Salud | Salud

Ayuno intermitente, ¿la solución definitiva para la pérdida de peso?

Probablemente, has escuchado del renombrado "ayuno intermitente", una novedosa forma de alimentarse que va logrando varios adeptos gracias a su fama de ayudar a perder peso. Pero, ¿realmente sirve para adelgazar? ¿Tenemos pleno conocimiento de qué hablamos cuando decimos hacer "ayuno intermitente"?

Cualquier dieta o propuesta para el cambio de hábitos no deja de ser una herramienta más que podemos usar, según el objetivo que persigamos.

 

Inicialmente, la palabra “ayuno” refiere a la ausencia de ingesta, siendo algo que todos normalmente hacemos entre la cena y el desayuno de cada día. Sin embargo, cuando decimos “ayuno intermitente” nos referimos a un modo particular de abstener la ingesta de alimentos, que suele durar más que las horas del ayuno nocturno y que se implementa con fines específicos.

Actualmente, existen varios tipos. Algunos de los más conocidos: 5:2, donde se hace alimentación normal 5 días de la semana, y los 2 días restantes (alternos, en general) se ingieren muy pocas calorías; 16/8, con una ventana de 8 horas donde se ingieren alimentos y 16 horas donde se abstiene de hacerlo; 6:1, con 6 días de alimentación libre y 1 día de ayuno total; entre otras. En todas, en general, se comienza con pocas horas de ayuno hasta alcanzar el objetivo, buscándose una adaptación gradual a esta nueva forma de alimentación.

Ahora, ¿podemos decir que es la solución definitiva para aquellos que buscan bajar de peso? A decir verdad y basándonos en estudios desarrollados en los últimos años, no se ha encontrado que sea mejor que la restricción calórica normal planteada en las dietas de descenso de peso. De hecho, si no cuidamos lo que comemos durante la “ventana” de alimentación difícilmente logremos algún beneficio en este sentido. Es decir que, bajo ningún punto de vista sirve para compensar los desbarranques o errores que cometemos en nuestra alimentación.

Pese a esto, en ciertas personas la práctica del ayuno intermitente puede suponer un modo simple de hacer restricción calórica, por lo que en tales casos sí podría decirse que se trata de una buena alternativa para bajar de peso. Asimismo, es fundamental contar con el apoyo profesional ya que, de no existir una adecuada planificación y acompañamiento, podemos dañar nuestra salud más que beneficiarla.

¿Hay algún valor agregado en ayunar que nos invite a optar por esta estrategia por sobre otras? En principio, se ha encontrado que puede traer beneficios más allá de la baja de peso, pero aún queda poco claro si esto se debe al ayuno en sí o a la restricción energética que promueve. Al parecer, podría reforzar las defensas antioxidantes de nuestro cuerpo ayudando a prevenir el envejecimiento acelerado, optimizaría los procesos de reparación de nuestras células, disminuiría la inflamación, mejoraría la resistencia a la insulina y valores de colesterol sanguíneo y triglicéridos. Por otra parte, ayudaría a restablecer nuestro reloj interno que facilita el funcionamiento de todo el cuerpo y que nos devuelve las señales internas de hambre y saciedad que hemos aprendido a ignorar o pasar por alto.

Vale aclarar, que como cualquier dieta o propuesta para el cambio de hábitos no deja de ser una herramienta más que podemos usar, según el objetivo que persigamos. Sin embargo, debemos tener presente que no es una estrategia válida para todo el mundo, ya que en ciertos casos puede traer más perjuicios que beneficios como, por ejemplo, en trastornos de la conducta alimentaria, personas con tendencia a la ansiedad o en ciertas etapas de la vida donde las necesidades nutricionales son altas como en el embarazo, lactancia, niñez o adolescencia.

https://graph.facebook.com/v8.0/instagram_oembed?url=https%3A%2F%2Fwww.instagram.com%2Fp%2FCHPiEfpA4E2%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABABym2LeFXglmBE2En7TEyHCJFYWwy6PgUZArZB09JFdv5MU9H9EqLZAj9kffV27eZAW26qwevac7DSVFWsrQcqMJuqk5y2SJlKEpgyuQHhNtmZCoXb2w7g1odIxjZAjHeQh3puBaIgMQVZCB4h6feT4ham7eAaVMIIyy9B3ebqD

Es clave recalcar que el ayuno intermitente o cualquier clase de régimen alimentario no nos va a dar ese cuerpo y salud que queremos (o necesitamos), si primero no nos ocupamos de algunos pilares claves como el ejercicio físico, el descanso y la salud mental. Por eso, no debemos depositar todas nuestras expectativas en un solo método, ya que al fin de cuentas lo que hará la diferencia será encontrar poco a poco nuestro propio y único equilibrio.

Por Lic. en Nutrición Bárbara Collosa | MP 4081