"Mañana es el último día de Arena. Estamos con mucha tristeza", comentó González. La comerciante señaló que la decisión estuvo impulsada por la imposibilidad de sostener el alquiler, los impuestos y todos los costos que implica mantener un local abierto.
Lo que nadie ve desde la vereda de enfrente
La comerciante también quiso poner en perspectiva lo que implica sostener un negocio de ropa: el stock permanente en todos los talles, los maniquíes, las bolsas, las perchas. "No es tan fácil abrir un local, todo lo ven de la vereda del frente, pero hay que estar atrás de un mostrador", señaló.
Ante quienes le sugirieron volcarse a la venta online como alternativa, González fue directa: ella ya lo hacía, y tampoco alcanzó. "Las ventas online también están bajas", afirmó, y pidió empatía hacia quienes están cerrando sus negocios.
Después de 16 años al frente del local, González cierra sin margen de maniobra. "Todo lo que tengo acá es para pagar deudas. No tengo nada que me sobre para decir sí, me voy a poner otro local", reconoció. Entre las opciones que baraja para adelante mencionó buscar empleo en relación de dependencia.
Un problema que se repite en toda la ciudad
El cierre de Arena se da en un contexto más amplio. En el microcentro riocuartense hay cerca de 250 locales vacíos, una cifra que grafica la magnitud del problema. Desde el CECIS ya habían señalado que la situación no se limita al microcentro, sino que se extiende a distintos sectores de la ciudad, aunque en los alrededores de la Plaza Roca o calle Rivadavia resulta más visible.
González atravesó con su negocio distintas crisis económicas y varios gobiernos. Desde esa experiencia, subrayó que nunca contó con respaldo externo: "A mí nadie me regaló nada". Y aunque cerrar le genera tristeza, también mencionó un factor que pesó en la decisión: la salud mental. "Tenía que estar pensando hoy en la salud mental mía", dijo, describiendo el desgaste de salir del local y seguir pensando en los números.