El conflicto con las universidades se remonta a comienzos de año con la falta de recursos planteada originalmente para funcionamiento. Las casas de altos estudios advirtieron, apenas comenzó a correr el calendario académico, que con los recursos asignados apenas iban a poder hacer frente a 5 meses de 2024. Aquel reclamo fue ganando intensidad hasta desembocar en la movilización de abril que llevó al Gobierno a recalcular su estrategia. Miles de manifestantes en distintos puntos del país representaron una potente reacción ante la intransigencia oficial. A los pocos días se anunció una recomposición de los gastos de funcionamiento que finalmente despejaron ese escenario. Pero en paralelo fue corriendo también el planteo de los docentes por sus ingresos, deteriorados frente al fogonazo inflacionario de diciembre de 2023 y el primer trimestre de este año, cuando el IPC mostró valores del 25,5%, 20,6%, 13,2% y 11% respectivamente.
Vale recordar que los salarios docentes aumentaron en febrero un 16% (10% correspondiente a la paritaria 2023) y en marzo un 12%. En abril subieron 8% con una inflación que fue del 8,8%, es decir que volvieron a perder contra los precios generales de la economía. En los tres meses siguientes tuvieron un período de leve recuperación de ingresos porque la inflación avanzó en torno al 4%: fue 4,2% en mayo; otro 4,6% en junio, y 4% en julio. En ese período los salarios universitarios recibieron subas del 9%, 4% y 7,5% respectivamente.
Como telón de fondo, Puntal publicó la semana pasada que 7 de cada 10 docentes del sistema universitario nacional tienen asignada una carga horaria de apenas 10 horas semanales; son los que cumplen una “dedicación simple” dentro de la estructura. Naturalmente son los que menos ingresos tienen, y son la gran mayoría. En ese marco, la UNRC tiene una particularidad con menos docentes con dedicación simple y mayor porcentaje con dedicación “semiexclusiva" o “exclusiva”.
Lo cierto es que frente a ese escenario, esta semana volverán las protestas. “En el marco del Plenario de Secretarias y Secretarios Generales de nuestra Federación, CONADU, se resolvió por unanimidad convocar a una jornada nacional de protesta y visibilización del conflicto gremial por el salario y en defensa de la universidad pública entre el 23 y el 25 de septiembre, a un paro de 48 horas sin concurrencia a los lugares de trabajo el 26 y 27 de septiembre y proponer al frente sindical y demás actores de la comunidad universitaria una gran movilización en unidad con paro el miércoles 2 de octubre”, anticipó en un comunicado Conadu, la más grande de las gremiales de docentes universitarios.
“Es importante la decisión de los docentes expresada en el Plenario de no bajar los brazos y responder con contundencia a las provocaciones de un presidente que gobierna por decreto y a través de vetos y a sus intenciones de destruir la universidad pública”, expresó Carlos De Feo, secretario general de CONADU.
“Parece existir una percepción errónea por parte del Gobierno, que asocia la formación de médicos, ingenieros, científicos sociales y programadores con la denominada ‘casta’ o con un gasto fiscal que no es sostenible”, afirmaron las gremiales docentes, y agregaron: “Intentan engañar a la ciudadanía sosteniendo que un país puede desarrollarse reduciendo al mínimo la formación de científicos y profesionales universitarios”.