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Fito Páez: en el camino

Mientras expone su música en diversos escenarios internacionales, el rosarino habla de sí mismo, de su música, de sus apologías y rechazos, en los diversos MCM que se ocupan de conocer al creador de una obra que trasciende fronteras

Fito Páez se salta constantemente más allá de esa estrofa de su gran canción “Al lado del camino” y ha transformado su carrera en una “road movie” internacional que lo ha llevado a cantar en el Carnegie Hall, y a ser entrevistado vastamente en los MCM de cada lugar en los que fue presentando sus canciones en el formato “Solo piano”. 

En esas entrevistas, incluida la que hace apenas unos días se le realizó en la BBC de Londres, ha dejado definiciones de sí mismo, de su música, de sus apologías y rechazos, definiendo otros aspectos de su condición de artista cuyas creaciones atraviesan fronteras. 

 “He tenido la suerte de abordar tareas que amo y que mi padre me enseñó cuando era niño: me hizo escuchar música, me hizo leer y me hizo ir al cine. Finalmente, terminé desarrollando esas tres tareas que mi padre me inyectó con tanto amor”, dijo el rosarino en una parte de esa entrevista en la que también echó una mirada retrospectiva al Fito de “Del 63” y de la Trova Rosarina.

“Lo amo a ese pibe. Porque ese pibe me permitió ser quien soy ahora. Una vez escuché que un escritor decía que él hubiera quemado todo aquello que escribió cuando era joven, ¡y me pareció tan feo! Mientras lo escuchaba decía ‘ey, pavote, esos escritos te permitieron hacer esto de hoy’. Yo amo a ese chico que escribió esas canciones, estoy muy orgulloso de él y en las cosas esenciales sigo pensando lo mismo”, dijo. 

También dio su definición sobre el rock: “El rock no es algo para poner en una batea. Siempre me termina pareciendo lo que decía Bowie sobre el rock, que es una cultura. Podríamos decir que es desde Oscar Wilde hasta Charly García, o desde los Sex Pistols hasta Luis Alberto Spinetta. Hay algo en el rock inasible, indefinible por su sentido. Yo defiendo que el rock es una cultura inmensa, loca y delirante. Es una manera de estar en el mundo”. 

También hizo referencia a la tapa de su último disco, “La ciudad liberada”, que muestra su cara fundida en un cuerpo de mujer: “Charly me dijo que me gustaba mucho como habían quedado mis tetas operadas. El cuerpo es el de mi novia, María Eugenia. Hace presente la feminidad. Todas las músicas conllevan algo sin género: no creo que las canciones tengan una sensiblidad masculina, femenina, drag queen o lésbica. Hay una sensualidad en las músicas, y la idea de esa fotografía es la fusión de los géneros, la celebración de la sensualidad y la libertad. Eso estuvo siempre en mi música, no es algo nuevo”. 

Redes y realidad

Sus opiniones sobre la presencia absoluta de las redes en la cotidianeidad dijo lo suyo: “El teléfono es una máquina de dominación brutal. Todo lo que me pasa a mí, 'yo, yo, yo' todo el tiempo. Y también es una máquina de anestesiar. Ahora hay revolucionarios de Instagram. O de Facebook, o Twitter. No, no va eso. Eso está paralizado ahí. La acción siempre es en la calle, en el Parlamento. Todo se hace allí. En los escenarios reales, no en la virtualidad. Me da miedo la virtualidad. El otro día leí un informe sobre cómo se forman los ejércitos trolls para atacar o denostar a alguien, es terrorífico. Es un método bélico claramente, ¿no?, con sus sistemas, sus protocolos bélicos formales.

