La Sociedad Israelita de Río Cuarto, una de las instituciones de la ciudad con más de 100 años de vida (fue fundada en 1914), se plantea entre sus desafíos el hecho de que las nuevas generaciones mantengan viva la memoria. Aunque en los últimos años la cantidad de personas que participan de las actividades es menor que en otras épocas, la entidad sigue adelante y forma parte de distintas acciones a nivel comunitario.
Ruth Vaisman, presidenta de la asociación, habló con Puntal sobre la evolución de la institución a lo largo de su historia y destacó el nivel de integración que siempre hubo en Río Cuarto.
“Aunque somos una comunidad súper abierta, por el estatuto de la sociedad, si no sos judío no podés ser socio. El objeto de la colectividad no es recaudatorio. Originalmente se llamaba Sociedad Israelita de Socorros Mutuos y se brindaban servicios sociales, pero desde 1972 pasó a ser Sociedad Israelita, al modificarse el estatuto. Los primeros judíos se agruparon por la religión que tenían en común y no por el lugar del que venían, como sí pasó, por ejemplo, con las sociedades Italiana y Española. Nuestros abuelos y bisabuelos vinieron desde distintos países, incluso, llegaron con costumbres diferentes como las cuestiones culinarias y la lengua. Es decir, no es lo mismo el que vino de Siria que el que llegó de Marruecos o arribó desde Polonia. Lo que siempre tuvieron en común es la creencia y eso mismo es lo que nos mantiene unidos en la actualidad”, explicó Vaisman.
“Al principio, la comunidad judía de Río Cuarto estaba compuesta por más de 200 familias. Originalmente, los sefaradíes rezaban en la parte principal del salón, porque eran mayoría, y los askenazíes lo hacían en otro sector del edificio. Con el paso del tiempo se unieron. Todos rezan la Torá (en hebreo)”, agregó.
-¿Y ahora qué pasa?
-Seguimos igual. Acá no es como una sinagoga que tiene un rabino permanente, pero nunca se han dejado de hacer las reuniones. Acá siempre se desarrollan las altas fiestas, es decir, las fiestas principales, como el Año Nuevo y el Día del Perdón. La celebración que nos une como a los católicos en la misa del domingo es el Kabalat Shabat, que se inicia cuando sale la primera estrella, los días viernes. Como nuestra comunidad es chica, nos reunimos un viernes por mes, pero en otros lados se juntan todos los viernes.
Hoy
-Recién decía que al inicio eran más de 200 familias judías en Río Cuarto, ¿cuántas son ahora?
-Somos alrededor de 40 familias en la actualidad.
-¿Por qué han quedado menos?
-Hay una multiplicidad de causas, pero pasa lo que ocurre en todas las religiones. En nuestro caso, hay situaciones que hacen que se vaya perdiendo la participación, como el caso de los matrimonios mixtos, donde a veces se deja de lado el judaísmo y se adopta la religión del otro cónyuge. Además, cuando se agruparon, el objetivo principal fue tener un cementerio propio (se inauguró en 1921) y apoyarse mutuamente, pero con el paso del tiempo eso ya no fue necesario (más allá de que el cementerio sigue funcionando). Asimismo, al comienzo, la gente tenía la tendencia de juntarse con sus pares, con los que tenía cosas en común, como la religión. Los matrimonios judíos se juntaban entre ellos y eso ha cambiado. Otro factor es que hubo familias que se fueron a vivir al Estado de Israel, a partir de 1948, cuando fue creado (después de la Segunda Guerra Mundial). Antes de que estuviera la Universidad Nacional de Río Cuarto, algunas personas se fueron a vivir a Córdoba para estudiar y no regresaron. También es cierto que en la ciudad hay más judíos de los que vienen a la Sociedad Israelita. Igualmente, los pocos que venimos participamos mucho.
-¿Qué impronta le han dado los judíos a Río Cuarto?
-Varias personas de la comunidad judía se han destacado en la ciudad. Médicos, comerciantes y distintos tipos de profesionales. De todos modos, creo que nosotros somos un granito más que forma parte de la diversidad que tenemos en la ciudad. No somos todos iguales y eso está buenísimo. En Río Cuarto hay católicos, luteranos, musulmanes, evangelistas y judíos, entre otras religiones.
-Usted destaca la cultura del estudio…
-Sí, el estudio es algo que se inculca como una tradición. La pequeña porción de judíos que hay en la ciudad, el país y el mundo se han destacado mucho. Siempre se nos inculcó que para tener una vida mejor era necesario estudiar y trabajar.
-¿Qué sucede con las nuevas generaciones y la vinculación con la Sociedad Israelita?
-Somos una generación que cree que las nuevas generaciones tienen que elegir y que no hay que imponerles. El desafío pasa por preservar lo histórico y la memoria. Ahora, yo no puedo obligar a alguien a que crea en lo que no cree. Lo que sí trato es de mantener vivas nuestras tradiciones. Por eso, nos reunimos al menos una vez al mes y cada tanto hacemos alguna comida que nos enseñaron nuestros abuelos. Para nosotros, la memoria es fundamental. La memoria es lo que sostiene al pueblo judío. Es decir, contar lo que pasó. Memoria por el holocausto y memoria por el atentado de la Amia, por ejemplo. También actuar ante actos de discriminación y antisemitismo, pero no solamente para preservarnos, sino también para mantener la convivencia en el mundo.
-¿Estimulan la participación?
-Sí, claro. Siempre invitamos a personas que son de Río Cuarto y que viven en otras ciudades a que vengan a participar de los encuentros y celebraciones. Somos muy inquietos. La cuota que se cobra es muy baja, por lo que hacemos distintas donaciones para sostener la asociación.

