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Rins: “Tengo dudas de que la reforma electoral pueda beneficiar al oficialismo”

El legislador radical señaló que los tres proyectos aprobados son perjudiciales para la sociedad. Aunque destacó que se avanza en el control de los fondos de campaña.

El legislador opositor Benigno Rins indicó que la reforma electoral que acaba de aprobar Unión por Córdoba en la Unicameral puede llegar a ser contraproducente para el oficialismo. “Incluso, es posible que, de acuerdo el contexto, beneficie a la oposición. Ya hay casos tanto en nuestra provincia como en otras”, indicó el exintendente.

Y agregó que un sistema electoral no debería inclinar la balanza para unos ni para otros sino ser neutra y equilibrada.

- Se aprobó en la Legislatura la reforma electoral, con tres proyectos centrales. La oposición decidió no bajar a dar el debate. ¿Cuál es su visión de lo que se votó y del proceso que se llevó adelante?

- En primer lugar, no es que no se bajó a dar el debate. El debate se dio, mejor dicho se intentó dar y fue clausurado. Porque los debates se producen en comisión; cuando llegan las leyes al recinto ya hay un preacuerdo: quién va a hablar, quién no va a hacerlo. Acá no se negó el debate sino que se nos fue negado en la posibilidad de que no pudieron aportarse en las comisiones opiniones de gente reconocida y no elegidas por nosotros. Este mismo gobierno eligió en 2008 una comisión de notables que generó todo un proyecto hacia futuro que había que ir cumpliendo y que, si uno lo mira, ahora se da un paso atrás en eso que se había planteado. O sea que lo primero es que no es que no se dio el debate sino que la formalidad de debate no se llevó adelante porque la discusión de fondo tampoco se pudo hacer. En ese contexto, cumplir con la formalidad no tenía mucho sentido.

- ¿Y cómo analiza los proyectos individualmente?

- Creo que en ese paquete de proyectos, con respecto a la regulación del financiamiento de los partidos tengo que opinar de forma distinta al presidente de mi partido (Alberto Zapiola). Creo que sí apunta a transparentar los fondos con que los partidos encaran las campañas políticas. Es una lástima. Si se hubiera podido segmentar, posiblemente podría la oposición haber acompañado un proyecto que inicia, da los primeros pasos en el sentido de lograr transparencia. Los otros dos son más discutibles. No le veo ni siquiera finalidad práctica al tema de cambiar la forma de convocatoria a la fecha de las elecciones. El rango de tiempo antes o después para el llamado de elección no pasa de 15 o 20 días y no creo que eso cambie el resultado de las elecciones. Pero lo grave de eso es que reforma una ley que se había cambiado en 2016 y que todavía no se había puesto en práctica; o sea, no sabíamos si era buena o mala. Con lo cual, se atenta contra un principio básico de la construcción de una ley, que es el principio de la estabilidad. Las leyes no pueden ser cambiadas porque produce confusión y atenta contra la claridad de la ley también. Se genera injusticia y falta de previsión. El votante común necesita ir a votar y tener un sistema simple y tener la seguridad de que lo que está votando va a ser en la proporción que él establece y que no va a ser cambiado.

- Las dobles candidaturas no aportan precisamente claridad ¿no?

- Aporta un elemento de confusión. Y también esto alienta que se formen muchos partidos y, guarda, cuando hagamos la boleta única no sé si no vamos a tener una boleta quilométrica. Eso también aporta confusión al acto electoral. Entonces, si hubiera habido un debate más largo, en otras condiciones, no digo que la reforma podría haberse aprobado pero sí podríamos haber llegado a un acuerdo más razonable para encontrar caminos y, sobre todo, despejándola del impacto que puede tener en las futuras elecciones. Lo ideal era hacer una ley para después, para que le toque a quien le toque. Ahí se empieza a dar certeza, sensatez. Esos han sido, básicamente, los motivos por los cuales no hemos acompañado.

- ¿Coincide con algunos analistas que dicen que institucionalmente es un retroceso, que Córdoba dio unos pasos hacia atrás con esta reforma?

