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Es de Sampacho, se recibió de médico en Córdoba y le avisó a su madre en vivo por TV

Mauricio Fernández Radosta terminó a los 41 años la carrera que había ido a buscar a

la capital provincial y que después de “dos pausas” y dos hijos pudo finalizar

Después de 16 años, dos hijos, dos “pausas” y distintas circunstancias de la vida, Mauricio Fernández Radosta se recibió de médico.

El cordobés de 41 años se acercó en el centro al móvil del programa “El Show del Lagarto”, que emite El Doce TV en vivo, y dijo que quería contarlo por televisión para que se enterara su mamá, Adriana Radosta.

“Tenía la fecha destinada para hoy, por el tema del paro se había caído pero recibí un mail de que el docente que me tenía que evaluar no se adhería, así que vine sin decir nada”, relató el hombre de Sampacho.

Entre risas nerviosas, Fernández Radosta confesó que hizo una promesa: contarle a su mamá a través del programa del que es fanática.

“Dije: ‘Se va a enterar por el Lagarto, no la voy a llamar por teléfono’”, contó.

“Mamá, fue un 8. Costó pero acá está”, le dijo emocionado sobre la nota que sacó en su práctica final obligatoria mirando a la cámara. No sabía que había una comunicación telefónica con Adriana. “Estoy tan contenta, muy emocionada por el sacrificio de él, por el esfuerzo que hizo”, expresó la mujer también llorando.

Una vida estudiando

El médico recién recibido contó que inició su carrera a sus 18 años, en 2001: “Vine a Córdoba a estudiar pero era una época muy difícil de Argentina y desistí”. “A mis 26, conversando con un compañero de trabajo me salió decir: ‘¿Y si me pongo a estudiar de nuevo?’”, recordó.

En ese entonces rindió el ingreso y, casi como ahora, le contó a su mamá en Navidad como regalo. “Después vinieron los hijos, tuve que poner en pausa la carrera en dos oportunidades y fue de a poquito”, expresó y reflexionó: “Siempre traté de mantenerme constante, para mí era mi chanchito en el que iba poniendo moneditas todos los años y hoy lo rompí”.

El título de médico es un gran orgullo para Mauricio, pero no iba a ser lo mismo sin un detalle: su apellido materno. Por eso, realizó el trámite para incorporarlo en el DNI y así tenerlo en el tan preciado papel.

“Perdí a mi papá de chico y mi abuelo materno fue muy presente”, explicó sobre su decisión de pasar a llamarse Mauricio Fernández Radosta en vez de Mauricio Fernández.

Por último, el cordobés que trabaja en una farmacia de madrugada les envió un sentido mensaje a sus hijos: “Fueron mi motivación más grande”. “Les aseguro que esto lo hice pensando en ustedes”, concluyó emocionado.