Un incesante desfile de feligreses pasó ayer por el santuario homónimo para pedir por trabajo en tiempos de alto desempleo.
“Vengo a pedir por trabajo. Pongo toda la esperanza en San Cayetano”, dijo un feligrés que participó de la procesión.
“Yo tengo empleo pero le pido al santo que lo mantenga. Son tiempos difíciles”, agregó otro.
En su homilía, Uriona expresó:
- “Como todos los años nos encontramos de nuevo en este santuario para celebrar la fiesta de San Cayetano, acercándonos al santo del pan y del trabajo, amigo de Jesús y de su pueblo. Lo hacemos con una fe profunda y con una esperanza inquebrantable, especialmente en estos momentos que vivimos”, manifestó.
- “Las lecturas de este día nos invitan a reflexionar sobre el verdadero significado de esta fiesta de fe y cómo se ha de manifestar en nuestra vida de todos los días, en nuestras acciones y en nuestro compromiso con el prójimo”.
- “San Cayetano vivió este mensaje de manera radical. Él no sólo rezaba por los pobres, sino que se hizo pobre entre los pobres. Él no sólo pedía a Dios por el trabajo de sus hermanos, sino que se arremangaba para ayudar a encontrarlo. Su vida fue un eco de las palabras de Isaías, un grito de justicia y de caridad”.
- “Y en nuestra Argentina, ¿cuántos rostros de Cristo vemos a diario? Los vemos en el trabajador que se levanta sin saber si ese día podrá dar un plato de comida en la mesa de su familia. Lo vemos en el joven que busca su primer trabajo y se encuentra con las puertas cerradas. Lo vemos en la madre que no sabe cómo alimentar a sus hijos. Lo vemos en el padre que sufre la angustia de la desocupación. Lo vemos en el anciano que vive con una jubilación miserable que no le alcanza para los remedios”, añadió.
- “Como comunidad, estamos llamados a ser las manos de San Cayetano en nuestra sociedad. Estamos llamados a ser solidarios, a no cerrar los ojos ante el sufrimiento del otro, a ser creativos en la búsqueda de soluciones. Esto corresponde a las autoridades que nos gobiernan, a los empresarios grandes y pequeños y a todos los ciudadanos”, puntualizó.
- “Estamos llamados a denunciar las injusticias y las formas de corrupción que generan pobreza y desempleo, a promover una economía más justa y solidaria, y a construir una sociedad donde la dignidad de cada persona sea lo primero”.
En la procesión, la imagen de San Cayetano fue transportada junto a la de la Virgen, la del Cura Brochero y la de Mama Antula.