- Cuando este grupo de notables presentó su propuesta de varios puntos se fueron cumpliendo algunos. Pero el logro básico, el que resaltó todo el mundo, es que se había aventado por completo la confusión de las candidaturas testimoniales y de las dobles candidaturas. Está claro que si volvemos a poner las dobles candidaturas o estaba bien antes o está mal ahora. Acá hubo un cambio de opinión, en todo caso, que en sí mismos no son malos, pero este no se sustenta sobre ninguna experiencia que nos haya dicho que aquello era malo. Al contrario, por analogía con las candidaturas testimoniales, aquello tuvo un fuerte impacto en la sociedad. La gente dijo qué bien, basta de cargos que no se van a ocupar, de votos que no van al lugar que digo. La verdad es que me sorprendió pero, bueno, las decisiones políticas fueron tomadas y llevadas adelante y creo que todas las elucubraciones, las especulaciones que se hagan referidas a que esto va a beneficiar al oficialismo, tengo mis dudas. Creo que, en lo práctico, hacer estas alquimias y pensar que la gente va a ir en ese sentido, hay muchas experiencias en nuestra provincia y en provincias vecinas, como el caso de la ley de lemas en la provincia de Santa Fe, que dicen lo contrario. Por eso, no sería tajante con respecto a esto. Lo criticable de esto no es, en todo caso, que favorezca a unos y perjudique a otros; lo criticable es que perjudica a la sociedad en su conjunto. En el momento de ir a votar la sociedad va a encontrarse con una dificultad.

- ¿La reforma puede ser fruto de un oficialismo bajo presión, con la posibilidad de perder la próxima elección?

- Habría que preguntárselo a ellos. No tengo ningún indicio que me diga esto. Desde la sensatez yo no hubiera imaginado un mecanismo de estos si estuviera en una situación difícil: hubiera puesto el énfasis más bien en otras cosas que en el Código Electoral. Repito: creo que hasta puede, de acuerdo al contexto, favorecer a la oposición. Pero no es bueno que favorezca a unos u otros.

- Debería ser neutra.

- Claro, la elección tiene que ser una instancia neutra y el proceso electoral no tiene que favorecer a uno u otro sector. Esto hay que aventar definitivamente: la elección tiene que ser clara, transparente y dejar de hacer especulaciones con la fecha. Es muy aleatorio. Por ahí uno elige y la pierde. La eligen otros, y uno gana. Me ha pasado. Con las experiencias que tengo no me atrevería a tocar estas cosas para ganar una elección.

- ¿Cómo ve el proceso dentro de Cambiemos de cara a 2019, con muchos candidatos a gobernador?

- Es un proceso complicado porque la vida interna de los partidos es complicada. Pero me parece que hay bastante madurez. Los procesos democráticos van generando posicionamientos y fuera de esos posicionamientos es muy difícil llevar adelante acciones concretas. Hoy Cambiemos tracciona fuertemente y toda la discusión debe ser muy fuerte pero dentro de Cambiemos. Porque, si no, las cuestiones se ponen muy difíciles. 



Tarifas y Aranguren



- A nivel nacional hubo críticas recientes del radicalismo con respecto a algunas figuras del gobierno de Macri, específicamente el ministro de Energía, Juan José Aranguren. ¿Qué evaluación hace de la gestión de Cambiemos?

- Creo que lleva adelante las mejores políticas posibles. Pero tiene errores políticos de envergadura muy fuertes. Y no es el radicalismo el que critica. Uno anda en la sociedad. Si yo tuviera que, desde mi absoluta ignorancia, plantear una cuestión que desde lo político tiene impacto negativo y que no le hace bien al proyecto de Macri, al cual con los ojos cerrados volvería a votar, es el tema de las tarifas y la  persona de Aranguren y la falta de testimonio. En la política el testimonio es como en la religión. El testimonio es lo que da el ejemplo para que la gente se sienta convencida de que hay que ir detrás de una idea. Poco oportunas son las declaraciones de Aranguren en el sentido de que no va a traer su dinero en Argentina hasta que no se recupere la confianza. Eso le quita autoridad moral para muchas cosas. Haciendo la distinción, que no hay que confundir, de que la plata que tiene afuera es de él; la plata que se llevaban antes afuera era la nuestra. He escuchado por ahí que se dice que es lo mismo que se hacía antes. No. Esto es malo. Pero la plata es de él. Antes la plata era de todos nosotros. Son puntos sin comparación.



Marcos Jure

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