Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) manifestaron su preocupación por la cantidad de vacantes que han quedado sin adjudicar en las residencias de clínica pediátrica, neonatología y terapia intensiva pediátrica de los establecimientos médicos de todo el país. En Río Cuarto, la situación es sumamente compleja, ya que en algunos centros no se han presentado médicos para formarse como pediatras y, en otros, como el caso del Nuevo Hospital, directamente no se ha abierto el cupo, lo que causa gran incertidumbre de cara a lo que viene.
Al respecto, la médica especialista en pediatría y en terapia intensiva infantil, Mónica Giraudo (MP 28180 / ME 12059), quien preside la SAP Río Cuarto, dijo a Puntal que, si el panorama no cambia, cada vez va a haber menos pediatras, por lo que remarcó la necesidad de que se establezcan políticas públicas que favorezcan un crecimiento de la matrícula.
“La pediatría es una profesión hermosa, pero se requiere de mucha dedicación. La mayoría de los que la ejercemos lo hacemos porque nos encanta. Sin embargo, hoy la pediatría no es una elección frecuente entre los nuevos médicos. Entre otros motivos, se debe a que no tiene una remuneración acorde. Es decir, se requiere de mucha dedicación y tiempo y la remuneración es poca. Entonces, la mayoría de los médicos que se reciben optan por especialidades menos sacrificadas, con más prácticas y horarios acomodados. Si bien ya se están viendo las consecuencias, cada vez va a haber menos pediatras, literalmente. Incluso, muchos de los que ya son pediatras optan por hacer alguna otra especialidad o subespecialidad que esté mejor remunerada. Si hablamos de neonatología y de terapia intensiva pediátrica, donde todo el trabajo pasa por las guaridas, la situación es mucho peor. Es tremendo lo que está pasando en Río Cuarto. Los médicos mayores se van jubilando y los que quedamos no tenemos tanto tiempo para ejercer docencia para formar a los futuros colegas”, describió la doctora Giraudo, quien se desempeña en el Nuevo Hospital de Río Cuarto y en la Clínica del Niño y la Familia.
“Para nosotros es importante que la especialidad siga estando. Reivindicamos la pediatría y pretendemos que sea reconocida para que sea interesante para los nuevos médicos a la hora de elegir su camino profesional. Sabemos que a muchos les gusta la pediatría, pero cuando ven el tiempo y la dedicación que implica y analizan la baja remuneración que se percibe, optan por otro tipo de especialidades. Hoy, los pediatras son víctimas del pluriempleo. Necesitan trabajar en varios lugares para conseguir un ingreso digno. Eso también repercute en la capacitación. Es decir, cuando uno está cansado y sin tiempo, tiene menos posibilidades de capacitarse. Si se revierte esta situación, es altamente probable que se incremente el número de pediatras”, agregó la titular de la SAP Río Cuarto.
-Es una especialidad en la que la demanda de los pacientes y de sus familiares es permanente…
-Tal cual. Es mucho el tiempo que demanda y eso va en detrimento de la vida personal y familiar. Por supuesto que uno entiende la demanda de los papás, ya que es importante para ellos sentirse acompañados por el pediatra.
-Al comienzo de la charla usted dijo que la pediatría es una profesión hermosa, ¿por qué la define de esa forma?
-Porque los niños son súper transparentes. Si les duele algo, les duele, y si se sienten bien, se sienten bien. No pueden disimular. Los niños son los mejores pacientes. Explicándoles e incluyéndolos en su tratamiento, los niños entienden y son mucho más responsables y comprometidos. A la vez, hay que decir que el paciente pediátrico necesita de la contención de la familia. Debe ser acompañado en todo momento. Cuando se les indica un tratamiento, lo ideal es que haya un compromiso familiar. Si no, el niño solo no siempre puede cumplir.
-¿Se ha avanzado mucho en cuanto a los tratamientos?
-Sí, se ha avanzado mucho. Enfermedades que antes no tenían tratamiento, hoy lo tienen. A veces no hay cura, pero es posible tener una vida digna y convivir con la enfermedad. Los niños tienen una gran respuesta a los tratamientos. Con respecto a las enfermedades raras, lo mayor limitante pasa por el costo de los medicamentos.
-¿Qué es lo que más le preocupa en relación a los niños?
-Después de la pandemia, los niños han quedado muy solos. Hoy por hoy, a los niños les cuesta más socializar. Les cuesta volver a los deportes, al aire libre y a estar con sus pares. Entonces, los adultos tenemos que estar atentos a ver cómo los revinculamos con la sociedad. Hay un exceso de pantallas. Los dispositivos electrónicos han ganado mucho territorio y la inactividad y el sedentarismo son hechos graves. Los niños necesitan ser escuchados. Los niños necesitan volver a las salidas, a las charlas y a compartir. Son pequeñas cosas que engrandecen la infancia. Asimismo, debemos recordar que el diagnóstico temprano nos permite evitar problemas en el futuro. Por eso, es fundamental el control adecuado y el seguimiento para mejorar la calidad de vida en la adultez.
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

