El científico Lucas Pontel estuvo días atrás en su localidad natal Sampacho, y visitó dos escuelas con el objetivo de difundir su trabajo como investigador sobre el cáncer y también para concientizar. El doctor en Ciencias Biológicas se desempeña en el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires y en el Instituto de Investigación contra la leucemia Josep Carreras de Barcelona. Este año elaboró una publicación para una revista especializada en la que recalcó la importancia de una alimentación saludable para contrarrestar los efectos tóxicos de algunos compuestos que se producen en nuestro cuerpo y de esa manera reducir la posibilidad de desarrollar cáncer.
“Nosotros vimos que con antioxidantes que están presentes en ciertas frutas y verduras podemos reducir las toxicidades de ciertos compuestos, se trata de aldehídos o formaldehídos que se sabe que causan daño al ADN, que pueden causar cáncer. Entonces si implementamos una dieta saludable vamos a poder bajar estadísticamente el daño que se causa en las células normales por parte de estos compuestos que están presentes en todos lados”, explicó el especialista en diálogo con Puntal.
Si bien aclaró que el consumo de estos alimentos saludables no consiste en “una vacuna” contra la enfermedad, recalcó que sus propiedades pueden ayudar a reducir la posibilidad de que aparezcan tumores en un largo plazo.
“El consumo de estos alimentos no significa que vayamos a prevenir al cáncer porque puede que sí o puede que no, es una cuestión estadística. Esto no es una vacuna, sino que tiene que ver con que si creamos mejores hábitos podemos bajar la probabilidad de que nuestras células normales adquieran esos cambios o esas mutaciones”
En el artículo puntualiza qué es el cáncer, cómo se origina una célula cancerosa, cómo se producen las mutaciones y el rol de los antioxidantes en la prevención de la enfermedad.
- ¿Tu trabajo se centra en el efecto de la alimentación y su relación con la aparición del cáncer?
-Hago referencia a cómo se origina el cáncer y a partir de eso hablo acerca de cómo evitar o retrasar un inicio. La enfermedad se da por cambios que se producen en una célula normal, las células cancerosas vienen de células normales. Las instrucciones de esas células normales les permiten desarrollarse para cumplir funciones que tienen asignadas en nuestro organismo. Esas instrucciones a veces se cambian porque suceden mutaciones en el ADN, esa información genética de esas células normales. Muchas veces esas mutaciones lo que hacen es afectar esa instrucción y que esa célula comience a dividirse descontroladamente, a proliferar descontroladamente y es lo que comúnmente aparece como un tumor, que es como una célula va creciendo más allá y sin cumplir la función que debería tener en un tejido sano. Mi punto es, esas mutaciones se originan por diferentes motivos y uno de ellos es la exposición a toxinas que están en el ambiente o que también ingerimos, como por ejemplo el alcohol, que origina casi el 4% de los cánceres en todo el mundo. Entonces esas toxinas pueden contrarrestarse consumiendo dietas saludables. Es decir que pueden evitarse o bajarse esas toxinas con una buena alimentación y con actividades que el organismo tiene para ir eliminando esos compuestos tóxicos que pueden ir dañando nuestro genoma. A esto apunta este trabajo que publicamos a principio de año y sobre el cual escribimos esto que tiene que ver con la alimentación. Uno de esos compuestos que causa la mutación es endógeno, y se conoce como formaldehído que puede ser contrarrestado por un grupo de antioxidamentes que están presentes en algunas verduras verdes. Si incrementamos ese consumo podemos bajar la posibilidad de que se produzca un proceso maligno en el largo plazo.
- ¿Tiene que ver con la prevención de la enfermedad?
-El consumo de estos alimentos no significa que vayamos a prevenir al cáncer porque puede que sí o puede que no, es una cuestión estadística. Esto no es una vacuna, sino que tiene que ver con que si creamos mejores hábitos podemos bajar la probabilidad de que nuestras células normales adquieran esos cambios o esas mutaciones que hagan que comiencen a dividirse de manera descontrolada, ocupando un lugar que no les corresponde. Eso lo podemos lograr con una dieta más balanceada, consumiendo más verduras y reduciendo la ingesta directa de toxinas como puede ser el alcohol o bajar la exposición a lo que puede ser el ambiente contaminado, al cigarrillo o a la polución.
