El pueblo de San Basilio tributó a su santo patrono una auténtica expresión de fervor y gratitud.
El pasado viernes por la tarde culminaron los actos centrales por los cuales la localidad, como ocurre cada 14 de junio, se reúne en el templo parroquial para asistir al ceremonial principal.
El padre Barnardo Mac Loughlin, párroco del pueblo, presidió esta misa y procesión acompañadas por dos religiosas de la Congregación de las Pastorcitas: hermana María de los Milagros y hermana Rosita.
Estas religiosas se encargaron de anteponer una impronta de alegría y empuje durante toda la novena. Además los más chicos pudieron disfrutar de la celebración porque también hubo para ellos “la novenita de los niños”.
A caminar
El pasado viernes, el día se presentaba nublado y frío. Sin embargo, al momento de iniciarse la procesión, el sol se hizo presente en todo su esplendor.
Y por esa razón los fieles soltaron la alegría de caminar y caminar por las calles de San Basilio, acompañando la imagen del santo del mismo nombre.
Los chicos de las escuelas con sus abanderados, las instituciones representadas de una u otra manera y los gauchos de la agrupación local a modo de guardia de honor con sus indumentarias y su pabellón nacional, formaron parte de este paseo triunfal.
Misa y bendición
Al término de la procesión, el sol se ocultó tras unas nubes amenazantes.
En el interior del templo, el clima era totalmente cálido. Un buen ministerio de música entonó alegres canciones con órgano, percusión y guitarra.
Como hecho relevante y no frecuente, quien tuvo a su cargo el mensaje a los presentes desde el ambón fue la hermana María de los Milagros.
Fue un mensaje lleno de alegría y esperanza. “Hemos vivido días realmente maravillosos como si fuéramos una gran familia, como lo que somos. Sin embargo, ¿qué ocurrirá mañana cuando los ecos de esta fiesta hermosa se acallen? ¿Volveremos a la vida de todos los días peleándonos o viviendo en una total indiferencia hacia las cosas de Dios?”, se preguntó.
Dulces y chocolates
Tras la bendición final impartida por el padre Bernardo, en lo que ya es un clásico de cada año en las instalaciones de la Sociedad Italiana, la parroquia organiza el chocolate con dulzuras. Gran cantidad de vecinos se renuevan con la calidez del chocolate caliente y sabrosas tortas, para luego dar paso a los juegos y entretenimientos.
El padre Bernardo Mac Louglhin seguía expresando su gratitud hacia toda la gente que lo ayudó tanto en los días previos como en la novena y fiesta patronal que se realizó con renovado éxito.
El padre Barnardo Mac Loughlin, párroco del pueblo, presidió esta misa y procesión acompañadas por dos religiosas de la Congregación de las Pastorcitas: hermana María de los Milagros y hermana Rosita.
Estas religiosas se encargaron de anteponer una impronta de alegría y empuje durante toda la novena. Además los más chicos pudieron disfrutar de la celebración porque también hubo para ellos “la novenita de los niños”.
A caminar
El pasado viernes, el día se presentaba nublado y frío. Sin embargo, al momento de iniciarse la procesión, el sol se hizo presente en todo su esplendor.
Y por esa razón los fieles soltaron la alegría de caminar y caminar por las calles de San Basilio, acompañando la imagen del santo del mismo nombre.
Los chicos de las escuelas con sus abanderados, las instituciones representadas de una u otra manera y los gauchos de la agrupación local a modo de guardia de honor con sus indumentarias y su pabellón nacional, formaron parte de este paseo triunfal.
Misa y bendición
Al término de la procesión, el sol se ocultó tras unas nubes amenazantes.
En el interior del templo, el clima era totalmente cálido. Un buen ministerio de música entonó alegres canciones con órgano, percusión y guitarra.
Como hecho relevante y no frecuente, quien tuvo a su cargo el mensaje a los presentes desde el ambón fue la hermana María de los Milagros.
Fue un mensaje lleno de alegría y esperanza. “Hemos vivido días realmente maravillosos como si fuéramos una gran familia, como lo que somos. Sin embargo, ¿qué ocurrirá mañana cuando los ecos de esta fiesta hermosa se acallen? ¿Volveremos a la vida de todos los días peleándonos o viviendo en una total indiferencia hacia las cosas de Dios?”, se preguntó.
Dulces y chocolates
Tras la bendición final impartida por el padre Bernardo, en lo que ya es un clásico de cada año en las instalaciones de la Sociedad Italiana, la parroquia organiza el chocolate con dulzuras. Gran cantidad de vecinos se renuevan con la calidez del chocolate caliente y sabrosas tortas, para luego dar paso a los juegos y entretenimientos.
El padre Bernardo Mac Louglhin seguía expresando su gratitud hacia toda la gente que lo ayudó tanto en los días previos como en la novena y fiesta patronal que se realizó con renovado éxito.

