El 7 de mayo de 1986, en el estadio Ramón Sánchez Pizjuan de Sevilla, se producía una auténtica epopeya futbolística. Europa esperaba que Barcelona consumara su primera Copa de Europa, título que se le negaba sistemáticamente.
Sin embargo, aparecería un tal Helmut Duckadam, arquero del Steaua de Bucarest, que se convirtió en figura y pasó a la inmortalidad conteniendo los cuatro disparos en la tanda de penales, lo que proclamó por primera y única vez campeón al equipo rumano.
En Sudamérica había otro equipo que brillaba, lleno de recientes campeones del mundo, como Ruggieri, Héctor Enrique y Nery Pumpido, más los “veteranos” Gallego y Alonso. A ellos se les agregaría un conjunto de individualidades magníficas que hicieron de ese equipo una máquina y al ganarle al América de Cali convirtieron a River en dueño del continente por primera vez.
Jorge Gordillo era el lateral derecho inamovible de ese equipo y de tood River en una década por de más inolvidable.
En exclusiva para Puntal, cuenta de la gesta que está cumpliendo 35 años, del presente millonario y de su trabajo en inferiores. Así asimila el paso del tiempo.
“Para la cabeza son pocos años, pero para el cuerpo es mucho tiempo. Son grandes recuerdos, maravillosos, de los compañeros, de cómo se vivió ese momento, a uno lo conmueve más allá de que hayan pasado tantos años. Cuando vienen estas fechas me emociono, lo mismo que en aquellos días por lo lindo que se logró en ese partido”, resalta.
-¿Cómo lograron conocer y tener información sobre el Steaua de Bucarest?
-Nos consiguieron al cuerpo técnico tres videos VHS. A medida que los veían cuando hacíamos futbol cada tanto nos daban indicaciones de cómo se movían, de lo fuerte que eran, de lo difícil que eran para marcar. Eran gente muy alta y había que estar muy atento porque eran muy rápidos y eficaces. A la vez, era un equipo muy distraído a la hora de hacer faltas, cada vez que cometían una infracción le daban la espalda a la pelota. Si te acordás, la jugada del gol fue así: una pelota que el Beto Alonso apura, saca rápido, Antonio Alzamendi estaba siempre atento a esas opciones que le daban y es cuando convierten el gol y nos da la ventaja sabiendo que nosotros en defensa nos hacíamos fuertes para controlar lo que se venía. Fue un partido durísimo, nos atacan por todos lados y pudimos mantener el cero en nuestro arco y terminar el partido ganando.
-Una defensa que salía de memoria con usted, Gutiérrez, Ruggieri y Alejando Montenegro, más Pumpido en el arco. ¿Cómo era ese funcionamiento?
-Y delante de nosotros estaba el Tolo Gallego. El Bambino Veira decía que entre él, Ruggieri y el Tano Gutiérrez era Vietnam, era muy difícil pasar por ahí. Después con Alejandro Montenegro teníamos que controlar los que venían por afuera con la ayuda del Negro Enrique por mi lado y Roque Alfaro por izquierda, eran esos jugadores que siempre te daban una mano y hacían los relevos. Nos complementábamos muy bien en defensa, donde el Tano Gutiérrez tenía mucha experiencia, había ganado la Copa con Peñarol, Oscar era campeón el mundo. Era una defensa muy fuerte, muy sólida y con Nery Pumpido, que manejaba los tiempos desde el arco a la hora de ir a presionar o quedarnos. Nos complementábamos muy bien.
-¿Qué nos puede decir de Juan Gilberto Funes?
-Juan fue de esos tipos que lo querés enseguida. Él llegó con la copa empezada, jugó los tres últimos partidos, contra Argentinos la semifinal de vuelta en cancha de Velez y las finales en Cali y el Monumental. Se adaptó muy rápido al grupo, un tipo muy querible, donde llegaba ya había una sonrisa, era gente que uno aprende a querer rápido. Y como jugador era extraordinario, más allá de su talla, que era muy grande, a la vez con la pelota jugaba muy bien, tenía esa dualidad de ser potente y a su vez muy hábil cuando tenía que salir a jugar.
-Vengo al presente, ¿qué tiene para decir del River de Gallardo?
-La verdad es que River está pasando unos años maravillosos, volvió al lugar que siempre tuvo, todos estos años uno lo ve jugar y se siente muy identificado con lo que es dentro de la cancha. Tanto los hinchas como la gente que no lo es, ven a un equipo que da gusto y es eso lo que se refleja dentro de la cancha. Uno ve los equipos de Gallardo y son de esos confiables, que son protagonistas de local o visitante, busca atacar siempre y si hace un gol va por más. Por eso nos sentimos identificados
-¿Siente que en su época y en esta la admiración del hincha por el equipo es la misma?
-Yo creo que por la forma y lo por lo que se logró siempre el hincha de River tiene cosas para festejar. Tanto lo que nos tocó a nosotros como lo que se vive ahora, yo creo que lo de este momento es de esos casos que uno siempre quiere tener, que el hincha pueda festejar y de que a su vez se sienta identificado. Muchas veces no se da así porque no ganas cosas y este River lo sabe hacer. El hincha al verlo jugar siente eso, es ganar y sentirse identificado con las formas.
-¿Julián Álvarez estuvo con usted en inferiores?
-Yo no lo tuve. Él llega a Séptima, que la dirige Juanjo Borrelli, era una categoría muy buena, ese año también le fue muy bien, yo estaba en octava. Ganan un torneo jugando muy bien, con Rolheriser, Galván, chicos que tienen rodaje en Primera también.
-¿Qué siente como formador que los chicos del club se destaquen tanto en Primera?
-Para todos lo que nos toca trabajar en inferiores es muy lindo, ver que chicos que estuvieron con nosotros jueguen en Primera y que les toca ser protagonista. Para todos los que nos toca es una alegría grande poder ver a esos chicos que uno vio llegar con muchos sueños y que se les cumplen de esta manera.

