El salario sigue perdiendo terreno y así las chances de mejorar el consumo se alejan
Los únicos que le ganan a la inflación son los privados informales. Pero los privados en blanco y los públicos, tanto provinciales como nacionales, quedan mes a mes debajo del IPC
El salario de los trabajadores privados formales, aquellos que tienen todos los derechos laborales, tuvo una mejora promedio del 1,6% durante febrero ante una inflación del 2,9% en ese mismo mes. La situación no es excepcional, sino la regla que se viene observando en los últimos meses, donde los ingresos de los trabajadores registrados fuero quedando atrás. Eso coincidió también con un proceso de suba de precios persistente que no detuvo su escalada desde junio de 2025. A partir de ese mes, el IPC se mantuvo con tendencia alcista, hasta alcanzar el máximo nivel el mes pasado, cuando llegó al 3,4%. Con ese dato, es de esperar que febrero sólo haya sido una estación de paso en la pérdida de los salarios.
Vale destacar que los ingresos de los trabajadores privados registrados vienen corriendo por detrás del promedio de salarios que mide el Indec. De hecho, en febrero los haberes totales en promedio aumentaron 2,4%, impulsados otra vez por los informales que crecieron 4,6%. Esa tendencia es una constante ya que si se toma la evolución del último año se observa que el Índice de Salarios, donde se computan los registrados e informales, los públicos y privados, creció por encima de la inflación: 35,8% frente al 33,1% del IPC de febrero.
Pero el único sector que estuvo por encima de los precios fue el informal, el resto perdió poder de compra. Según los datos del Indec, los privados informales crecieron 75% en sus ingresos, lo que implica más que duplicar la inflación del período. Por su parte, los privados registrados aumentaron 27,6% en 12 meses. Dentro de los públicos, el Indec detalla los provinciales, con mejores resultados, y los nacionales, que vienen perdiendo muy significativamente frente a la inflación. El primer grupo de trabajadores estatales tuvo una recomposición anual del 30,3%, quedando muy cerca del IPC; pero los dependientes del Gobierno nacional, sólo recibieron un 21,3% que consolida un deterioro ya manifestado en el año anterior.
Frente a esta tendencia es que muchos economistas advierten que el Gobierno debería ya enfocarse en revertir esa tendencia, no sólo para reactivar el consumo, que sigue aletargado, sino también por conveniencia política: comenzar a acercarse a un año electoral con bolsillos que pierden todos los meses contra la inflación no es una buena receta para un oficialismo.