Resulta difícil que un año se pueda condensar en uno de sus días. Generalmente, son varias las jornadas que servirían para resumir lo que pasó en una vuelta completa de la tierra alrededor del sol. Pero en el caso de este complejo 2020, el deporte de Río Cuarto podría sintetizarse en una sola fecha: el 13 de agosto.
Ese día la ciudad entera se quedó en silencio. Un cachetazo mezquino del destino la paralizó y golpeó de una manera inimaginable. Osvaldo Wehbe dejó este mundo y subió para siempre a la cabina del cielo. Su fallecimiento dejó sin voz a Río Cuarto por un momento. En ese instante, los pájaros se mutearon, el sonido del río fue un susurro y, hasta el tradicional viento, decidió dejar de soplar. Las canchas, vacías por la pandemia, brindaron su homenaje de manera solitaria.
El fallecimiento del Turco dejó al deporte de Río Cuarto malherido. Fue la gota que rebalsó el vaso de agua bien amarga que le sirvió este 2020.
El coronavirus no dio ni tregua ni chance. Durante varios meses, todos los escenarios ricuartenses permanecieron callados. Estadios, gimnasios y pistas fueron testigos solitarios del avance del coronavirus.
Por primera vez, desde que Puntal está en las calles, no se jugó un solo partido oficial de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto en todo el año. La entidad que preside Federico Tosolini tenía todo listo para arrancar el certamen de primera división masculina el 22 de marzo. Dos días antes, el presidente Alberto Fernández ordenó el comienzo de las medidas de aislamiento, y la pelota se detuvo para no volver a rodar en 2020.
“Hasta que no pueda volver el público a las canchas, no podemos volver a jugar”, anunció el 23 de marzo Tosolini. Con el correr de los meses, la pandemia siguió avanzando y, el 10 de septiembre, el comité ejecutivo de la Liga anunció que no se regresaría a las canchas hasta el 2021. Así, no sólo se detuvo la primera división, también se frenaron el femenino y las categorías infanto-juveniles. La inactividad, además, golpeó a los clubes, que tuvieron que hacer malabares para subsistir en medio de un contexto totalmente adverso.
De todas maneras, el año también sirvió para mostrar la mejor cara de las instituciones. Las entidades deportivas se multiplicaron para cumplir su rol de contención y brindaron su solidaridad a todos aquellos que sufrieron inconvenientes producto de la pandemia.
La mayoría optó por hacer mejoras de infraestructura. Aprovechando el tiempo sin poder jugar, instituciones como Atenas, realizaron importantes reformas en sus instalaciones.
Más o menos por la misma época, se frenó la acción de la Primera Nacional. Estudiantes había arrancado el año de la mejor manera. Se mantenía segundo en la tabla de posiciones de la Zona A. Inauguró la nueva iluminación del Antonio Candini, con un triunfazo ante Platense y, dos semanas después, bajó al líder Atlanta.
El parate duró nueve meses. En el medio “pasaron cosas”. Se suspendieron los descensos, desde la ya extinta Superliga, San Martín de Tucumán fue hasta el TAS a pedir que le dieran el ascenso y la AFA, que no suele ser la más prolija de las instituciones, armó un campeonato enredado, en el cual se castigó a los que mejor habían hecho las cosas antes de la pandemia.
El Celeste se vio obligado a arrancar desde cero, en un mini torneo en el que se mantiene con chances de ascender. Discusiones sobre el formato, al margen: el año del Celeste ha sido muy bueno. Se asentó en la categoría y el panorama hacia adelante es prometedor.
De los equipos de fútbol que estaban compitiendo en categorías superiores, Estudiantes fue el único que tuvo la suerte de volver al ruedo. Belgrano de Vicuña Mackenna, que venía haciendo una gran campaña en el Torneo Regional Federal Amateur tuvo que detener su marcha en la segunda fase del certamen y ahora deberá esperar a 2021.
El Tricolor hizo pie en el torneo, con la base del equipo que había obtenido el título en la Liga Regional. Fue el mejor de su grupo, dejando en el camino a Atenas, 9 de Julio (Río III) y Atlético (Río III). Párrafo aparte para el Albo, que tuvo uno de sus peores desempeños en este tipo de certámenes. La eliminación en primera fase terminó con el ciclo de Ricardo Carnielli como entrenador.
