En un juicio sin acceso al público, Toledo reconoció el miércoles pasado que años atrás había inducido a una joven a prostituirse en la zona del parque Sarmiento y en el Andino.
La mujer, que acababa de terminar el colegio secundario, había denunciado en los Tribunales que Toledo, después de haberla contactado vía Facebook con un perfil falso, se hizo pasar por vidente y, aprovechando su estado de desesperación y angustia, habría abusado sexualmente de ella y la forzó además a que ejerciera la prostitución.
La manipulación de la víctima habría quedado en evidencia a través de los mensajes de texto que Toledo le enviaba, en los cuales le daba órdenes claras y precisas respecto de la manera en que debía ejercer la prostitución.
Toledo también habría hecho imprimir tarjetas con el teléfono de la damnificada para que ella se las entregara a sus clientes.
Por este hecho Toledo fue detenido con prisión preventiva y en 2014 le la Cámara Segunda del Crimen lo juzgó por el abuso sexual y facilitación a la prostitución de la joven.
En esa oportunidad, el juez Emilio Andruet lo absolvió de ambos delitos por el beneficio de la duda.
Pero el máximo tribunal de Justicia de la provincia mandó a hacer nuevamente el juicio por el delito de promoción y facilitación a la prostitución porque consideró que no se había analizado correctamente la prueba contra Toledo. Cuando lo citaron para el nuevo juicio, el acusado se profugó.
Así permaneció dos años hasta que en septiembre de este año Puntal llamó la atención sobre el caso: un par de semanas después lo detenían en un complejo de alquiler de canchas de fútbol.
El nuevo juicio estuvo a cargo de Carlos González Castellanos. Esta vez se resolvió en un solo día porque Toledo, representado por la asesora letrada Ivana Gnesutta, confesó que había prostituido a la joven y logró que le dieran una pena atenuada en un juicio abreviado.
Los cuatro años de pena que su defensora acordó con el fiscal de Cámara Julio Rivero representan el mínimo de la escala penal del delito por el que Toledo llegó acusado.
El doble engaño que terminó con una pena leve
El albañil que se hizo pasar por vidente
Roberto Toledo le confió a la Justicia que su oficio es la albañilería. Sin embargo, cuando contactó a una joven de 19 años, se presentó en Facebook con otro nombre y se hizo pasar por vidente.
Juicio y absolución
Toledo citó a la joven a su casa de Banda Norte y, aprovechando la situación de desesperación que mostraba la víctima, la indujo a tener relaciones sexuales con él en reiteradas ocasiones. Según la denuncia, Toledo le dijo que de esa forma iba a superar el bloqueo que estaba viviendo la joven. Producto de ese engaño, la chica quedó embarazada y dio a luz una beba. Cuando el caso llegó a la Justicia se ordenó un ADN que corroboró que el padre de la criatura era Toledo. Por ese motivo, en 2014 fue llevado a juicio por los delitos de abuso sexual y facilitación a la prostitución. Pese a que el fiscal Jorge Medina pidió 8 años de cárcel y la asesora de menores Raquel Martínez solicitó 15 años de pena, la Cámara Segunda del Crimen lo absolvió de ambos delitos.
Zafó del abuso
El Tribunal Superior anuló parcialmente el juicio y ordenó que se hiciera un nuevo proceso pero sólo por el delito de promoción y facilitación a la prostitución.
Fuga
La decisión del TSJ data de mediados del año 2017. Desde entonces, Toledo estuvo prófugo más de dos años, hasta que finalmente lo apresaron en los primeros días de octubre de este año, mientras jugaba un partido de fútbol en un predio de Las Higueras.
Confesión y condena
El miércoles pasado, Toledo confesó que prostituyó a la joven y de ese modo logró que le dieran una pena atenuada en un juicio abreviado.
Alejandro Fara
Redacción Puntal