El año pasado para esta misma fecha, dos hombres y una mujer habían sustraído la tapa de bronce del cinerario y varios reflectores de la fachada de la parroquia.
Para llevarse la consola de sonido, los delincuentes debieron violentar un candado del mueble donde se guardaba el equipo que permitía amplificar los micrófonos e instrumentos musicales para la misa y las actividades que se realizan en el lugar.
El hecho fue descubierto en la tarde del miércoles cuando el padre Carlos Costale fue a dar la misa.
Se cree que los delincuentes se apoderaron del equipo electrónico entre el lunes y el miércoles.
Desde la parroquia difundieron el nuevo caso de inseguridad por las redes sociales, al margen de la denuncia realizada en sede policial.
Desde la parroquia indicaron que, en caso de tener alguna novedad, que se lleguen a la iglesia o a la comisaría del barrio.