-También hay condiciones hereditarias en la aparición del cáncer...
-Sí, hay otro tipo de factores que pueden producir cáncer y no los controlamos, como son los hereditarios. Por ejemplo hablando en el mes de cáncer de mama, hay un grupo de tumores que se originan principalmente por herencia, vienen de un gen que repara nuestro genoma cuando se daña, es el BRCA1 y BRCA2. Entonces las personas que heredaron alelos defectuosos van a tener más posibilidades de desarrollar estas mutaciones que puedan terminar en un cáncer de mama, que no significa que lo van a tener, pero sí que tienen más probabilidades. Hay personas que tienen esa mutación hereditaria y sin embargo nunca desarrollaron este cáncer, pero se sabe por estadística que tienen un 60% más de posibilidades de tener la enfermedad que aquellos que no lo tienen. Es decir lo que podemos controlar es la alimentación, la dieta, la actividad física, estar en lugares donde se respira aire limpio. Mi trabajo descriptivo apunta a eso, a concientizar que lo que esté en nuestro control, lo que consumimos nos puede ayudar a bajar estadísticamente la probabilidad de tener algún tipo de cáncer.
-Luego de dos años de pandemia hay muchos desafíos teniendo en cuenta que la mayoría no se alimentó bien y se redujo la actividad física...
- Las estadísticas son bastante claras, aumentó muchísimo el consumo de alcohol durante la pandemia, también han aumentado algunos índices en cuanto al peso y a la obesidad. Ninguno de esos datos es favorable respecto de cómo eso puede influir a largo plazo en la aparición de un proceso tumoral de algún tipo de cáncer. Siempre hay que poner esto en el marco del tiempo. Cuando uno consume estas cosas crónicamente el tumor tal vez aparezca 20 o 30 años más tarde, no es que porque hoy esté expuesto a determinado factor, mañana voy a tener cáncer. Esto es estadística y es a largo plazo, las mutaciones se van acomodando al azar y en algún momento tocan algún gen que confiere una información muy precisa a la célula normal y que de pronto esa célula deja de responder esa instrucción y comienza a dividirse descontroladamente. Entonces de eso se trata, de evitar este tipo de compuestos, de mejorar la forma de vida y la alimentación para bajar esa probabilidad.
- Por otro lado, estuviste en escuelas de Sampacho ¿Hablaste sobre tu trabajo?
-Tuve la oportunidad de visitar dos escuelas, el colegio San Martín con los chicos de primaria y el Instituto La Consolata con alumnos de quinto y sexto año del secundario, con dos charlas diferentes. En el primer caso, hablando más sobre el viaje personal y la curiosidad de lo que significa ser científico. Y ya en el caso de los estudiantes del secundario les conté un poco más del trabajo que estamos llevando a cabo en el Instituto Josep Carreras de Barcelona que se especializa en investigación de la leucemia y en el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires donde se estudian los aspectos más básicos del cáncer. Acá les conté cuál es nuestra estrategia y hacia dónde apunta nuestra hipótesis, no sólo para explicar el origen del cáncer sino también de buscar terapias para poder usar todos estos compuestos tóxicos y metabólicos, y así poder frenar el desarrollo y proliferación de esas células tumorales.
-Es importante concientizar desde los niños...
-Hoy la clave para poder superar el cáncer es la detección temprana, en algunos tipos de cáncer hay herramientas para detectar, como por ejemplo el cáncer de colon con la colonoscopía y el cáncer de mama con la mamografía. Entonces son controles que hay que hacerlos de rutina. Por eso hay que apuntar a los chicos para que reciban este mensaje y lo multipliquen. Y por otro lado, también en los chicos hay dudas respecto de seguir carreras científicas entonces en ese sentido, llegar a las escuelas hace muy bien. Uno pasó por esa experiencia y es una forma de transmitir lo que ha sido mi transitar para quienes quieran embarcarse en este tipo de carreras.
Luciana Panella. Redacción Puntal

