La infame pero anunciada invasión de Rusia sobre Ucrania dejó nuevamente en evidencia las dificultades que hay en ciertos niveles del Gobierno Nacional, como así también las disritmias internas que suelen dejar mal parado al presidente en el ámbito local e internacional.
Errores, aciertos y llamativos silencios se dieron en el seno de la Casa Rosada desde que Putin diera la orden de invadir Ucrania, y hasta que el conflicto no termine y empiece a reordenarse el contexto internacional postguerra, no sabremos cuán graves serán los coletazos de las acciones (y las inacciones) del gobierno nacional.
Vamos a hacer un repaso cronológico para entender la concatenación de hechos que hoy, vistos en retrospectiva, parecen al menos llamativos.
El 3 de febrero el presidente Alberto Fernández comandó personalmente la comitiva nacional que llegó a Rusia (en el comienzo de una gira que siguió por China y terminó en Barbados).
El motivo de la gira era, según manifestaron desde la propia Casa Rosada, comercial y de reconocimiento a Rusia por “permitirle a Argentina tener vacunas en el momento que escaseaban en el mundo”.
Hasta ahí se puede hablar de una visita protocolar entre dos países que estuvieron fuertemente vinculados en la lucha contra la pandemia.
Lo llamativo es que la visita se realizó en medio de grandes tensiones internacionales, ya que los informes de inteligencia de los Estados Unidos ya estaban hablando de la peligrosidad de los movimientos militares de Rusia y la posible invasión a Ucrania.
En este contexto llamó la atención lo que el propio presidente manifestó en la conferencia de prensa que brindó junto con Putin en Moscú: "Tenemos que ver la manera de que Argentina se convierta de algún modo en una puerta de entrada para América Latina para que Rusia ingrese en América Latina de un modo más decidido".
Los posteriores hechos que terminaron con la efectiva invasión de Rusia a Ucrania el 24 de febrero dejaron en posición adelantada a la cancillería argentina, que organizó el viaje y la agenda de temas del presidente.
Precisamente el canciller nacional es ni más ni menos que Santiago Cafiero (quizás el más “Albertista” del Gobierno), quien luego de salir eyectado de la Jefatura de Gabinete por los resultados de las elecciones PASO de medio término, recaló el 20 de septiembre del año pasado en la cancillería.
¿Será Cafiero el único responsable de la polémica gira a Rusia y la agenda de la misma? ¿Podrá mantenerse en el Gobierno luego de otro paso en falso en sus funciones? Son preguntas que solo el tiempo podrán contestar. Si queda claro que al menos se puede afirmar que el presidente no está bien acompañado y aconsejado en materia de política y relaciones internacionales.
Pero no todos los focos de las cámaras quedaron enfocando a Alberto, sino que se empezaron a ver reacciones de los integrantes de su gobierno dignas de analizar.
El que más despierto estuvo a la hora de centrar una postura clara y sin medias tintas fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien a horas de la invasión Rusa manifestó en Twitter: “El ataque e invasión ejecutado por Rusia en las últimas horas constituye no sólo uno de los hechos más graves de las últimas décadas, sino que además pone en peligro a todo el pueblo ucraniano, a Europa y desestabiliza al resto del mundo”.
“Condenamos enérgicamente la agresión unilateral ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin y solicitamos a Moscú cesar las hostilidades que desequilibran el frágil escenario internacional, librando un conflicto cuyo costo en vidas sería incalculable”.
De esta manera, Massa hizo lo que tanto le costó al Gobierno: repudiar enérgicamente lo que se está viviendo en Ucrania.
¿Qué pasó con el Kirchnerismo? Lo que viene aconteciendo desde hace meses, silencio de radio.
La fuerza política dentro de la coalición de gobierno no habló del tema, al igual que no emitió opinión del acuerdo con el FMI o de otros temas trascendentales de los últimos meses.
A esta altura se trata de un silencio que para muchos se transformó en ensordecedor.

