unos okupas que no se quieren ir y nos vengan a reclamar podamos decirles: “Ah, no sé, nosotros hicimos la transferencia, del juicio de desalojo encárguense ustedes”.

Miércoles 28.- Denuncian irregularidades en los testeos que se realizan en Ezeiza a los viajeros que llegan del exterior.- Entre las aclaraciones y desmentidas de la derecha liberal sobre relaciones con narcos que no sabía que eran narcos, porque la ingenuidad es una característica inherente a este sector político en un nivel sólo comparable al de su sensibilidad social, y las desmentidas y aclaraciones de Pato de que nunca ofrecería a Pfizer las Malvinas, por esa vacuna de morondanga con un par de bases antárticas se deberían dar por conformes, los medios hegemónicos se dieron tiempo para inventar un escándalo de esos que no le importan a nadie. Metieron la nariz en los papeles de una empresa de capitales nacionales para denunciar que se formó hace más o menos quince minutos y que sus dueñas son dos monotributistas que pasaron de facturar cincuenta lucas por mes entre ambas a cinco palos por día, sin ninguna experiencia en hacer testeos ni en ninguna otra cosa. Y en lugar de admirarse por semejante capacidad emprendedora -que no se veía desde los tiempos de The Old Fund, aquella firma con la que Boudou nunca tuvo nada que ver- preguntan por qué los testeos no los hace el Estado como en la parte del país que no es Ezeiza. La respuesta es simple: el Estado, que no va a andar lucrando con la pandemia, hace los testeos gratuitos; los que se cobran, como los de los viajeros, se los dejamos a las empresas emergentes a las que les interesa el país. Un ejemplo de articulación público-privada, de la cual el proyecto nac & pop tiene ejemplos como para hacer dulce.

Jueves 29.- José López insiste en que no puede hacer frente a la caución de 85 millones de pesos que la Justicia le exige para concederle la libertad condicional.- Ya nos habíamos condolido del calvario de lopecito, una de las pocas víctimas de los poderes concentrados y los medios hegemónicos que sigue enterrado en las mazmorras del lawfare, un rehén del odio gorila que no puede hacer frente al rescate desmedido impuesto por un tribunal vengativo y odiador. Es el costo de ser una persona piadosa y desprendida, de seguir las enseñanzas de la Madre Teresa en aquello de “dar hasta que duela”:si se hubiera guardado aunque más no fuera el 10 por ciento de los dólares que donó al convento en la infausta noche de los bolsos, ese karma del movimiento nac & pop que son los bolsos, ya estaría en su casa con su familia. Pero lo que sorprende de la Justicia es la indiferencia frente a los logros educativos de quien no se habrá capacitado en organización de eventos como Amado, pero en cambio acredita en su currículum académico los títulos de montador electricista, reparador de PCy, nuestro favorito, armador de calzado a mano, lo que le aseguraría un ingreso digno una vez en libertad. En fin, quizá el error de José, en comparación con otros próceres del proyecto nac & pop que ya llevan tiempo en casa, es el de haberse convertido en arrepentido en la causa de los cuadernos, que el arrepentimiento será muy apropiado para un cristiano de pura cepa como él pero, como ya van a ir comprobando todos los ortivas de este invento de la prensa, no corresponde cuando nunca hiciste nada malo.

Viernes 30.- El Gobierno celebró con un spot televisivo que alcanzó los diez millones de vacunas recibidas.- No sé si habrán visto ese compendio de palmas extendidas que nos enseñan no los dos dedos de la Victoria, que son como ese único dedo erguido clavado en la anatomía y en el orgullo del gorilaje, sino los diez dedos de los diez millones. Una bocanada de aire fresco frente al oxígeno que se nos está acabando, una inyección de optimismo a falta de otra cosa para llenar las jeringas en los vacunatorios, un mensaje de buena onda, “diez millones de motivos para tener esperanza” en medio de las pálidas por los ajustes del torniquete de la cuarentena y las peleas por las clases presenciales. ¡Cómo no celebrar! Es más, deberían haber convocado a Plaza de Mayo a multitudes que coreen “¡Gracias Alberto!, ¡Gracias Cristina!”, cosa de darle un marco adecuado a un logro que sería todavía más formidable si no fuera por esos odiadores propagadores del desánimo que recuerdan que los diez millones de vacunas Alberto los había prometido en noviembre para antes de fin de año. Y que a esta altura entre los 14 millones de Pfizer, los 22 millones de los gomías de AstraZeneca y esos puchitos enviados desde Moscú y desde Beijing, cada uno de ellos eje de una celebración aparte, ya deberíamos haber estado ofreciéndoles nuestros excedentes de vacunas, de puro solidarios que somos, a esos sufridos países que no supieron gestionar la pandemia como nosotros, tipo Chile o Suecia, ponele, para nombrar los en su momento inocentemente humillados por nuestro clarividente de cabecera.