Un comerciante sufrió seis robos en cinco días y teme por la continuidad de su negocio
Rolando, dueño de un local ubicado sobre la colectora de la ruta A005, denunció una seguidilla de ingresos de un mismo ladrón que le arranca cables y escapa antes de que llegue la seguridad privada
En apenas cinco días, el local de Rolando, comerciante con 34 años de actividad en el mismo predio sobre la colectora de la ruta A005, fue blanco de seis robos protagonizados por una sola persona. El patrón se repite: el individuo ingresa al predio, arranca cables y escapa en menos de tres minutos, que es exactamente el tiempo que demora el móvil de seguridad privada en llegar desde que se activa la alarma.
El primer episodio relevante ocurrió el viernes pasado. Durante el fin de semana se registraron dos ingresos más que no pudieron ser captados por las cámaras porque el ladrón entraba por el frente del local. Luego vinieron dos eventos más el mismo día: el primero a las 8:30 de la noche y el segundo a las 2:30 de la madrugada. En esa última oportunidad, las imágenes de las cámaras mostraron que un patrullero de la policía pasó con la baliza encendida apenas cuatro minutos antes de que se disparara la alarma, lo que sugiere que el ladrón esperaba el paso del móvil policial para actuar.
El sexto episodio ocurrió esta mañana, a las 9:20, con empleados adentro del local. Una trabajadora lo vio de frente mientras estaba debajo de una máquina arrancando cables. Otro empleado salió con su auto a perseguirlo por la calle del fondo, pero no logró alcanzarlo.
La descripción física del sospechoso es escasa: usa ropa oscura, zapatillas blancas y una gorra bordó, y siempre evita mostrar el rostro frente a las cámaras.
Rolando realizó la denuncia policial correspondiente y valoró la respuesta de los efectivos, aunque reconoció que el ladrón siempre logra escapar antes de ser identificado. El comerciante atribuye la vulnerabilidad de su local a que es el último negocio sobre la colectora y tiene una reja de altura insuficiente en el sector frontal, mientras que la parte trasera, sin vecinos, siempre le pareció protegida por el movimiento de la ruta.
El daño económico es significativo. Rolando analizó presupuestos para instalar una reja más alta y los describió como costos exorbitantes, sumados a todo lo que ya se llevaron. Con 34 años en el local y desde 1982 en el rubro, el comerciante admitió que por primera vez está evaluando cambiar la modalidad de su actividad o incluso cerrar, aunque aclaró que todavía no tomó ninguna decisión.
Sobre el destino del material robado, Rolando contó que vecinos presentes durante una de las noches le explicaron que los cables no irían a un reducidor para fundir el cobre, sino que se molerían y mezclarían con otras sustancias para preparar droga para consumo propio.