Río Cuarto |

Empezó a escribir poemas en la cárcel, salió y presenta su libro

Damián Virginilo pasó casi ocho años encerrado y allí se conectó con la poesía. Sueña con regresar al pabellón a presentar su libro y con transmitir un mensaje a través de su obra

Al salir de la cárcel no pudo contener las ganas de tocar un árbol. Sus hermanos lo miraron raro, pero para Damián Virginilo era una manera de convencerse de que estaba afuera. “Me pasó lo mismo cuando volví a ver a un perro”, cuenta el joven que en 2015 salió con libertad condicional y que se convirtió en poeta.

Damián tiene 28 y el próximo viernes va a presentar un libro de poemas que escribió estando en la cárcel. Cayó detenido el 21 de agosto del 2008 y el mismo día, pero diez años más tarde, salió de Tribunales tras firmar su libertad. 

“La bronca o impotencia que sentía de las injusticias que se vivían ahí adentro fue lo que me empezó a llevar a escribir, a contarlo, porque nadie cuenta lo que pasa desde ahí adentro. ‘La falla del sistema’ muestra lo que no se ve, lo que no se dice”, explica su autor.

El libro, publicado por la editorial Cooperativa Bases, reúne textos de Virginilo y de un amigo y excompañero de celda, Emiliano Martínez, con quien pasó largas tardes leyendo e intercambiando ideas. 

En 2015, cuando Damián salió de la cárcel, se enteró de que su amigo había sido asesinado. Fue a hablar con la mamá de Emiliano y le comentó la idea de armar la publicación. El sí no tardó en llegar.

-¿En algún momento habían hablado de hacer un libro?

-Pensamos alguna vez “mirá cuando salgamos y escribamos un libro”, o “estaría bueno que lo hagamos cuando estemos afuera”. Y después cuando yo salgo me entero de lo que le pasó a él.

-¿A qué le escribís?

-A todo, a la vida. Hay muchos poemas que hablan de la vida, de la naturaleza. Cosas simples que están a tu alrededor y cuando uno no las tiene es cuando más las valora. Cuando salí toqué un arbol porque en la cárcel no hay, tampoco pasto. Las cosas simples son las que te hacen feliz y le escribí a todo eso. Hice poesía porque fue lo primero que leí estando adentro.

-¿Es sencillo acceder a libros desde la cárcel?

-En un principio no se accedía. Había una biblioteca con libros viejísimos, que no los conocía nadie. Después eso se fue cambiando, con libros que me regalaban las profesoras. 

-¿Cómo descubriste tu talento?

-En el colegio adentro de la cárcel  escribí algo y la profe me dijo que escribía bien y me alentó a seguir haciéndolo. Sentí que había hecho algo bien, que por primera vez en la vida a alguien le había gustado. Porque hasta ese momento yo odiaba a todo el mundo y sentía que todo el mundo me odiaba. Después, me regalaron el libro "La venganza del cordero atado", de César González -conocido como Camilo Blajaquis-. Y ahí está la frase que yo siempre cuento  que dice: “Es más peligroso un pibe que piensa que uno que roba”. Eso me llevó a leer el libro como 6 o 7 veces, no podía dejar de hacerlo. Hasta ese momento yo tenía una mirada del arte como que era para una clase social y no para otras. 

Problemática social

Cuando Damián salió de la cárcel quería compartir su experiencia con otros jóvenes que estaban metidos en la droga, sin un proyecto de vida, para tratar de acercarles otra perspectiva de la vida.

-¿Cómo te cambió la visión de la vida al estar en la cárcel?

-Me cambió cuando empecé a leer, cuando empecé a preguntarme cosas, porque cuando leí mi primer libro eso fue lo que me dio la libertad. Siempre digo que la libertad no me la dieron cuando me abrieron el portón de la cárcel sino que yo la había encontrado, ya me sentía libre ahí adentro porque sentía que había encontrado algo nuevo que nunca había conocido, que era la lectura. Hice el primario y no estudié más nada. En mi celda éramos 9, de los cuales 6 eran del Alberdi. En el pabellón éramos 80, y eran 40 del Alberdi. Yo ingresé en el 2008 con 18 años y era el más chico del pabellón. Los demás tenían de 30 para arriba. Y en el 2015, cuando recuperé la libertad, los pabellones estaban llenos de chicos de entre 18 y 21. Entonces no es casualidad. 

-¿Qué sucede en el barrio?

-La mayoría de los chicos no tienen estudios, algunos alcanzan a terminar el primario nomás, no llegan al secundario, la universidad se ve como algo muy lejos.

-¿Por qué creés que no se ve en el estudio un horizonte?

-Tiene que ver con todo: lo que uno vive en su casa, en el barrio, con lo que te atraviesa, porque yo tengo otros hermanos y somos distintos. Mis hermanos nunca consumieron, nunca robaron, y vivimos la misma vida.

-¿Por dónde va la solución?

-Yo creo que el barrio puede organizarse. Lo que hicimos nosotros (desde el colectivo Atrapasueños) fue salir, hablar con los pibes y que la misma comunidad vaya construyendo una salida. Y que después si alguien quiere aprender algo más, que el Estado pueda responder. 

Hace un año Damián se unió con otros jóvenes con quienes se veían en la calle y crearon el colectivo Atrapasueños, que intenta generar un cambio desde lo cultural. 

-¿Ves al arte como una salida?

-Sí, para los pibes que están en la esquina sin hacer nada. El deporte también. Hoy se hacen varias cosas en el barrio, pero es más complicado atrapar a los adolescentes.
Magdalena Bagliardelli

Redacción Puntal