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"El rugby de siete cambió mucho, hoy el juego se tornó mucho más táctico"

El cordobés Gastón Revol, nacido deportivamente en La Tablada, es uno de los referentes y líderes del seleccionado argentino de seven. A los 34 años se ilusiona con estar otra vez en una olimpíada.

El circuito mundial de seven, aparte de ser un show en algunas de sus plazas, como por ejemplo Hong Kong, la más tradicional de todas, es una competencia muy atractiva para ver, en la que se observa no sólo el despliegue físico inconmensurable de los jugadores, sino una preparación técnico-táctica de gran valía.

Hoy el seven se ha profesionalizado lo suficiente para tomarlo con la seriedad que se merece, para que haya sido la modalidad con la cual el deporte volvió a ser olímpico en Río de Janeiro 2016.

En la Argentina hay apellidos históricos ligados a esta modalidad, los Gómez Cora, Baraldi, Albina y, por supuesto, en estos tiempos Revol.

El nacido en La Tablada es un referente, un emblema del seleccionado y nos cuenta en primera persona su presente y sobre todo su futuro ligado a los Juegos Olímpicos y la esperanza de poder volver a representar al rugby argentino en la máxima cita.

La pandmeia lo ayudó a recibirse de de contador público sin los eternos viajes y giras por todo el mundo.

Un auténtico ejemplo de sacrificio y profesionalismo en un deporte que merece esos argumentos y otros al máximo.

“Estamos con la misma incertidumbre que tienen todos, nadie sabe qué va a pasar, nosotros tratamos de pensar en que los Juegos se van a hacer, por eso nos estamos preparando con la cabeza puesta en que así va a ser. Después veremos qué pasa, siempre con la esperanza de ir a Tokio y tener una muy buena actuación”, expresó el jugador.

-Te pregunto por el seven, ¿cómo podés describirlo desde lo físico, técnico y táctico hoy?

-Hoy el rugby de siete cambió mucho desde que yo empecé a jugar, antes era sólo para los rápidos y habilidosos, hoy el juego se tornó mucho más táctico, cada una de las situaciones de juego se estudia y se trabaja hasta el más mínimo detalle para sacar un ventaja. Se estudian los rivales y demás, eso hace que de golpe cualquier jugador pueda ser útil dependiendo para lo que lo quieran usar. Salvo los que juegan en el quince de primera línea que son más lentos, pero más allá de ese puesto, el resto cualquiera puede estar en el seven. Hoy se ha desarrollado mucho y se trabaja mucho en los detalles.

-¿Cómo ha sido desde lo personal conjugar tantos viajes, estar tanto tiempo fuera de casa? En el circuito mundial se la pasan viajando.

-Es algo a lo que estamos acostumbrados, el año pasado perdimos esa costumbre pero sabemos que es llegar de un viaje, lavar la ropa y armar el bolso de nuevo para seguir viajando. Por estar donde estamos nosotros, nos cuesta mucho el “jet lag” y las horas de vuelo, pero como te digo es algo que lo vamos tratando de mejorar día a día, de adaptarnos antes al uso horario, aguantar despierto una siesta, tener sueño de noche y descansar, así vemos la forma de que sea lo más ameno posible.

-Este parate te sirvió para recibirte de contador público.

-Fue poder lograr o cumplir un objetivo que me llevó muchos años, de darle prioridad a otra cosa como es el deporte y llevar de a poco la facultad, por suerte este año con la pandemia pude avanzar y terminé con las últimas materias. En su momento parecía muy lejano y lo pude lograr.

-Cuando jugabas en rugby de siete y pasabas a jugar de quince, ¿qué diferencia notabas?

-Al principio era difícil, cada vez que volvía de jugar seven, en los primeros partidos en el quince de La Tablada eran raros, llegaba y como que no tomaba noción de que había más jugadores en la cancha, quería hacer cosas que hacía jugando seven y cometía algunos errores. Con el paso de los años fui aprendiendo a diferenciar las dos modalidades y tener más cuidado después del seven cuando jugaba en el club.

-Viviste muy de cerca los procesos de PLADAR, el nacimiento de las franquicias profesionales y también la realidad amateur de los clubes, ¿cómo ves esos mundos?

-Si analizás cómo se comportan los jugadores de los clubes, de cumplir horarios, de no faltar casi nunca a entrenar, no hacer otras cosas para dedicarse al deporte, cómo se extreman cuidados y el tiempo que le dedica el jugador de rugby al rugby mismo, es un montón y es casi como un profesional. Yo tuve la suerte de entrar dentro del grupo que empezó a recibir un ingreso y no tener que trabajar para dedicarnos al cien por cien al rugby. Cambió en el hecho de contar con más horas de descanso más que nada, después los cuidados y entrenamientos son algo a lo que ya estamos acostumbrados.

-Te pregunto por el seleccionado de Fiji, da la impresión de que son potrero puro hablando en lenguaje futbolero, ¿cómo los podés describir?

-Son los mejores, si bien tienen años y años son los mejores. Tienen un estilo de juego que lo viven y practican desde que nacen. En todas las plazas, hay palos de rugby y se juega con lo que hay, con un coco, con una botella, si no hay pelota, se juega igual, eso se ve en las destrezas, cómo llevan la pelota con una sola mano por ejemplo, cómo la tiran de cualquier forma y siempre hay otro para agarrarla, están acostumbrados a jugar así desde que nacen y eso los hace tan peligrosos, si tiene una debilidad es que no son tan estrategas para el juego y por ahí ese desorden y vorágine si los neutralizás los podés complicar, pero cuando le sale una le salen todas y no los podés parar.

-El circuito tiene sedes con mucho show, en ese aspecto ¿el Seven de Hong Kong es el mejor de todos?

-En su momento Wellington era bastante parecido también, la gente se prendía mucho, eran fiestas en la tribuna. Después Wellington decayó y quedó Hong Kong, es el más tradicional, el más antiguo y el más importante para todos.

-Hablábamos recién de Fiji, pero te pregunto ahora por Kenia, ¿qué te sugieren los africanos?

-Es un Fiji pero con menos destrezas, cometen más errores. Si el fiyiano corre en el espacio, el keniata va a la materia, derecho a golpear, son árboles, muy duros y les gusta jugar así, someterte físicamente y pasarte por arriba desde ese lado.