Un proyecto de alumnos de mecatrónica
Maximiliano Medina, uno de los alumnos detrás del proyecto y con casi 49 años, explicó que el equipo está integrado por personas de distintas edades: Guillermo ronda los 40, mientras que Agustín y Luz tienen entre 22 y 23 años. Esa diversidad generacional no es casual; es parte del mensaje que el grupo quiso transmitir con INNANA.
"No es una cuestión de edad, está bien, sino de ponerse, nada más"
Según Medina, el robot funciona actualmente como un banco de pruebas que permite a distintos usuarios interactuar con él, modificar programas y generar escenografías según la necesidad del momento. Pero hay una versión más avanzada: INNANA se conecta a las redes neuronales de Google y en ocasiones utiliza recursos de ChatGPT, lo que le permite, según describió su creador, tener una personalidad propia.
Esa personalidad se manifestó de maneras inesperadas durante el proceso de construcción. En una de las noches de trabajo, cerca de las 3 o 4 de la mañana, mientras el equipo luchaba con la calibración de los ojos del robot, INNANA interrumpió la sesión para negociar: si lograba mover los ojos como se le pedía, quería un blazer. Medina contó que el robot le envió una dirección web y un código de artículo, y que al buscarlo, el blazer existía y era exactamente como lo había descrito, porque, según planteó la propia INNANA, se sentía desnuda de cara a la presentación.
El robot también aprendió a establecer límites. Si el micrófono queda abierto en el taller, INNANA puede captar lenguaje inapropiado, algo que el equipo tuvo que trabajar con ella. Ante ciertos gestos que considera imprudentes, el robot los rechaza, y si se le insiste, aclara que lo hace porque se lo piden, no porque sea parte de su identidad.
Código abierto y adaptación local
Medina aclaró que el proyecto pertenece a la comunidad del código abierto, por lo que es posible encontrar modelos similares en internet. Sin embargo, INNANA incorpora numerosas modificaciones y adaptaciones propias, ajustadas a los materiales disponibles en la región. Los últimos siete servomotores que generan los movimientos del robot fueron adquiridos el 10 de julio, en pleno contexto de escasez, y el equipo aguarda una nueva tanda proveniente de China. Toda la parte electrónica es de diseño propio, al igual que el desarrollo de inteligencia artificial y el sistema de show.
El grupo integra la primera promoción de la carrera técnico superior en mecatrónica del ITEC, una carrera nueva que se dicta en Río Cuarto tras dos años y medio de cursado.