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Las Águilas del Imperio jugaron un encuentro amistoso ante el equipo del penal de Bower

El conjunto que integran internos de la unidad penitenciara de Río Cuarto tuvo su primera experiencia de este tipo

Con el correr de los años, el valor  que el deporte tiene como herramienta de desarrollo personal se vuelto cada vez más notorio. En el  país, proliferan las distintas experiencias que tienen a distintas disciplinas como el eje para fomentar diferentes valores. 

Río Cuarto no es la excepción y las Águilas del Imperio es uno de los mejores ejemplos. El equipo de rugby que forman internos de la unidad penitenciaria local jugó el martes un encuentro amistoso ante el equipo de la cárcel de Bower. “Fue una experiencia gratificante para todos. Imaginate que había internos que nunca habían viajado fuera de Río Cuarto”, cuenta Sergio González, uno de los voluntarios que trabajan en la parte deportiva del proyecto.

El encuentro terminó con victoria de los riocuartenses por 12 a 10, pero el resultado fue una anécdota dentro de lo valioso que fue el encuentro. “Fue muy importante para nosotros, porque llevó tiempo poder organizar el encuentro. Ver que todo salió bien, que no hubo ningún problema fue muy estimulante para nosotros y también para los internos”, comenta Goinzález.

El programa en la cárcel local cuenta con 35 jugadores, de los cuales 17 pudieron viajar a Córdoba. Los objetivos del proyecto tienen su correlato con los que desarrolla la Fundación Espartanos. Aspira a bajar la tasa de reincidencia delictiva promoviendo la integración, socialización y acompañamiento de personas privadas de su libertad a través del rugby, la educación, el trabajo y la espiritualidad. “Se trata de ayudar a la gente desde nuestro lugar. El deporte es una especie de excusa para trabajar todo tipo de valores”, comenta González.

El proyecto de la Águilas es el primero en una unidad penitenciaria cordobesa. “Es muy interesante ver cómo va creciendo esta movida. Después de Río Cuarto se sumó Bower y en el encuentro del otro día estuvo presente un voluntario de Villa María interiorizándose para poder llevar adelante el proyecto allí”, explica quién es uno de los voluntarios en la parte deportiva. 

Pensando en el futuro, se está proyectando la visita del equipo de Bower a nuestra ciudad, aunque todavía restan trámites para la confirmación. Además, cabe destacar que se han desarrollado varios encuentros con los clubes de la ciudad e incluso jugadores de las distintas instituciones han participado de los entrenamientos.

“Los que nos pasó el otro día nos permitió darnos cuenta de que el trabajo que venimos haciendo va dando sus frutos. Eso es muy lindo para nosotros”, indicó González. 

Del encuentro, además participó el cabrenense, ex jugador de Talleres,  Pablo Guñazú. 



Agustín Hurtado