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En una masiva muestra de fe, el templo de San Cayetano pasó a ser santuario

Muchísimos fieles fueron a la parroquia de Bimaco a pedir trabajo al santo patrono. La ceremonia estuvo presidida por el obispo Uriona, quien estuvo acompañado por monseñor Araya. De Rivas dijo presente

En una masiva muestra de fe, el templo de San Cayetano pasó a ser ayer santuario, es decir, un lugar de congregación de peregrinos.

En el Día de San Cayetano, muchísimos fieles fueron a la parroquia de barrio Bimaco a pedir trabajo al santo patrono del pan y el empleo.

La ceremonia estuvo presidida por el obispo diocesano, Adolfo Uriona, quien estuvo acompañado por el prelado de Cruz del Eje, Ricardo Araya, y el párroco Gustavo Juárez.

También asistió a la histórica ceremonia el intendente Guillermo De Rivas, que fue secundado por el secretario de Gobierno, Roberto Koch, y el subsecretario de Gobierno, Fernando Bossio.

Apenas lo vio, el obispo se fundió en un fraternal saludo con el intendente riocuartense.

San Cayetano fue escoltado por las imágenes del Cura Brochero y de Mama Antula, que eran portadas por gauchos.

Previo a la misa, que se hizo al aire libre, en la explanada de la iglesia, se llevó a cabo la tradicional procesión por las calles del barrio Bimaco.

La figura de San Cayetano fue escoltada por las imágenes del Cura Brochero y de Mama Antula, que eran portadas por gauchos de agrupaciones tradicionalistas.

En tanto, Bomberos Voluntarios llevaba la del santo del pan y el trabajo, en medio de la devoción de miles de feligreses.

“Vine a pedir trabajo a San Cayetano. Es un santo milagroso que nunca falla. Siento una especial devoción por él”, dijo ayer a Puntal un promesante que contó que todos los años está presente en la procesión.

Por su parte, una feligresa -que también había concurrido al ahora santuario para participar de la misa- expresó ayer a Puntal: “Yo vine a agradecerle a San Cayetano por las gracias concedidas”.

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Durante el oficio religioso se pidió por trabajo sobre todo en este contexto de fuerte crisis económica que golpea a distintos estratos de la sociedad.

Según comentó Uriona, fue Mama Antula, una mujer del siglo XVIII, quien trajo la devoción de San Cayetano.

Ayer, en la tradicional procesión, había gente de distintas clases sociales que, al momento de rezar el Padre Nuestro, se dio la mano, en señal de confraternidad.

Tras la declaración de santuario, leída al comienzo del oficio religioso, se descubrió una placa que hace alusión al histórico acontemiento eclesiástico.

Sacerdotes y seminaristas de la Diócesis participaron de la declaración de santuario al templo ubicado en el suroeste de la ciudad.

Al final de la misa, Uriona impartió la bendición a los presentes.

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La declaración de Santuario San Cayetano representa otro mojón histórico en la vida de la Diócesis de Río Cuarto.