En medio de ambas, y separados por un biombo transparente, se ubicaron los tres jueces que en las próximas horas deberán decidir si la denuncia de la madre de Nicolás amerita o no que la uniformada sea condenada a prisión.
Sabena y Salinas se conocieron en septiembre de 2008, cuando la familia de Nicolás acababa de perder todo contacto con él. La agente que la atendió entonces y la contuvo en medio de la desesperación era la misma que ahora está sentada en el banquillo, acusada de haber prestado colaboración con los integrantes de la familia Vargas Parra.
Entre las dos escenas, pasaron muchas cosas: José “Pepe” Vargas Parra y sus hijos “Yaca” y “Cori” terminaron presos por la desaparición del joven de 21 años, dos policías -Nancy Salinas y el exjefe de Investigaciones Gustavo Oyarzábal- fueron imputados de actuar en connivencia con los delincuentes, y del paradero de Nicolás Sabena nunca se volvió a saber nada.
Después de tres postergaciones, finalmente arrancó ayer el juicio a la agente de la Policía de la Provincia aunque la jornada inaugural se limitó a un pedido de la defensa asumida por el letrado cordobés Gastón Schönfeld para que el juicio sea anulado.
El argumento fue que la denuncia de Rosa Sabena era extemporánea, por lo tanto mal podía juzgarse hoy a la policía por un hecho que habría cometido en 2008 y que fue denunciado varios años después.
El tribunal integrado por los jueces Daniel Vaudagna, Natacha García y Mariano Correa se retiró del recinto y regresó a la sala a las dos horas con una decisión: el rechazo al pedido de la defensa de Salinas.
Los vocales también decidieron aceptar la nueva prueba que aportó el fiscal de Cámara Daniel Miralles, que consistía en la incorporación del expediente del juicio en el que resultaron condenados los Vargas Parra.
Se trata de un voluminoso expediente de 508 fojas que, para el fiscal, podría arrojar luz sobre la amistosa relación que habría existido entre la acusada y el mayor de los Vargas Parra.
Eso llevó a que la defensa de Salinas planteara una postergación del juicio. Inicialmente, Schönfeld pidió que se le otorgaran al menos cinco días hábiles para estudiar el nuevo escenario acusatorio.
Sin embargo, cuando los vocales le ofrecieron reanudar el juicio la semana que viene, el letrado cordobés adujo que ese día iba a estar litigando en la provincia de Misiones.
Finalmente, la cuestión se zanjó rápidamente cuando el defensor aceptó que un día iba ser suficiente para empaparse de una de las causas judiciales más trascendentes de los últimos años.
Así fue como el tribunal decidió postergar la toma de testimonios a los testigos para el día de hoy.
La hora de las definiciones
La intención de todas las partes es que en el transcurso del martes se tomen los testimonios y el fiscal, la querellante y la defensa pronuncien sus alegatos.
En esa instancia, Miralles podría pedir prisión efectiva para la policía. En el caso de Rosa Sabena, eso es una certeza: ya adelantó que pedirá que Salinas vaya a la cárcel por la gravedad del delito que le atribuye y porque se agrava por la condición de policía de la acusada.
“Si Salinas no hubiera actuado así, nosotros habríamos encontrado a Nicolás”, dijo convencida Sabena a Puntal.
En el rol de querellante no está sola, en esta ocasión la acompaña su hijo, Federico Sabena.
“Espero que se haga justicia, es terrible que la gente que nos tiene que cuidar sea la que nos está injuriando. La que estaba investigando la causa era la que ayudaba al principal acusado”, dijo el joven.
Al igual que su madre, Federico abrazó la abogacía, después de haber ayudado a su padre por años en el taller mecánico familiar.
Lo hizo con la esperanza de conseguir justicia para su hermano Nicolás, y sólo seis materias lo separan del título de abogado. Para Federico Sabena, el de ayer fue un bautismo profesional, atravesado por un dolor que no cesa.

