Opinión | Rodrigo De Loredo | Juntos por el Cambio | Juan Schiaretti

De Loredo no se lanzó pero avisó

El diputado hizo un acto en el que se mostró como el conductor del radicalismo y logró reunir a los principales referentes de Juntos. Dijo que será candidato quien llegue mejor posicionado

El inicio simbólico de la campaña para la gobernación iba a producirse hace menos de un mes, el 11 de septiembre, en Marcos Juárez. Allí, el peronismo provincial tenía todo listo: la foto y el mensaje, el discurso y la proyección. Sin embargo, las urnas aguaron los planes. Ganó Cambiemos y el puntapié inicial del oficialismo se postergó. El gobernador Juan Schiaretti se concentró en dos tareas principales: continuar con la gestión y las inauguraciones y resolver las crisis que habían ido extendiéndose por las áreas de Salud, Seguridad y Gobierno.

La redefinición del escenario hizo que el arranque de la campaña no quedara para el oficialismo sino para la oposición. Y no fue Luis Juez quien lo protagonizó, sino Rodrigo de Loredo, que ayer hizo un acto masivo en el Comedor Universitario de Córdoba, en el que convocó a todo el radicalismo, pero también a Juntos por el Cambio en su conjunto, y en el que no descartó que él mismo sea quien busque la candidatura a la gobernación el año próximo.

Esa fuerza política es un organismo complejo, tanto en Córdoba como en el país. A nivel nacional está atravesado por una interna impiadosa que tiene, de vez en cuando, algún período de tregua. En la provincia, Juntos viene de estar separado. En 2019 se partió en dos y le regaló a Hacemos por Córdoba el triunfo más abultado de su historia.

Ese desorden fue intervenido desde afuera en 2021, cuando los votantes no sólo le dieron el triunfo a Juntos por el Cambio en las legislativas sino, sobre todo, definieron los liderazgos. Juez pareció quedar establecido como el candidato a gobernador indiscutido y De Loredo como la figura central del radicalismo y el dirigente destinado a competir por la intendencia de Córdoba.

Pero con el correr de los meses esa división de roles fue relativizándose. Por eso el acto de ayer fue tan pródigo en significado: primero porque De Loredo fue quien convocó y, por lo tanto, quien ejerció ese liderazgo radical que quedó cristalizado en 2021. Pero, consciente de la historia partidaria, se cuidó particularmente de no alentar las divisiones: ayer estuvieron todos, incluso Mario Negri, a quien De Loredo desafió en Diputados, intentó arrebatarle la conducción del bloque y terminó partiéndole la bancada del radicalismo en dos.

Negri no sólo estuvo sentado sino que también habló y apeló a la unidad y a evitar las fracturas de otros tiempos. Él mismo viene de protagonizar la de 2019 (fue candidato a gobernador y del otro lado estaba Ramón Mestre) y la de 2021, cuando terminó yendo a una interna contra Juez y el propio De Loredo. En el acto también estuvo Luis Juez, a quien le interesa particularmente que Juntos por el Cambio no vuelva a las andadas. El senador repite que la del año próximo es la última oportunidad que le queda para ser gobernador.

También hubo presencias nacionales como Martín Lousteau, Alfredo Cornejo, Martín Tetaz, Facundo Manes y envió un video Gerardo Morales, presidente de la UCR. Si logra imponer a un candidato radical y si gana en Córdoba, una provincia que votaría antes que el país, el impulso para el radicalismo nacional en la disputa interna con los demás actores de Juntos por el Cambio sería significativo.

Un concepto que atravesó los discursos que se escucharon en el Comedor Universitario fue el de la unidad, el de la necesidad de mantenerse cohesionados. Esa apelación sonó como un mantra. Incluso, como una manifestación de conciencia de sí mismo: tanto De Loredo como Negri señalaron que el peronismo va a tratar de exacerbar sus divisiones, sus egos, sus mezquindades. Si temen por las tentaciones del peronismo es porque saben que pueden dar resultado y porque conocen que Hacemos por Córdoba está embarcado en seducir a opositores para ocupar lugares en las listas. Si los llamados a la unidad estuvieron tan presentes es porque ese elemento, el de la unidad, se encuentra permanentemente en terreno inestable.

¿Cómo puede exorcizar Juntos por el Cambio esas posibles fugas? Es cierto que De Loredo echó mano ayer a la liturgia y al simbolismo radical pero no es menos verdad que lo que debe ofrecerse es un proyecto de poder, en una época en que las lealtades partidarias son algo lábiles.

De Loredo no lanzó su precandidatura pero tampoco la descartó. Dijo que todo dependerá de cómo lleguen -se entiende que él y Juez- a la hora de las definiciones. La posibilidad de una interna quedó latente. Además hizo un diagnóstico de la provincia y remarcó un aspecto del que no todo Juntos por el Cambio parece ser consciente:“No va a ser fácil ganarle al peronismo”, dijo una y otra vez. Y puntualizó que a la oposición no le alcanzará con expresar y sobreactuar su antikirchnerismo ni pegar a Hacemos por Córdoba con el oficialismo nacional, ni con limitarse a criticar al gobierno de Schiaretti. De Loredo señaló que los cuestionamientos pueden ser importantes pero insuficientes y que el gran desafío es generar una expectativa de mejora y de futuro.

No es menor como apelación para una fuerza que ha demostrado ser capaz de conquistar al electorado cordobés cuando se posiciona como antikirchnerista en la provincia más antikirchnerista de todas pero que no ha conseguido estructurarse como una alternativa de poder.

En su discurso, De Loredo asumió esa deficiencia que ha perdurado en el tiempo pero además remarcó, con realismo, que se enfrentarán con un oficialismo que se ha convertido en un sistema de poder a lo largo de 24 años. El radical cuestionó la coyuntura del gobierno de Schiaretti y sus resultados en áreas fundamentales como la salud, la seguridad o la educación, pero a la vez destacó sus logros. “No seamos necios. Si la gente los votó durante tantos años es porque hicieron cosas buenas. El problema es que están a tope, que se quedaron sin ideas ni fuerza”, dijo.

El gobierno provincial, por su parte, parece estar embarcado en un proceso de estabilización de sí mismo, después del profundo cambio de gabinete que motivaron casos como el de Blas Correas y las muertes en el Neonatal. Pero, además, con el anuncio de nuevas medidas para incrementar la seguridad está intentando recuperar la iniciativa y dejar atrás la fase defensiva.

A la vez se preocupa por erradicar la posibilidad de pagar nuevos costos. Por eso retrasó la aplicación en la provincia de la segmentación que ya rige en todo el país. Si algo no necesita es que Epec quede como culpable de un ajuste ajeno.