Y después, sobre su modo de estar en contacto con lo que está fuera de esas redes envolventes: “Leo las cosas que me dan ganas de leer. Escucho la música que me da ganas de escuchar. A esta altura de mi vida ya releo y reescucho, estoy en ese período. Volver a escuchar a Charly, volver a escuchar a Haydn, volver a escuchar a Mozart, volver a escuchar a Spinetta, volver a escuchar a Nebbia, a Steely Dan, a Mitchell. Y volver a descubrir cosas increíbles, volver a leer a Borges. Guau, es otro… lo lees desde otra perspectiva cuando pasa el tiempo, es increíble ese momento. Son las mieles de la vejez“.

El tema de las ideas políticas y de la militancia, y especialmente de su actitud de apoyo al “kirchnerismo” que parece contradecir aquella frase de “Al lado del camino” cuando dice “No pertenezco a ningún ismo”, apareció en algunos de esos diálogos, y motivó la respuesta del gran músico rosarino.

“No hay contradicción, es un error. No siento la obligación de operar para nadie, no quiero militar, no tengo que quedar bien con nadie, no hago las cosas para que alguien esté más o menos contento, no tengo que agradarle a nadie. A mí me gustaron muchísimas políticas del kirchnerismo, pero realmente yo no militaba el kirchnerismo porque no soy un hombre que milite en la vida política. Sacaban el matrimonio igualitario, vamos. Sacaban la asignación universal por hijo, vamos. Se creaban universidades públicas, vamos. Che, ¿cómo no? O sea, todas las cosas que yo veía positivas las apoyé y estuve allí, fui con mi cuerpo, di la cara, no tenía nada que ocultar. Pero no formé parte, no estoy afiliado a un partido político. Yo soy un hombre de las artes y de las humanidades, y eso no quiere decir que sea algo bueno, pero eso soy, eso siento que soy”.

Siempre seguir

Y mientras tanto, su talento se expande sin contar con esas cuestiones domésticas: “Por suerte me están lloviendo millones de ofertas para hacer mil cosas, de plataformas digitales para compañías de discos, de managers, de Europa. El mundo no son los editoriales de los diarios argentinos. Hay un mundo allí afuera del correo de lectores de los diarios y de los editoriales, de las cuatro o cinco personas que leemos todos los días los diarios… el mundo es muchísimo más amplio que eso. Yo soy un viajero. Estoy en Colombia, estoy en Brasil. Te vas a Europa, te vas a Medio Oriente, y ves que hay otras realidades. Y que la nuestra específica es muy neura ¿viste?”.

También habló sobre el amor y sobre el rastro que las relaciones amorosas dejaron en su vida: “Me sentí muy amado y amé mucho. Siento que he tenido una vida, que tengo una vida privilegiada total en ese sentido. Soy totalmente hétero, me vínculo con las mujeres, con las personas que han estado conmigo de la mejor manera que hemos podido cuando fuimos pareja. Y cuando surgen las rupturas siento que no hay ninguna maldad sino que a veces en las vidas maritales las cosas pueden tomar rumbos que pueden ser incómodos para alguno de los dos y eso genera la ruptura. Pero te diría que con casi todas mis exparejas mantengo un vínculo precioso, de amor, de encuentro permanente, ya sea por la red o a través de los hijos. Son parte de la familia, yo soy parte de sus familias. Hemos elaborado vínculos sanos, complejos, pero sanos.

Y finalmente, sobre sí mismo y lo que ha vivido: “Yo creo mucho en la suerte y yo soy un hombre de suerte. Creo que hay una voluntad que juega su papel pero también la suerte es importante. Y la curiosidad. Es una mezcla de todos esos elementos. Yo no paro, siempre tengo una idea para escribir, pero la suerte me ha ayudado mucho. Por ejemplo, tener a mis hijos, frente a los que me obligo a hacerlos reír, ayudarlos a que se pongan bananas en la cabeza, que se diviertan, que tengan un mundo… el mundo después se va a ocupar de decirles que fue y será una porquería como decía Discépolo. Pero mi tarea como padre es hacerles la vida hermosa, que vean la parte hermosa del mundo. Y en eso estoy”.