El Torneo Provincial también entró en un impasse hasta el 2021. Allí, tres equipos de la Liga estaban disputando los octavos de final: Toro de Coronel Moldes, Deportivo Municipal de Adelia María y San Martín de Vicuña Mackenna. Luego de hacer una gran primera fase, los tres conjuntos eran candidatos al título. Cabe destacar que Atlético Adelia María también dijo presente en el certamen.
No sólo los clubes de fútbol vieron frenada su actividad. Urú Curé, por ejemplo, no pudo iniciar la defensa del título en el certamen de la primera división de la Unión Cordobesa. La Lechuza iba a estrenar conductor, ya que Carlos Becerra reemplazó a comienzos de 2020 a Diego Ghiglione. Jockey Club y Aero Club tampoco pudieron disputar los certámenes de ascenso de la Unión.
En el básquet, no hubo Torneo Provincial ni Asociativo. Las entidades siguen aguardando para saber cuándo y cómo se podrá regresar.
En el hockey, pasó algo similar. Los dos equipos riocuartenses que juegan bajo la órbita de la Federación Cordobesa sólo alcanzaron a jugar un puñado de partidos del certamen interprovincial antes de que se detuviera todo. Universidad y Urú Curé (conducido por Soledad García) deberán esperar a 2021 para recomenzar la actividad.
En el plano individual, el hockey riocuartense sigue teniendo a Victoria Miranda como su principal abanderada. La ahora jugadora del club Ciudad de Buenos Aires participó de las burbujas de entrenamiento de las Leonas en la costa bonaerense. En la actualidad, integra el plantel de cara al Panamericano Junior del año que viene. A ella, se le sumó Ana Dodorico. La arquera de Universidad estuvo en el Cenard la segunda semana de diciembre.
En la natación, Macarena Ceballos terminó el año en gran nivel. El récord conseguido en los 100 metros mariposa del Selectivo Nacional de Mayores fue el broche de oro de dos semanas que marcaron un muy buen diciembre. Dejando atrás las lesiones y las complicaciones de la pandemia, la nadadora riocuartense pudo cerrar un buen 2020 y abrir una puerta importante de cara al 2021.
En este año atípico, el atletismo trajo buenas noticias. Ignacio Carballo, Luciano Ferrari y Selene Luciani, representantes de Deportes Río Cuarto, se dieron el gusto de sumar podios y medallas en el Nacional de Mayores de Rosario.
En el golf, Bernardita Villalba se destacó en Estados Unidos, aprovechando la beca que ganó en la Universidad de Montevallo en Alabama. A pesar de las vicisitudes a las que la obligó la pandemia, la formada en el Río Cuarto Golf Club pudo hacer pie en el País del Norte.
De todos los escenarios deportivos de la ciudad, en el que más se sintió el silencio fue en el autódromo. Durante los meses más complejos de la pandemia, los motores no pudieron rugir en el trazado local. Sobre el final del año, la actividad se recuperó y se sucedieron competencias del Top Race, Apicer y Capicor. Además, en el kartódromo se pudo inaugurar el campeonato de Asfalto.
El Autódromo Parque contendrá uno de los primeros eventos importantes del 2021. El fin de semana del 8, 9 y 10 de enero el Súper TC2000 visitará la ciudad.
Hablando de automovilismo, hay que destacar el gran año que tuvieron Facundo Marques y Eugenio Provens. Riocuartense nativo el primero y adoptivo el segundo, siguen peleando por el campeonato de TC2000 que se definirá en 2021.
En el recorrido por lo sucedido en este 2020, no se puedo obviar el impacto de la muerte de Diego Armando Maradona. El Diez tuvo sus puntos de contacto con Río Cuarto. Desde aquel partido amistoso con Argentinos Juniors en 1977 jugado en cancha de Estudiantes, hasta su cariño por Pablo Aimar, el más grande de todos los tiempos dejó su huella también en el Imperio.
Se termina un año en el que los entrenamientos en soledad fueron las grandes estrellas de las redes sociales. Internet se llenó de posteos que realizaban los distintos atletas. Instagram reemplazó durante un buen tiempo a los estadios, y las casas se convirtieron en gimnasios.
El 2020 será recordado en Río Cuarto por su paisaje de canchas vacías y, sobre todo, por el silencio que lo atravesó.
Los escenarios recuperarán su sonido característico en 2021 y la voz de Osvaldo Wehbe los recorrerá por siempre.

